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La defensa de 'La manada' tratará de anular el vídeo que los incrimina en Pozoblanco

La grabación de móvil, interceptada durante la investigación de la violación de Pamplona, es la principal prueba de cargo

Los cuatro jóvenes encausados se enfrentan a otros siete años de cárcel por abusos sexuales y delitos contra la intimidad

Julia Camacho

Jesús Escudero (izquierda) y José Ángel Prenda, dos de los encausados por los abusos de Pozoblanco.

Jesús Escudero (izquierda) y José Ángel Prenda, dos de los encausados por los abusos de Pozoblanco. / EFE / RAÚL CARO

La defensa de los cuatro integrantes de 'La manada' de Pamplona, que el lunes próximo se enfrentan a un nuevo juicio por abusos sexuales en Pozoblanco (Córdoba), tratará de anular en las cuestiones previas la principal prueba de cargo, el vídeo que los agentes de la Policía navarra descubrieron en el móvil de uno de los inculpados al investigar la violación de los Sanfermines de 2016. Argumenta que no sólo se hizo una investigación prospectiva, práctica rechazada por el Consejo General del Poder Judicial, sino que además el juzgado instructor remitió a dos agentes a Córdoba para buscar a la nueva supuesta víctima y provocar así la denuncia.

La declaración del exmilitar Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena, el exguardia civil Antonio Manuel Guerrero, José Ángel Prenda y Jesús Escudero está prevista para ese mismo día. El fiscal pide para ellos tres años de cárcel por un delito de abuso sexual y otros cuatro años por un delito contra la intimidad al haber difundido el vídeo sin consentimiento de la víctima, cuya declaración será a puerta cerrada.

Bebida o drogada

Según el relato de la fiscalía, la noche del 1 de mayo los cuatro acusados coincidieron con la víctima en la feria de Torrecampo y, tras consumir diversas bebidas alcohólicas, al amanecer el exmilitar se ofreció a llevar a la chica de vuelta a Pozoblanco en su coche junto a sus compañeros. La joven “cayó en un estado de profunda inconsciencia”, sin que se haya podido determinar si a causa del alcohol que ingirió o a la ingesta de alguna sustancia estupefaciente, hasta el punto de no recordar lo sucedido.

Lo ocurrido en el interior del coche sólo se conoció por tanto a través de la grabación que 'el Prenda' realizó con el móvil de Antonio Manuel Guerrero. “Con el concierto previo de todos ellos”, y aprovechando que la joven se hallaba privada de sentido, “todos los acusados, con ánimo libidinosos, comenzaron a realizarle diversos tocamientos de carácter sexual” sin “el conocimiento ni consentimiento de la perjudicada”, señala el fiscal. Esas imágenes fueron enviadas además “con el ánimo de vejar y vulnerar su intimidad” a dos chats donde participaban otros amigos.

Al no recordar nada, la víctima no denunció. De hecho, no supo lo ocurrido hasta meses después, cuando los vídeos salieron a la luz en el curso de la investigación por la violación que 'La manada' realizó en Pamplona. Los agentes dataron las imágenes, la víctima fue localizada y se le ofreció la posibilidad de denunciar, cosa que hizo alegando el “estrés postraumático” que le causó conocer la difusión pública de esa grabación.

La principal prueba

Ante las lagunas de la chica, el vídeo es por tanto la principal prueba incriminatoria contra 'La manada'. Sin embargo, el abogado defensor insiste en que se obtuvo de forma “absolutamente irregular”, por cuanto fue el propio Guerrero quien en Pamplona entregó voluntariamente su móvil para intentar demostrar que no hubo violación en los Sanfermines. Los agentes, no obstante, buscaron documentos más antiguos, localizando esas imágenes de Córdoba.

La defensa intentará que el tribunal se pronuncie sobre su admisión antes de continuar la vista. Y se aferra además a que tampoco la denuncia se obtuvo de forma correcta, ya que una vez encontraron “un posible hecho punible” lo remitieron al de Pamplona, que fue quien “en octubre habilitó a dos funcionarios para ir a buscar a la chica a Córdoba y obtener la denuncia”. Una acción “mucho más grave” y que el letrado atribuye a un intento de armar la causa judicial navarra porque “no había nada en su contra”, pese a que el Tribunal Supremo ya ha ratificado que hubo violación continuada.