Día Internacional

La violencia machista en Catalunya: 7 mujeres asesinadas y 8 hijos huérfanos

Los datos de los Mossos d'Esquadra recogen una recuperación de las denuncias tras el bache de la pandemia

Actualmente hay 135 mujeres que reciben protección policial porque sus exparejas quieren hacerles daño

Lucía, víctima de violencia machista durante el confinamiento.

Lucía, víctima de violencia machista durante el confinamiento. / MIGUEL LORENZO

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Guillem Sánchez
Guillem Sánchez

Redactor

Especialista en Sucesos, tribunales, asuntos policiales y de cuerpos de emergencias

Escribe desde Barcelona

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Jordina, Pilar, Betty, Lucía, Alla, Antonella y Pamela. Son los nombres de las siete mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas a lo largo de este 2021 en Catalunya. En España, desde que comenzó el recuento de asesinatos machistas el 1 de enero de 2003, la cifra de víctimas mortales por violencia de género es de 1.118, según los datos del Ministerio de Igualdad. Este jueves, 25 de noviembre, se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

El 14 de abril, en Manresa, Jordina murió estrangulada. Tenía dos hijas de 7 y 4 años. El 27 de abril, en la Bisbal del Penedès, Pilar murió porque su novio–supuestamente– la roció con gasolina y después le prendió fuego. Tenía una hija mayor de edad. El homicidio de Betty en Creixell fue público el 18 de mayo pero recibió un disparo en la cara y otro en el pecho entre el 12 y el 13 de mayo. Tenía dos hijos mayores de edad. También el 18 de mayo, Lucía fue acuchillada en Corbera de Llobregat. Su marido se ahorcó tras matarla. Tenían dos hijos, el mayor, de 13 años, fue quien descubrió los cadáveres. El 2 de junio, Alla fue acuchillada por su marido en su casa de Porqueres. La madrugada del 30 de julio, el cuerpo de Antonella apareció completamente calcinado en un terreno de Sant Vicenç de Castellet. Su marido se ahorcó delante de su hija de 2 años con el cinturón de seguridad del coche. El mismo 30 de julio, Pamela, de 25 años, fue hallada sin vida en su domicilio con síntomas compatibles con estrangulamiento. Su marido, sobre quien pesaba una orden de alejamiento que quebrantó, fue arrestado por su muerte. Los siete crímenes han dejado huérfanos a ocho hijos, cinco de los cuales eran menores de edad. 

El bache de la pandemia

Solo una de las mujeres, Pamela, contaba con una medida de protección que resultó inútil. El resto no estaban protegidas. El entorno de dos de ellas era conocedor del infierno que sufrían, el de las otras cinco no tenía ni idea de lo que estaba sucediendo en el seno de aquellas relaciones. Estos últimos factores, analiza la cabo Andrea García de los Mossos d’Esquadra, se deben al “mayor aislamiento social” provocado por la pandemia, durante la cual las situaciones de violencia han transcurrido más alejadas del ojo público y, en consecuencia, las víctimas han estado más solas. 

La radiografía de los datos que maneja la policía catalana detecta en más aspectos el paso del coronavirus. El principal es que se han recogido, hasta este 25 de noviembre, un total de 11.407, una suma que supone un 7,9% más que en 2020 y un 2,7% más que en 2019. Es decir, posiblemente ahora se han presentado en dependencias policiales mujeres que no pudieron hacerlo el año anterior, cuando las restricciones de movilidad, o incluso el confinamiento más estricto, las mantenían encerradas junto a sus maltratadores.

La cabo García pone también la lupa sobre los menores: este año han crecido un 20% las víctimas que todavía no habían cumplido los 18 años. Sin embargo, las denunciantes jóvenes actuales suponen un 24,3% menos que en 2019. En el caso de los adolescentes, cuya mayoría tenía 17 años, no se ha salido todavía del túnel de la pandemia. “Y la violencia que se da en los más pequeños es la misma que reproducen los mayores”, avisa. En términos generales, el 93,3% de las mujeres atendidas eran adultas. La mayoría tenían entre 31 y 40 años.

Al abordar el contenido de las denuncias, la cabo García detalla que la violencia psicológica forma parte del 52% de los testimonios recogidos. La violencia física supone el 40% de los casos y la sexual, un 3%. La ciberdelincuencia todavía es un fenómeno muy menor pero, tal como subraya la policía, también es la que más crece año a año. En concreto, las conocidas como ‘pornovenganzas’ –cuando el agresor castiga a la víctima divulgando públicamente imágenes o vídeos de contenido sexual con el propósito de humillarla– siguen inquietando a los Mossos.

135 mujeres protegidas

Los Mossos dan protección policial a 135 mujeres. Al recoger las denuncias, las víctimas completan una entrevista que mide el riesgo al que están expuestas. En función del resultado, los policías proponen en el juzgado que se adopten medidas de seguridad. "Las dicten o no, si la encuesta detecta que existe peligro, los Mossos ofrecen este apoyo", subraya García, que añade que los jueces acuerdan establecer órdenes de alejamiento o de acompañamiento casi siempre que los policías lo proponen.

En algunos casos, el acompañamiento de agentes del cuerpo catalán es puntual y, por ejemplo, se lleva a cabo en situaciones que se consideran de mayor exposición, como ir o volver del trabajo o llevar y recoger a los hijos del colegio, porque forman parte de una rutina que el agresor puede conocer. En otros casos, la vigilancia que prestan los Mossos se concentra en asegurar el domicilio en el que reside la mujer amenazada. Por último, en el grado más elevado de riesgo, los funcionarios acompañan durante las 24 horas del día a las mujeres porque el hombre que quiere hacerles daño podría actuar en cualquier momento.

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