No es un delito de odio

Los Mossos investigan un fuego con dos heridos en un campamento de sintecho de Montjuïc

Incendio en un campamento de sintecho en Montjuïc. / IMAGEN: ÁLEX R. FISCHER

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Guillem Sánchez
Guillem Sánchez

Redactor

Especialista en Sucesos, tribunales, asuntos policiales y de cuerpos de emergencias

Escribe desde Barcelona

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Los Mossos d'Esquadra investigan un incendio que se ha declarado la pasada madrugada en un campamento de personas sintecho que viven en el parque del Mirador de Poblesec, un espacio ubicado en la falda de la montaña de Montjuïc, en Barcelona. Según las fuentes policiales consultadas por este diario, los investigadores han descartado que se trate de un intento de abrasar a las dos personas que se encontraban en ese instante dentro de la tienda de campaña que ha ardido ligado a motivaciones racistas –queda todavía reciente el intento de quemar viva a una persona que pernoctaba frente a la sede del gimnasio de Ronda de Sant Pau– ni tampoco un vecino que tratara de asustar a la comunidad de unas doce personas que desde hace tiempo habita este rincón de la ciudad. Según las mismas fuentes, el incendio lo habría iniciado otra persona indigente en el marco de una discusión con las víctimas.

Los hechos sucedieron a las 02.20 horas. En la tienda afectada dormía una pareja de subsaharianos, posiblemente procedentes de Nigeria, que se habían instalado en la zona desde hace algunos meses, según fuentes vecinales. El sospechoso, relatan estas fuentes, se ha dado a la fuga instantes después y otras personas que forman parte del campamento han acudido a socorrerlos y han pedido a gritos que alguien avisara a la policía. Uno de los vecinos, testigo de los hechos, ha llamado al 112. El incidente ha activado a varias patrullas de los Mossos d'Esquadra que han comenzado una búsqueda por las calles de Poblesec con la descripción que ha facilitado el colectivo del parque del Mirador. Horas después, todavía no ha sido arrestado aunque sí identificado. Las dos víctimas han sido atendidas en un primer instante por una ambulancia del parque de Bombers de Barcelona, situado muy cerca del incidente. Trasladados finalmente a un hospital, ambos han recibido el alta a las pocas horas.

Agentes de la Guardia Urbana levantan el campamento este lunes, como cada mañana.

/ Alex R. Fischer

Un campamento en Montjuïc

El campamento en el que ha habido el incendio lo forman una decena de personas que duerme en tiendas de campaña adquiridas en establecimientos Decathlon. El del Mirador de Poblesec es un lugar al que buena parte de la comunidad vecinal ha dado la espalda en los últimos meses y en el que residen desde hace tiempo varias personas sin hogar. En los últimos meses, la mayoría de los inquilinos son africanos que se dedican a la chatarra, explican fuentes vecinales.

La Guardia Urbana de Barcelona los despierta a través del megáfono cada día a las ocho de la mañana y los obliga a levantarse y a desmontar el campamento, tal como muestra la fotografía que acompaña a este texto. Cuando doblan las tiendas, funcionarios de Parcs i Jardins higienizan la zona. Salvo cuando llueve, si eso sucede, las tiendas pueden quedarse montadas para darles cobijo.

Restos del fuego visibles durante la mañana siguiente.

/ Alex R. Fischer

El calor añade estrés

Ferran Busquets, director de la Fundació Arrels, una entidad que lleva más de 30 años atendiendo a personas que viven en la calle, recuerda que las elevadas temperaturas que se están dando en los últimos días añaden un nuevo factor estresante al colectivo. "Habitualmente se piensa solo en el frío pero lo cierto es que otros elementos, como la lluvia o el exceso de calor, también pueden complicar mucho la vida a las personas sin hogar. En 2019, recuerda Busquets, dos personas murieron en Catalunya debido a olas de calor. Las peleas entre indigentes deben ser interpretadas, pide Busquets, como una consecuencia más de la tensión que soportan diariamente por el hecho de estar a la intemperie.

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Solo en Barcelona, según el censo de Arrels, más de mil personas pernoctan al raso en la ciudad. El Ayuntamiento de Barcelona, en su último recuento, ha rebajado esa cifra a unas 900 personas. Desde del comienzo de la pandemia, los sintecho han afrontado el periodo más complicado: han sido el objetivo de un asesino en serie que mató a golpes a tres personas durante el estado de alarma, dos de ellos fallecieron durante el temporal de frío del último invierno y todos han sido los únicos que se han quedado expuestos a la noche solitaria que el toque de queda ha impuesto durante seis meses para contener el avance de la pandemia.

La semana pasada, Salut vacunó a las personas sintecho desplazando unidades medicalizadas a los lugares que frecuentaban y sin tener en cuenta su edad. Los Mossos mantienen activo desde hace antes de la Covid un plan para que las personas sin hogar los avisen en caso de sufrir algún delito, tal y como han pedido a gritos algunos de los miembros del campamento de Montjuïc que han visto lo ocurrido.