20 feb 2020

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EN LA AUDIENCIA DE BARCELONA

Guerra de móviles en el juicio por el 'crimen de la Urbana'

El juez rechaza incluir en el proceso el teléfono hallado a Rosa Peral en su celda y acepta uno de prepago de Albert López

Los abogados repiten el guion mantenido por los acusados de inculpar al otro del asesinato de Pedro R.

J. G. Albalat

Arranca en Barcelona el juicio del ’crimen de la Guardia Urbana’. En la foto, Albert López y Rosa Peral, llorando, en el juicio.  / J. ALBALAT / VÍDEO: EFE

La mejor defensa es un buen ataque. Los abogados de la guardia urbana Rosa Peral y de su compañero y amante Albert López, acusados de asesinar al novio de ella, el también expolicía local Pedro R., abrazaron con fuerza ese dicho en la primera sesión del juicio con jurado que empezó este lunes en la Audiencia de Barcelona. Fue un aperitivo de lo que se intuye que será el guion de los 56 días que restan para que el tribunal popular se retire para decidir el veredicto del popularmente conocido como ‘crimen de la Urbana’, ocurrido en la madrugada del 1 al 2 de mayo del 2017.

Los procesados se han acusado mutuamente de la muerte de Pedro R. desde que fueron detenidos. Sus letrados, Olga Arderiu (el de ella), y José Luis Bravo (el de él), no dieron este lunes ni un paso atrás y se reafirmaron en sus argumentos. El fuego cruzado se inició incluso antes de los primeros alegatos, con la proposición de la prueba. Reproches y palos en la rueda de uno a otro. Sin tregua. Bajo la atención de sus clientes, que también guardaron la distancia. Peral se sentó al otro extremo del banco donde estaba el que un día fuera su querido, López. Ni se miraron. La monotonía de sus caras solo se rompió cuando ella, con sollozo incluido, escuchó algo de uno de los abogados.

Antes de los alegatos, el magistrado que preside el juicio desestimó como prueba el análisis del teléfono móvil encontrado el pasado 21 de diciembre en la celda de la mujer, como habían solicitado el fiscal, la acusación particular y la defensas del policía local procesado. El togado argumentó que el aparato no se encuentra en poder del tribunal (está en el juzgado que investigó el asunto) y que las llamadas realizadas desde el mismo no son transcendentes para el caso. La defensa de Peral asegura que no es de ella, sino de su compañera de celda.

El juez rechaza incluir como prueba una llamada entre los dos acusados del ’crimen de la Urbana’. / ROBERT RAMOS / VÍDEO: MIQUEL CODOLAR / ACN

Sí que se admitió, en cambio, la incorporación en el proceso de otro móvil, uno de prepago a nombre de López.  El agente lo utilizó la noche del 1 de mayo del 2017 para llamar a Peral, pero esta no descolgó. Horas después, el agente se dirigió a la vivienda de la agente acusada, en una urbanización de Vilanova i la Geltrú.

El juez también rechazó este lunes incluir unas fotos en las que Rosa Peral aparece sacando la lengua. La defensa de la agente lo había solicitado para demostrar que este gesto era "un acto instintivo" de la acusada. Y es que en la causa figura una imagen en la que la procesada saca la lengua y podría dar a entender, según su abogada, que es una mujer fría. El magistrado también desestimó que se una a la causa el archivo de la investigación por la muerte en el 2014 de un mantero en Montjuïc durante una persecución policial y que se sospecha que podría estar detrás del crimen de Pedro R. 

La defensa de Peral negó otra vez que su clienta matase a su pareja. En su alegato, argumentó que no tenía motivo para hacerlo, "ni económico ni sentimental". "El interrogante es por qué tenía que matar a su pareja. No existe. Era felices, iban a casarse, tuvieron un fantástico día con la familia, querían tener un hijo...", dijo la letrada. Para esta jurista, el culpable es López, al que este lunes describió como un amante despechado, una persona "enfermizamente obsesionada" con esta mujer, a la que le enviaba mensajes "fuera de sí" al descubrir que tenía planes de futuro con la víctima. Según su versión, el acusado es quien se presentó por sorpresa en la vivienda de la que había sido su amante y asesinó a Pedro R.

Contraréplica del oponente

En cambio, el abogado de López, quiso dejar claro al jurado que no había pruebas contra su representado. La única que existe, recalcó, es la declaración de Peral. "Quien ejercía el control sobre él era Rosa, quien decidía el cotarro era ella", insistió, para después definir el crimen como de "violencia doméstica, pero en el que la víctima no ha sido una mujer, sino un hombre". La defensa del policía sostiene que el acusado recibió llamadas de Peral el día del crimen en las que le confesaba haber matado a su pareja y que cuando se personó en su casa vio el cuerpo sin vida de Pedro R. en el maletero del coche. Para el letrado de la familia del fallecido, Juan Carlos Zaya, ambos acusados mataron a sangre fría.

El fiscal Félix Martín González intentó alejarse de esa guerra dialéctica, aunque fue contundente: "El mal gratuito existe". Admitiendo que iba a tirar de ironía, dejó claro que el cadáver de la víctima "no se metió solo en el maletero de un coche, no se desplazó solo; el teléfono de Pedro no se encendió para fingir, ni Pedro se roció el mismo y al coche con gasolina". "Voy a intentar averiguarlo todo", recalcó. Tras ello, reconoció que existían dificultades para saber quién había matado a la víctima (si los dos acusados o solo uno) ante la falta de testigos. Pero ante esta situación, insistió: "¿Si no hay testigos, debemos renunciar a la verdad? No, no y no". Y agregó: "A partir de deducciones". Pero avisó, ante el temor de un jurado compuesto por personas legas en derecho: "Ustedes hacen deducciones en la vida cotidiana". Por ello, pidió al tribunal popular "valentía y responsabilidad".

El ministerio público advirtió que el juicio no versa sobre la vida privada de los acusados, sino de aclarar por qué se produjo el asesinato de Pedro R.. El fiscal no escondió su hipótesis:  la "toxicidad" de la relación entre Rosa Peral y  su amante Alberto López. De una forma didáctica, recomendó a los componentes del jurado que dibujaran el calendario del mes de mayo del 2017 y tomaran notas de lo que pasó cada día. "Es como un puzle", reconoció. Especial importancia dio la fiscalía a los móviles de los acusados. "Es el notario de lo que hacemos", recalcó.

Coautores y agravante de parentesco

La fiscalía pide 24 y 25 años de prisión, respectivamente, para López y Peral al ser presuntamente coautores de un delito de asesinato --con agravante de parentesco para ella--, y también pide para ambos 10 años de libertad vigilada tras cumplir la pena de cárcel. Según la  acusación ública, los procesados presuntamente mataron a Pedro R. porque llegaron a la conclusión de que "por diversas razones obstaculizaba su relación y situación" sentimental, ya que habían sido amantes y supuestamente habían reanudado su relación.

La familia del asesinado, que pide para ambos 25 años de cárcel, apuntó en su escrito de acusación que uno de los motivos por los que los dos agentes le mataron era que temían que la víctima pudiera "airear y dar publicidad" a datos que implicaban a López en la muerte de un mantero en el 2014. Los dos sospechosos reclaman su absolución al atribuir al otro la culpabilidad de los hechos, y en el caso de Peral, su defensa pide como alternativa la apreciación de la eximente del miedo insuperable, y subsidiariamente de forma incompleta o como atenuante.