Pederastia

“El director del colegio abusó de mí cuando tenía 14 años”

Un exalumno del Josefa Puig Coca, de Esplugues, denuncia a los Mossos los abusos del pederasta del cine del Masnou

  • El denunciado, Lluís G.M., de 74 años, ya ha sido condenado por abusar sexualmente de varios menores

Entrevista a Alejando Fernández, que afirma haber sufrido abusos sexuales cuendo tenía 14 años por parte del antiguo director de su colegio, Lluís G.M.

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Anna Rocasalva
Anna Rocasalva

Periodista.

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“Llevo más de 30 años guardando un secreto y quiero que deje de serlo”, sentencia Alejandro Fernández. Álex –como prefiere que le llamen– es un fotógrafo profesional, afincado en Sant Boi de Llobregat; tiene 46 años y una personalidad dicharachera pero se pone serio cuando recuerda el abuso del que afirma haber sido víctima cuando era un adolescente de 14 años. “Lo que ese hombre me hizo no se me ha olvidado nunca. Quiero que se le señale por la calle. Quiero que mis compañeros de EGB lo sepan porque puede que haya más casos como el mío”, proclama convencido. 

“Él había sido mi profesor de Historia y también era el director del centro”, explica Alex. Se refiere a Lluís G.M., el religioso exdirector del colegio Josefa Puig Coca, de Esplugues de Llobregat, una escuela pública ahora reconvertida en un centro municipal. “En El último curso de octavo de EGB entabló amistad con mi familia, por eso no fue raro que me invitara a visitar una casa de colonias en Sant Quirze de Safaja, que había comprado o alquilado”, continúa. “Nadie sospechó nada, todo lo contrario, si el director del cole te escogía, te sentías especial”, admite.

Verano del 89

Álex no recuerda la fecha exacta –“fue durante el verano del 89”–, pero sí ha retenido en qué coche vino a buscarle Lluís G.M.: “un Peugeot”. Tampoco olvida lo que pasó: “Prácticamente ni me enseñó la casa; me llevó a una habitación y me dijo: ‘túmbate en la cama y nos relajamos un rato’. Entonces me asusté”, admite Alex. 

Aquel joven de 14 años empezó a preguntarse qué le pasaría. Su cabeza iba a mil: a finales de los 80 no había móviles para llamar pidiendo auxilio, y era imposible volver a Sant Boi desde Sant Quirze de Safaja sin el coche, reconoce. “Me quitó los pantalones y recuerdo pensar que mis padres sabían que yo estaba con él, pero luego caí en la cuenta de que ese hombre estaba abusando de mí habiendo pedido permiso a mi madre para llevarme a esa casa apenas hacía unas horas. Le daba igual, actuaba con total impunidad”, exclama Álex. 

Describe cómo el director le pidió que le hiciera una felación: "Me negué pero entonces intentó hacerme lo mismo a mí, hasta que le aparté la cabeza. Me vestí y le pedí que me llevase a casa".

Aquel día fue la única y la última vez. “Me llevó a mi casa y en el momento en el que salí del coche supe que jamás diría una palabra. Mis padres tenían mucha confianza en él, pero ya no tuvo más acceso a mí. Llamaba al teléfono de casa y nunca respondía”, continúa. 

El principal motivo por el que decidió callar fue por miedo a no ser comprendido. “Si lo llego a contar y mis padres no se lo creen me hubiese hundido”. “Además, tampoco tenía noción de que aquello había sido un delito; él no fue agresivo conmigo. No sabía que con eso hubiese podido ir a la policía”, concluye.

¿Por qué ahora?

Los hechos que describe Alex sucedieron supuestamente hace 32 años. ¿Por qué hablar ahora?. El fotógrafo admite que se habría llevado este “secreto” a la tumba –de hecho insiste en que ha vivido su vida sin “ningún trauma”–. Pero algo le hizo cambiar de opinión. Un detalle que lo tambaleó todo: hace unos días Lluís G.M. se puso en contacto con él a través de Facebook. “Alex, soy Lluís ‘el dire’, ¿qué es de tu vida? ¿Cuántos hijos tienes?”, le escribió. 

La conversación, a la que ha tenido acceso este diario, siguió por el chat de WhatsApp y comenzó de forma relativamente cordial. “Creí que quería pedirme perdón”, dice Álex, justificando la aparente concordia inicial. En el chat, el exdirector le pregunta por su vida y también se interesa por sus hijos y por los niños de otros antiguos compañeros de clase. “Montse tiene una hija de 17 o 18 años, ¡no? ¿Y sabes algo del Roderic, que su madre estaba muy buena? ¿Él está soltero?”, le va interrogando. 

“Tengo un recuerdo imborrable de ti. Mañana voy hacer un circuito termal en el balneario Vichy Catalán, esto te convendría para relajarte. Acabo de cobrar una paga extra y quiero celebrarlo con un encuentro contigo. Yo te invito”, le propone Lluís G.M., en varios momentos de la conversación al cabo de unos días. 

Hasta que, finalmente, Alex explota durante la madrugada del 30 de junio: “Eres un hijo de la gran puta. Un pederasta de mierda que no me ha pedido perdón en 30 años”. La diatriba de insultos dura casi tres horas. “¿Te suena la casa de Sant Quirze? ¡Y tienes la poca vergüenza de decir que no sabes de lo que te hablo, pedófilo de mierda!”.

“Lo que me hizo estallar fue la sensación de que se estaba burlando de mí, como si los hechos de aquel verano no hubiesen existido”, se defiende el fotógrafo, que ha puesto una denuncia contra Lluís G.M. en la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Sant Boi de Llobregat.

Desagradable sorpresa

Pero la cosa no quedó aquí. Preparando toda la documentación para la policía, Alex explica que le dio por “introducir el nombre completo de su agresor en Internet”. Y su sorpresa fue mayúscula. “Encontré un reportaje de EL PERIÓDICO, de hace dos años, donde se informa de un juicio contra el dueño de un cine del Maresme que abusó de los menores a los que contrataba. ¡Y me doy cuenta que son la misma persona!”, exclama.

El 2 de octubre de 2019, la Audiencia de Barcelona condenó a 23 años y ocho meses de cárcel a Lluís G.M. por prostituir y abusar sexualmente de varios menores entre 2007 y 2011, a quienes se aproximó con la excusa de contratarlos para repartir publicidad para un cine del Masnou, que regentaba desde 1997.

En su sentencia, la sección sexta de la Audiencia Provincial consideró al empresario, de 74 años entonces, culpable de tres delitos de abuso sexual, dos de ellos continuados, y otros dos de prostitución y corrupción de menores y lo obligó a indemnizar con 46.500 euros a las víctimas, de edades comprendidas entre los 13 y 17 años cuando sucedieron los hechos. “Entonces recordé que en clase siempre vacilaba de ser un gran empresario del cine”, comenta Alex. “También los abusos a los que sometió a esos niños se parecían mucho al mío. A mí también me propuso pagar a una prostituta”, recuerda.

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En una entrevista del 2016, en el boletín mensual ‘Gent del Masnou’, se describe a Lluís G.M. como “un cineasta venido de la fe, a través de las puertas de la Iglesia”. En ese artículo explica que, después de estudiar Teología, se dedicó a la docencia en la escuela Garbí de Esplugues y en el Pere Vergès de Badalona, antes de llegar a ser director del Josefa Puig Coca, pero que “nunca dejó de ser cineasta”. “Mi salario de maestro me dio el apoyo económico para superar las dificultades empresariales del cine”, revelaba el exdirector. 

Según fuentes del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC), la sentencia contra Lluís G.M. no es firme y este la ha recurrido al Supremo. Y la denuncia de Alex atañe a hechos ya prescritos que no podrán juzgarse. Pero lo tiene claro: “seguiré adelante”. “Quiero que todo el mundo sepa lo que hizo este hombre y que no pueda volver a acercarse a un niño nunca más”, concluye.