Auge de los engaños en el 2020

La pandemia de los estafadores

  • Atentos a las distintas fases de la crisis sanitaria, los embaucadores han ofrecido mascarillas, termómetros, pruebas de PCR y, últimamente, vacunas

  • Una distribuidora de medicamentos de Catalunya calcula que ha recibido más de un centenar de ofertas sospechosas relacionadas con el coronavirus

  • Los Mossos d'Esquadra advierten de que los últimos timos aprovechan la campaña de vacunación y apuntan a las residencias de ancianos

Primeras dosis administradas en una residencia de Alcalá de Henares.

Primeras dosis administradas en una residencia de Alcalá de Henares. / DAVID CASTRO

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La estafa es el delito que más ha crecido en los últimos años. También, a diferencia de los hurtos, que viven de las extintas aglomeraciones de turistas, o del narcotráfico, que se abastece a través de fronteras menos porosas por las restricciones, es la infracción penal que mejor se ha adaptado a la nueva normalidad gracias a su expansión en el entorno virtual, convirtiendo la crisis de la pandemia en una oportunidad de negocio. Datos: si se compara la media de hurtos semanales de 2019 con las denuncias presentadas durante las últimas semanas de 2020 se comprueba que este delito ha sufrido un descenso del 58%. Si se hace lo propio con las estafas, el resultado es que estas han aumentado un 18%. Y el último timo de los embaucadores consiste en vender a las residencias de ancianos cargamentos de vacunas inexistentes.

Atentos a la crisis sanitaria

El cabo Guillem Goset, del Área técnica de Proximitat i Atenció a la Ciutadania de los Mossos d’Esquadra, detalla que los estafadores han aprovechado las necesidades más urgentes en las distintas fases de la crisis sanitaria. Al inicio, la falta de previsión de las administraciones públicas dejó a las empresas sin equipos para proteger del contagio a los trabajadores. Las estafas en ese periodo se concentraron en ofrecer “mascarillas, guantes o gel hidroalcohólico”, recuerda. Un objeto tan simple como una mascarilla se convirtió en un bien escaso que incluso faltaba en lugares tan esenciales como un hospital. Un malestar que desesperó a responsables de colectivos de funcionarios o empleados que se veían atrapados entre la obligación de trabajar y la realidad de cumplir con su deber exponiéndose a llevarse a casa una dosis de covid-19. Ese contexto fue el que aprovecharon los estafadores.

Cuando el circuito legal se engrasó y pudo entregar mascarillas, guantes o geles, los timadores pasaron a los termómetros que miden la temperatura a través de infrarrojos. Una forma de detectar la presencia de fiebre –un síntoma del coronavirus– que ofrecieron a farmacias y a distribuidoras de medicamentos, subraya Goset. Más recientemente, cuando la demanda de pruebas de PCR o de antígenos se disparó, los delincuentes pasaron a ‘vender’ estos tests. Aquí encontraron otro filón.

Estafadores y jetas

Una distribuidora para productos de farmacia confirma a este diario que los intentos de engañarlos han sido "constantes" desde que comenzó la pandemia. El responsable dice que casi siempre han intentado contactar con ellos "a través del correo electrónico o también de plataformas como LinkedIn". "Más de un centenar" de anzuelos a los que en el caso de este centro logístico, por fortuna, no han picado. El modus operandi ha sido parecido en muchos casos. Un intermediario en inglés afirmaba tener contacto con un fabricante de origen chino capaz de producir y enviar gran cantidad de material farmacéutico –mascarillas o pruebas de PCR–. Pedía que se abonara una parte o incluso la mitad del importe total por avanzado y el resto con la entrega. Así enredaron a un empresario catalán, que avanzó miles de euros para recibir un envío de mascarillas que nunca llegó.

Desde esta distribuidora se subraya que no únicamente los estafadores les han complicado la vida en un escenario tan delicado. También ha habido oportunistas más o menos conscientes que han intentado sacar tajada del asunto. Han sido empresas nacionales o extranjeras que han ofrecido productos sanitarios que carecían de la estricta homologación que exigen las autoridades. O la propia la normativa cambiante que ha provocado que se compraran cargamentos aparentemente homologados que, tras una modificación legal, han quedado fuera del mercado.

Vacunas para las residencias

El último objetivo de los estafadores, según han detectado los Mossos d'Esquadra, son las residencias de ancianos. Se han contabilizado alrededor de un centenar de centros geriátricos que han sido atosigados por estafadores que ahora les ofrecen vacunas. "Llamaron de noche, dieron datos personales del directo y pidieron una transferencia para que llegara una partida de vacunas", explica una empleada de una residencia que sufrió un intento de estafa el pasado 6 de enero. El cabo Goset aclara que los estafadores disponen del nombre y apellidos del director porque a menudo esa es una información que extraen a través de Google, consultando la web del establecimiento antes de llamar. Contactan de noche, explica el policía, porque a esa hora acostumbra a descolgar alguien que no es el responsable y no dispone de toda la información. "A este empleado le dan el nombre de su jefe, le hablan de una partida de vacunas de la que esta una pequeña parte por pagar y le subrayan que si no abona esa cantidad de inmediato, las dosis no llegarán", detalla el cabo.

Los Mossos investigan el origen de estas estafas que atraparon a un geriátrico de Espluges. "Podrían llamar del extranjero pero otros son nacionales", aclara Goset.

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Consejos

La policía catalana, que está en contacto con las residencias a través de los agentes de proximidad (ORC), pide que se extreme la prudencia ante este fenómeno. Recuerda que las vacunas son gratuitas y que nadie puede exigir un pago para recibirlas, que conviene mantener la cabeza fría en llamadas como esta que recurren a amenazas que siempre son falsas y que, ante cualquier duda, lo más sencillo es contactar con los Mossos.