Susto en el agua

Un pez de gran tamaño muerde a una bañista en la playa de El Pinet, en Alicante

  • Los socorristas atienden a la afectada, que presentaba una herida leve en el pie y que ha sido desplazada al hospital por prevención

Los socorristas atienden a la mujer de la mordedura de un pez de grandes dimensiones.

Los socorristas atienden a la mujer de la mordedura de un pez de grandes dimensiones. / Información

1
Se lee en minutos
J. R. Esquinas / J. M. Grau

Un gran susto se ha llevado este lunes una mujer de mediana edad al sufrir la mordedura de un pez de gran tamaño mientras se pegaba un baño en la playa de El Pinet, en La Marina (Elche). Varios han sido los bañistas que han contemplado la situación cuando la mujer buscaba ayuda tras el ataque. Varios técnicos del servicio de socorrismo han acudido de inmediato para atender a la bañista, que presentaba una mordedura leve.

Los socorristas le han terminado aplicando un vendaje compresivo en el pie para proteger el proceso de cicatrización. La afectada ha sido derivada finalmente al hospital por prevención para que se le pueda hacer una observación con más detalle fuera de la playa, según apuntan desde Ambumar, empresa que gestiona el socorrismo y salvamento en las playas.

Pensaron que era una tintorera

Noticias relacionadas

Los bañistas se alertaron en un primer momento porque pensaron que era una tintorera la especie que pudiera estar detrás de la mordida, después de que hace unos días fuese hallado un ejemplar en la playa de El Campello, situada a unos 40 kilómetros. Sin embargo, desde los servicios de socorrismo descartan que sea esta especie pero sí un pez "algo más grande de lo normal". Se baraja que la mordedura provenga de un golfar, pez también conocido como pejerrey o pez sierra, anjova o dorado, que como dice su nombre se caracteriza por la fortaleza de su mandíbula, con dientes en forma de sierra.

La marea este lunes está removida en las playas de La Marina, ya que al menos la zona donde ha ocurrido el suceso se encontraba con bandera amarilla, lo que también ha podido motivar que las especies vayan a recalar a la orilla.