Altercados en el aeropuerto

Un turista, condenado a un año y cuatro meses de cárcel en Mallorca

El joven destrozó un ordenador, se coló en un avión y agredió a tres guardias civiles y un vigilante en agosto de 2017

Agentes de la Guardia Civil en Son Sant Joan, donde ocurrieron los hechos en agosto de 2017.

Agentes de la Guardia Civil en Son Sant Joan, donde ocurrieron los hechos en agosto de 2017. / EFE / Alonso M.Gamero

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Marcos Ollés

Mediados de agosto de 2017 en Son Sant Joan -el aeropuerto de Palma de Mallorca-. El aeropuerto es un hervidero de turistas que van y vienen de sus vacaciones en Mallorca. Un joven francés de 25 años llega a la puerta de embarque para coger el avión que le llevará de vuelta a su país. Pero esa noche no dormirá en su casa, sino entre rejas. Y pasará toda la semana en prisión por destrozar un ordenador del mostrador, entrar por la fuerza en el avión y emprenderla a patadas y puñetazos contra tres guardias civiles y un vigilante que pretendían sacarlo. Y todo por haber perdido la tarjeta de embarque.

Un año y cuatro meses de cárcel

El joven ha sido condenado ahora a un año y cuatro meses de cárcel y a pagar varias multas e indemnizaciones por aquel día de furia. Eran las ocho y cuarto de la mañana del 17 de agosto de 2017 cuando el turista llegó a la puerta D94 del aeropuerto de Palma. Tenía un problema: había extraviado su tarjeta de embarque. El personal de la compañía aérea le informó de que debía esperar a que pasaran el resto de pasajeros.

Algún cable se cruzó en la cabeza del turista. Iracundo por el contratiempo, propinó un fuerte golpe en el mostrador y rompió el ordenador que allí había. Se coló entonces en la pasarela, apartando a todo aquel que se cruzaba en su camino, entró en el avión y se aposentó en su asiento de la fila 12. Y no pensaba moverse de allí.

El personal de cabina intentó convencerle para que saliera y solucionara la pérdida de su tarjeta de embarque, ya que sin comprobar sus datos no podía volar. No les hizo ningún caso, de modo que se informó de lo ocurrido al comandante y este alertó a la Guardia Civil. 

Violento forcejeo

Tres agentes del instituto armado y un vigilante de seguridad entraron en el avión. Tampoco la presencia de los uniformados le amilanó. Y siguió sin levantarse. La tensión fue en aumento hasta que el turista arremetió contra ellos. Hubo un violento forcejeo durante el que intentó tres veces quitarles la pistola a los guardias civiles, que recibieron patadas y puñetazos antes de conseguir reducir y detener al turista. 

El joven ingresó en prisión por orden del juez de guardia. Estuvo seis días encarcelado, hasta que depositó una fianza de 2.000 euros y, esta vez sí, pudo volver a casa.

El acusado se negó a salir del avión e intentó arrebatar la pistola a los guardias civiles durante el forcejeo


El balance de daños no fue poca cosa. Además del ordenador destrozado, propiedad de Aena y valorado en 730 euros, tanto los tres guardias civiles como el vigilante de seguridad agredidos sufrieron lesiones de diversa entidad. La peor parte se la llevó el vigilante, que sufrió un traumatismo en la rodilla derecha con contusión en el ligamento y estuvo 15 días de baja.

Acuerdo de conformidad

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El caso acabó en los tribunales. La fiscalía imputó al joven varios delitos y reclamó para él una condena de prisión. El ministerio público y la abogada defensora alcanzaron un acuerdo de conformidad. El acusado compareció en un juzgado de lo penal de Palma, donde reconoció los hechos y aceptó las penas pactadas por delitos de daños, atentado, lesiones y maltrato de obra. Por ellos acató un año y cuatro meses de cárcel, 2.160 euros de multa e indemnizar con un total de 2.730 euros a los guardias y el vigilante heridos. También tendrá que pagar a Aena los 730 euros del ordenador que destrozó.

La pena de prisión, como acordaron las partes, no la cumplirá si abona estas compensaciones y no vuelve a cometer delitos en los próximos tres años.