Medidas contra la pandemia

Los Mossos refuerzan la vigilancia del cumplimiento de las restricciones de bares y restaurantes

  • Los locales reabrieron el 23 de noviembre y durante los primeros días se priorizó hacer pedagogía antes de multar
  • En Barcelona se han levantado desde entonces 48 actas sancionadoras contra establecimientos por no respetar la limitación de aforo o la distancia entre mesas
  • El major Trapero envía una instrucción interna que ordena planificar "acciones" específicas de control sobre la restauración
Un agente de los Mossos pide a unos clientes de una terraza de un bar en la plaza de la Font de Tarragona que se pongan la mascarilla mientras no consumen productos.

Un agente de los Mossos pide a unos clientes de una terraza de un bar en la plaza de la Font de Tarragona que se pongan la mascarilla mientras no consumen productos. / ACN / ROGER SEGURA

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Los Mossos d’Esquadra reforzarán la vigilancia del cumplimiento de las restricciones decretadas para contener el avance de la pandemia, según fuentes consultadas por EL PERIÓDICO. Bares y restaurantes reabrieron, tras el segundo cierre ordenado por la Generalitat, el pasado 23 de noviembre. Durante aquellos primeros días, las patrullas policiales priorizaron “la pedagogía”, explican estas fuentes. Transcurrido un tiempo prudencial, y en los casos en los que se demostraba una clara reincidencia por parte de los propietarios, comenzaron las multas. Hasta el 16 de diciembre, agentes de los Mossos han levantado 48 actas contra establecimientos de restauración en Barcelona.

En consonancia con la petición de la ‘conselleria’ de Salut avanzada por este diario que requería un control más estricto, el major Josep Lluís Trapero envió ayer jueves instrucciones a los agentes por escrito para que aumenten el control sobre bares y restaurantes para cerciorarse de que los propietarios respetan las limitaciones de aforo interior o la distancia entre las mesas. Es una orden específica que se ha dado en todas las comisarías de Catalunya, que se incluye dentro del marco del dispositivo Oris –que regula el cumplimiento de los acuerdos aprobados para evitar la propagación del virus desde el inicio de la pandemia en marzo del 2020– y que detalla que los funcionarios deben "planificar acciones" para supervisar el comportamiento del sector. Las intervenciones de las patrullas deben guiarse por un carácter "informativo" y "concienciador" y deben reservarse las sanciones para aquellos casos "más graves" o cuando se detecte un "incumplimiento reiterado que, de forma intencionada, ponga en riesgo la salud de las personas", subraya Trapero en un comunicado interno al cual ha tenido acceso este diario.

“Con las mascarillas, por ejemplo, ya no avisamos a menos de que se trate de personas exentas por enfermedad. Hace demasiado tiempo que todo el mundo sabe que no puede salir de casa sin el protector facial y si sorprendemos a alguien, multamos”, aclaran. Con el sector de la restauración se entra ahora en un contexto similar, ya que hace más de un mes que la policía avisa antes de multar. "Nos va la vida en ello a todos. Debemos ser responsables y, aunque la mayoría de los ciudadanos lo son, algunos son reincidentes en el incumplimiento".

Antiterrorismo, coronavirus y multirreincidencia

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El Pla Nadal diseñado para Barcelona, que coordina las tareas con la Guardia Urbana, prevé “conjugar” tres prioridades policiales: la prevención antiterrorista, el control de las medidas sanitarias y la lucha contra hurtos y robos violentos. “Seguimos a un nivel de alerta antiterroristas de 4 sobre 5 y durante estas fechas las aglomeraciones –objetivo de los atentados yihadistas– se repetirán en ejes comerciales o en centros de grandes dimensiones, que han reabierto de nuevo. Las patrullas tienen órdenes de ser visibles en esas zonas y simultanear las tres tareas: prevenir contra ataques, estar atentos al uso de mascarillas y evitar la acción de ladrones que aprovechan las multitudes para hurtar sin ser vistos”, subrayan.

La ciudad activaba anualmente el Pla Grèvol que encarnaban en la calle patrullas mixtas formadas por un agente de la Urbana y uno de Mossos. Eso resulta contraindicado en un contexto de pandemia, porque aumenta el riesgo de contagio entre cuerpos, y las patrullas no serán mixtas aunque sí se coordinan y dividen los espacios que deben proteger. Semanalmente se reúnen responsables de ambos policías para detallar los dispositivos necesarios.