27 oct 2020

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En libertad con cargos

Los dos turistas admiten el encuentro sexual pero no aclaran por qué las mujeres estaban drogadas

La jueza del caso decreta la puesta en libertad de los dos italianos, con los cargos de abusos sexuales

Los investigadores pudieron arrestarlos buscando un apartamento turístico cercano al punto en el que un taxi recogió a las jóvenes

Guillem Sànchez

Vista aérea de la zona de ocio nocturno del Fòrum, en Sant Adrià, donde las jóvenes conocieron a los dos turistas.

Vista aérea de la zona de ocio nocturno del Fòrum, en Sant Adrià, donde las jóvenes conocieron a los dos turistas. / EL PERIÓDICO

Los dos turistas italianos acusados de abusar sexualmente de dos mujeres en Barcelona la madrugada del pasado 17 de agosto han quedado en libertad y pueden regresar a su país. Los dos sospechosos se negaron a declarar ante los Mossos d’Esquadra pero sí lo hicieron al pasar a disposición judicial tres días después, defendidos por abogados particulares contratados por sus familias. Ante la jueza de guardia, ambos admitieron que hubo un encuentro sexual con las víctimas en el apartamento turístico que ellos habían alquilado pero aseguraron que fueron relaciones consentidas y que después las acompañaron a coger un taxi. Pero no aclararon de dónde proceden los restos de un fármaco con benzodiacepinas que aparecieron en los análisis que se practicó a las mujeres y que ellas no tomaron voluntariamente, según fuentes consultadas por EL PERIÓDICO. 

Contar con un informe toxicológico que certifica la presencia de  las benzodiacepinas es "altamente infrecuente", subrayan tantos fuentes policiales como la abogada Ester García, que añade que en los casos que ha llevado de ‘sumisión química’ –uso de sustancias psicoactivas para anular la voluntad de la víctima y abusar sexualmente de esta– jamás ha logrado un certificado médico que acredite que fueron drogadas porque los restos ya han desaparecido del organismo al realizar los análisis de sangre u orina. "Las condenas se han basado en el testimonio de la afectada, la descripción de los síntomas o en el relato de las amigas que vieron que se comportaba de un modo extraño". 

Las benzodiacepinas son medicamentos, como el diazepam o el valium, que se usan para sedar. Mezclados con el alcohol, otro depresor del sistema nervioso, se potencian mucho sus efectos, explica Claudio Vidal, del programa Energy Control (ABD). Es, después del alcohol, la segunda sustancia más usada por abusadores "premeditados", remarca Vidal, aquellos que drogan a su víctima de forma planificada. Este técnico recuerda que en tres de cada cuatro casos, la sumisión química la llevan a cabo abusadores "oportunistas", aquellos que se aprovechan del estado en el que se encuentran víctimas que han tomado las drogas voluntariamente. Vidal pide que se tomen precauciones teniendo en cuento los casos más frecuentes, "no los más mediáticos". Y sobre el uso del 'burundanga' aclara que se trata de un "mito" que no aparece corroborado "por los datos". 

En libertad con cargos 

La jueza dejó en libertad a los dos sospechosos de este último caso con los cargos de abusos sexuales y decretó medidas cautelares que dictaminan que no pueden salir del espacio Schengen –regresando a Italia no lo incumplen–, deben estar a disposición del juez de instrucción 24 "cada vez que sean requeridos" y que ninguno de los dos puede tratar de contactar o acercarse físicamente a las víctimas.

Los sospechosos tienen 23 años y conocieron a las víctimas en una discoteca de Sant Adrià de Besòs el 16 de agosto. Al día siguiente, ambas se despertaron en su domicilio sin saber cómo habían regresado a casa y con imágenes borrosas en la cabeza en las que aparecían desnudas y frente a los jóvenes italianos. Al hablarlo entre ellas se percataron de que habían 'soñado' lo mismo y acudieron a un centro hospitalario. Los análisis de tóxicos hallaron restos de un fármaco con benzodiacepinas, un psicotrópico que se usa para combatir la ansiedad, el insomnio o como relajante muscular. Ninguna de las dos había tomado conscientemente ningún fármaco. Denunciaron los hechos.

La Unitat de Investigació del distrito del Eixample asumió la tarea de localizar a los dos sospechosos italianos. Las víctimas recordaban el nombre de ellos y, a través de las redes sociales, lograron identificarlos. Entregaron a los agentes otra pista de gran utilidad: en el teléfono de una de ellas constaba que para regresar hasta casa habían utilizado un aplicación de taxis. El servicio detallaba en qué punto habían subido al vehículo, una calle del Eixample. 

Los investigadores se desplazaron al lugar indicado por esta aplicación y con el nombre y fotografía de los sospechosos –gracias a sus perfiles de las redes sociales– comenzaron a buscar pisos turísticos cercanos al lugar de recogida del taxi. Había varios. En uno de ellos, el propietario de un AIRBNB confirmó que hospedaba a unos jóvenes italianos y que la reserva estaba a nombre de uno de los dos sospechosos. El propietario colaboró y citó a los dos jóvenes –que se encontraban fuera en ese instante– en el apartamento. Al llegar, los Mossos los arrestaron. 

Sin explicación acerca de la droga 

Los dos jóvenes ingresaron en los calabozos de la comisaría de Les Corts después de negarse a declarar ante los investigadores. Mantuvieron la boca cerrada durante las 72 horas de arresto policial. El día 20 pasaron a disposición del juzgado de instrucción 10, de guardia. Entretanto, las respectivas familias se movilizaron desde Italia y contratataron abogados. 

Ante la jueza los acusados sí declararon. Admitieron haber mantenido un encuentro sexual con las dos mujeres denunciantes pero subrayaron que estas fueron "consentidas". Las defensas de ambos mantuvieron en la vista que los dos acusados esa noche acompañaron a las víctimas hasta el taxi que las trasladó a sus domicilios y que existen grabaciones de las cámaras de seguridad del edificio que apuntalarán este hecho. No ofrecieron ninguna explicación acerca de cómo las mujeres fueron drogadas.