En su empresa

La fiscalía acusa de violación a un teniente de alcalde de Santa Susanna

  • El concejal de AIS-Junts per Catalunya, Josep Lluís Mulero, se enfrenta a una pena de ocho años de prisión por abusar sexualmente de una joven que había contratado en la empresa funeraria de la que es gerente, aunque él alega que fueron relaciones consentidas

José Luis Mulero, en una foto de su perfil en el Ayuntamiento de Santa Susanna. 

José Luis Mulero, en una foto de su perfil en el Ayuntamiento de Santa Susanna. 

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J. G. Albalat
J. G. Albalat

Redactor

Especialista en Judiciales

Escribe desde Barcelona

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La contrató como teleoperadora para la empresa funeraria de la que es gerente. Le dijo que debían ir juntos a Madrid para un curso de formación. Esa noche en el hotel, según la fiscalía, presuntamente la violó, a pesar de que la joven, de 24 años, se encontraba indispuesta y somnolienta. El acusado es Josep Lluís Mulero Plata, teniente de alcalde de seguridad de Santa Susanna (Maresme) y, por lo tanto, jefe de la policía local, que fue elegido en las últimas elecciones por el grupo Ara i Sempre Santa Sussana-Junts per Catalunya (Ais-Junts). La acusación pública le reclama por un delito de abuso sexual ocho años de prisión, la prohibición de aproximarse a la víctima y seis años de libertad vigilada. Él ha admitido que mantuvo relaciones sexuales con la mujer, pero que fueron consentidas.

El 9 de mayo de 2018, Mulero, como gerente de la empresa Instituto Nacional Funerario, sito en Malgrat de Mar, contrató a la víctima (había hecho asistido a cursos de tanatopraxia en esta firma) y le informó que cinco días después, el 14 de mayo, debían viajar a Madrid para realizar un curso de formación, juntos con otras personas, según el escrito de acusación, al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO. El imputado sabía que no era así y que no iban a viajar con ellos más empleados, “ni siquiera se iba a impartir dicho curso de formación”, subraya la fiscala. La acusación particular de Vosseler Abogados, en representación la joven, al ser preguntada por este diario, se limitó a comentar que en breve presentarán su calificación y que esperan que “se haga justicia”.

La fiscala relata que Mulero, que actualmente tiene 49 años, reservó una única habitación para él y la muchacha en el Hotel Leonardo de Madrid. Ella creía que iban a dormir separados y descubrió que eso no era así al llegar al establecimiento. En la capital de España fueron a un ‘call center’, donde simplemente le dieron un folleto, según la versión de la afectada. Después, el procesado le propuso hacer turismo por la ciudad. Por la noche, fueron a cenar a un restaurante japonés y a tomar algo a un bar. En este local y tras ir al baño, la joven se encontró una copa de vino preparada. A media copa, le empezó a doler la barriga y a sentgirse extraña, incide la denuncia. En el trayecto al hotel, vomitó. La víctima estaba “mareada y somnolienta”, detalla la acusación pública en su escrito.

Bajo un estado de inconsciencia

Como estaba indispuesta, la joven se estiró en la cama y se quedó dormida. La fiscala sostiene que el procesado, “con ánimo de satisfacer su instinto libidinoso y aprovechando el estado de inconsciencia" en que se hallaba la víctima, le quitó el pijama y la ropa interior y comenzó a tocarle por todo el cuerpo, a besarla, a abusar de ella, llegando a introducirle los dedos en la vagina. Fue entonces, según el escrito de acusación, cuando la chica recobró por un instante la consciencia e “intentó” rechazar a Mulero, aunque no lo consiguió por su “estado de debilidad y de somnolencia”. El teniente de alcalde, subraya la acusación, le penetró vaginalmente, sin que la muchacha “pudiera moverse”. Después, la joven volvió a quedarse dormida.

Al día siguiente, al regresar a Barcelona, la víctima explicó lo sucedido a dos amigas, que le aconsejaron ir a un centro sanitario. Tras relatar la joven que había sufrido una "agresión sexual", el médico le aconsejó que pusiera una denuncia, como así hizo. Un juzgado de Madrid se hizo cargo de la investigación y ordenó a la policía científica analizar los zapatos, la camiseta, la ropa interior y el pijama. En algunas de las prendas se hallaron unos restos de semen que coincide con el perfil genético de Mulero.

Una habitación para dos

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El procesado alegó durante la instrucción del caso que la relación sexual mantenida con la joven fue consentida, hasta tal punto que su defensa, en base a esa afirmación, solicitó el archivo de la causa, aunque no se le concedió. Mulero declaró, en contra de la tesis de la fiscalía, que sí se realizó el cursillo en Madrid y que cuando llegó al hotel se dio cuenta que había solo una habitación para los dos. Según sus palabras, preguntó a la joven si quería que cogiera dos y ella le dijo que no hacía falta. El procesado negó que pusiera la bebida alguna sustancia para drogar a la víctima e, incluso, dijo que fue la mujer quien le incitó a tener relaciones sexuales.

Este diario ha intentado este jueves a través del Ayuntamiento de Santa Susanna localizar al procesado y teniente de alcalde de seguridad para recoger su testimonio, sin que el acusado respondiera a esta petición. El consistorio desconocía la existencia del proceso abierto por abuso sexual, según fuentes municipales. Tras conocer el caso a través de este diario, el alcalde intentó ponerse en contacto con Mulero.