Pederastia

Habla el director denunciado por abuso sexual: “Tengo problemas de memoria”

Un exalumno del Josefa Puig Coca de Esplugues revela a los Mossos una agresión cometida supuestamente por el docente en el 1989

El hombre, de 75 años, ya fue condenado en el 2019 por abusar de varios menores a los que contrató cuando dirigía un cine en el Masnou

En el 2019, la Audiencia de Barcelona condenó a Lluís G.M., gerente de varios cines del Maresme, a 23 años y ocho meses de prisión por varios delitos continuados de abuso sexual, prostitución y corrupción de menores.

En el 2019, la Audiencia de Barcelona condenó a Lluís G.M., gerente de varios cines del Maresme, a 23 años y ocho meses de prisión por varios delitos continuados de abuso sexual, prostitución y corrupción de menores. / FERRAN NADEU (FERRAN NADEU)

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Anna Rocasalva
Anna Rocasalva

Periodista.

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El antiguo director del colegio Josefa Puig Coca de Esplugues de Llobregat, Lluís G.M., ha sido nuevamente denunciado a los Mossos por otro delito de abuso sexual a un menor presuntamente perpetrado hace 32 años. El hombre, de 75 años, ya había sido condenado en el 2019 por abuso sexual, prostitución y corrupción de menores a los que contrató cuando, tras jubilarse de la docencia, se dedicó a dirigir varios cines de barrio, algunos de ellos parroquiales, y ubicados en la comarca barcelonesa del Maresme.

Lluís G.M. se ha defendido de la última denuncia alegando problemas de salud y demencia: “Lo que dice esta persona es totalmente falso. No quiero hablar de estas calumnias. Lo tengo prohibido por mis médicos porque tengo una agresividad muy fuerte y no quiero alterarme. Además me estoy tratando para evitar la gran pérdida de memoria que tengo porque a veces repito cosas”, ha expresado. 

En una casa de colonias

En declaraciones para EL PERIÓDICO, la nueva supuesta víctima, Alejando Fernández, ha relatado cómo el antiguo director le llevó a una casa de colonias en Sant Quirze de Besora e intentó “practicarle una felación”. ‘Alex’ - como prefiere que le llamen - tenía entonces 14 años. 

Al ser preguntado por la casa de colonias donde, supuestamente, se habría llevado a cabo el abuso, Lluís G.M. primero afirma haberla alquilado, luego matiza la frase y reconoce que “un grupo de personas” la tenía arrendada para, finalmente, retractarse de lo dicho y sentenciar rotundamente que “jamás ha tenido una casa en Sant Quirze de Besora y menos a su nombre”.

En el momento de la entrevista al antiguo director, la información de la que disponía este diario era que la casa de colonias se hallaba en Sant Quirze de Besora, sin embargo, tras la publicación del reportaje, una testigo y vecina, Núria Clapers, ha revelado a este medio que el inmueble se hubica en Sant Quirze de Safaja. "La casa era muy conocida entre la gente del pueblo, se llamaba 'La Purísima', y la llevaban dos señoras mayores que la alquilaban en verano. Durante los años 80, Lluís era uno de los monitores que venía a pasar 15 días de colonias con grupos de niños de Sant Just Desvern", comenta la vecina.

Contacto a través de las redes sociales

“El abuso sucedió en el verano del 89, tras terminar octavo de EGB”, explica Alex. Ahora, tras más de 30 años “guardando ese secreto” ha decidido revelar estos hechos a los Mossos de Sant Boi de Llobregat porque el supuesto agresor se ha vuelto a poner en contacto con él "a través del Facebook y WhatsApp” décadas después, describe.

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Ante estos hechos, Lluís G.M. ha reconocido acordarse de la clase a la que pertenecía Alejandro Fernández en el Josefa Puig Coca pero “nada más”. “Era un grupo humanamente muy bueno, aunque no a nivel de inteligencia, pero me llevé muy buenas experiencias con todos ellos”, ha descrito. 

Sobre la conversación de WhatsApp, a la que ha tenido acceso este diario y en la que Alex le acusa de ser “un pederasta”, Lluís G.M. afirma que “fue insultado sin motivo alguno”. “Yo no digo que [Alex] mienta pero no puedo hablar de ello en absoluto por mis abogados y, sobre todo por mis médicos. Paso temporadas en la unidad de psiquiatría y esa persona me dijo cosas tan increíbles que hasta tuve que bloquearla de los disparates que decía”, admite.