Investigación en marcha

La familia de una menor violada en Igualada pide ayuda para atrapar a los agresores

  • La víctima, de 16 años, fue abandonada en un descampado, desnuda, con graves lesiones en los genitales y una fractura craneal

La madre de la menor agredida en el Hospital de Sant Joan de Déu.

La madre de la menor agredida en el Hospital de Sant Joan de Déu. / FERRAN NADEU

5
Se lee en minutos
Guillem Sánchez
Guillem Sánchez

Redactor

Especialista en Sucesos, tribunales, asuntos policiales y de cuerpos de emergencias

Escribe desde Barcelona

ver +

Los Mossos d’Esquadra investigan la agresión sexual sufrida por una menor de 16 años en Igualada durante la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre. La joven se encuentra ingresada en el Hospital Sant Joan de Déu donde se recupera de las graves lesiones que le infligió el agresor, o agresores. La familia, sumida en un estado de incredulidad, ha contacto con medios de comunicación como EL PERIÓDICO porque desean que se conozca lo que ha ocurrido salvaguardando la identidad de la víctima. Piden la colaboración ciudadana para dar con personas que tengan información que pueda ayudar a los investigadores a atrapar a los violadores. Y quieren advertir a otras familias de que quienes atacaron a su hija siguen en libertad. A continuación, el relato de la familia. Que comenzó con una llamada que se produjo poco antes de la nueve de la mañana de este lunes y que la madre de la víctima tiene grabada en su teléfono móvil.

 

–¿Es la madre de (…)?

 

–Sí.

 

–La llamo de los Mossos de Igualada. Su hija está en el hospital. Tiene lesiones…

 

La hija había salido esa noche de fiesta. Había quedado con unas amigas para ir a la discoteca Epic de Igualada. Como esta familia reside en Vilanova i la Geltrú, tocaba llevarla en coche hasta Igualada y dejar que ella regresara en tren al día siguiente. Los padres dudaron sobre si dar o no permiso y al final cedieron. Pero la adolescente no volvió a casa en tren como estaba previsto. En su lugar, la madre recibió la llamada de una agente de la policía catalana que se negaba a relatarle la gravedad de lo que había ocurrido por teléfono. La funcionaria sabía que tenían que conducir hasta Igualada y les pidió lo imposible: que no corrieran.

"Cogeré el tren de las seis"

“El domingo por la noche venían unos amigos a cenar a casa. Así que la llevamos a Igualada sobre las ocho de la tarde, le dimos dinero y la dejamos en el Burger King, para que comiera algo mientras esperaba a sus amigas”, explica la pareja de la madre. “Sobre las dos, le mandé un whatsapp para saber si estaba bien y respondió que sí. Estaría en la discoteca. A las cinco le pregunté de nuevo cómo iba y a qué hora pensaban volver. Me dijo solo que cogería el tren a las seis. Fue lo último que supimos de ella, hasta la llamada de los Mossos”.

 

Poco antes de las seis de la madrugada, la menor abandonó la discoteca. Una hora más tarde, un camionero la encontró tendida en el suelo en un descampado cercano a la estación de tren. Estaba inconsciente y desnuda, con el vestido subido hasta los hombros. El camionero creyó que estaba muerta. La tapó con una manta y llamó a emergencias. No estaba muerta. Fue trasladada en ambulancia al hospital de Igualada y, desde allí, al hospital de Sant Joan de Déu. Las lesiones que presentaba dejaban pocas dudas: había recibido un golpe brutal en la cabeza y había sido violada sin piedad. La familia, que desea proteger el anonimato de la menor, sí quiere que la gravedad de las lesiones que le han causado se conozcan. Según la madre, su hija tiene “un desgarro vaginal de 5 centímetros, un desgarro anal de 15 centímetros, el esfínter destrozado y una fractura craneal”.

 

Una decena de especialistas médicos distintos han visitado a la adolescente y han realizado las primeras intervenciones. Le han suturado la vagina y practicado una colostomía para que temporalmente pueda defecar en una bolsa mientras tratan de reconstruir el daño que le han causado en el intestino. “Es una niña fuerte, es una niña fuerte”, se repite la madre. “Creo que no quedaran secuelas físicas”, desea en voz alta. “¿Y las emocionales?”, se pregunta a continuación. La menor se encuentra consciente, pero asegura no recordar lo que ocurrió al salir de la discoteca. Sus padres cruzan los dedos para que eso signifique que primero fue golpeada y después violada. En ese orden. Que no sintiera el dolor inhumano que le infligió su agresor, o agresores.

 

“Sigo atrapada en un estado de incredulidad”, insiste la madre, cuando ya han pasado 36 horas desde que recibió la llamada de los Mossos. “Es como si algo así no hubiera podido pasarle a mi hija”, intenta justificarse. “Es una buena estudiante. Por eso la dejé ir a la discoteca. Porque es muy responsable. Es una niña diez. Acaba de empezar segundo de Bachillerato y el año que viene quería estudiar Filología, espero que se recupere a tiempo”. La menor afronta ahora semanas de hospitalización.

 

“Que los cojan. Espero que los cojan”, repite también la madre. Se refiere a los que atacaron a su hija. Desea que los Mossos logren detenerlos. La familia cree que fueron varios. Los médicos y los policías también les han dejado caer que lo más probable es que fueran dos por lo menos.

Noticias relacionadas

 

Fuentes policiales confirman que trabajan con la denuncia por agresión sexual que ha presentado esta familia y remarcan que están volcando todos los esfuerzos posibles en coger a los violadores. La chica fue sometida, en cumplimiento del protocolo previsto, a un examen forense exhaustivo para recoger posibles muestras genéticas de los sospechosos pero este todavía no ha aportado datos. El análisis de orina no ha revelado presencia de sustancias tóxicas. Los Mossos cuentan con la declaración de las amigas de la víctima y las pocas cosas que ha dicho ella. Coinciden en que salió de la discoteca acompañada. La investigación se centra en identificar a este acompañante. La familia pide a quien lea esto, que si tiene información sobre quién puede ser el joven que salió del Epic con la menor, avise a los Mossos.