06 abr 2020

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DELINCUENCIA

Los robos en viviendas disminuyen un 16,4% en Catalunya

Entre enero y mayo hubo una media de 66 asaltos a casas cada día, siete menos que en el mismo periodo que el año anterior

Los hurtos y robos con violencia en la calle y los asaltos a establecimientos comerciales siguen aumentando, sobre todo en Barcelona

Vanesa Lozano Luis Rendueles

La técnica del resbalón.

La técnica del resbalón. / POLICÍA NACIONAL

Los datos son, por primera vez en los últimos cinco años, tranquilizadores. Entre enero y mayo de este año, los robos con fuerza en viviendas (los que implican forzar una puerta o una ventana) en Catalunya se han reducido un 16,4% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, según ha podido saber EL PERIÓDICO de fuentes policiales. Solo el año pasado, los asaltos a casas se habían disparado un 20% en la misma fecha en que ahora los números dan un respiro a los investigadores.

El descenso es relevante en una materia que durante los últimos años y hasta ahora ha sido una de las asignaturas pendientes de los Mossos d'Esquadra y una de las preocupaciones fundamentales de los catalanes y los turistas, que aseguran tener una mayor percepción de inseguridad como consecuencia del incremento de hurtos y robos con violencia en la calle y de asaltos en establecimientos, algo que se ha hecho notar especialmente en Barcelona. Los últimos datos conocidos aseguran que en la capital catalana se producen 300 hurtos al día, lo que supone un incremento de casi el 30% en los primeros meses de este año.

En estos primeros meses del 2019, la media de robos en viviendas se sitúa en 2.000 al mes, frente a los 2.200 asaltos mensuales que se venían cometiendo desde el 2015. Además, se mantiene una tendencia a la baja que arroja, de forma continuada, cada vez mejores resultados. El pasado enero, los mossos contabilizaron 2.343 robos; en febrero, 2.162; en marzo, 2.112; en abril disminuyeron hasta 1.811 y en mayo a 1.611.

"Se detiene menos, pero mejor"

Del total, el 80% de los robos se realizan en propiedades habitadas como primera residencia y el 20% restante en segunda. Y, aunque hay menos ladrones detenidos (1.128) que en el mismo periodo del 2018 (1.207), la policía catalana "detiene menos, pero mejor", señala un policía a este diario.

Los mossos combaten especialmente a los grupos criminales de albaneses, georgianos y chilenos, que son menos numerosos, pero más activos

En torno a la mitad de los arrestados son de origen magrebí o nacidos en España, pero hay  grupos criminales, integrados por albaneses, georgianos y chilenos, que, aunque menos numerosos, son más activos y llevan a cabo robos con fuerza de una forma "estructurada, jerarquizada y organizada". Esto ha permitido a la Divisió d'Investigació Criminal de los Mossos d'Esquadra establecer patrones comunes en este tipo de delincuencia y atajarla con mayor efectividad.

Al contrario que los ladrones españoles o marroquíes, que forman parte de lo que algunos expertos denominan "nebulosa criminal", ya que suelen robar de forma aleatoria, indiscriminada y sin un reparto claro de los roles que cada integrante ocupa en la organización, los grupos procedentes de Europa del Este operan de manera mucho más metódica: "Muchos viven en su país de origen y cuentan con infraestructura en nuestro país, personas de la organización que residen en Catalunya y merodean en busca de un objetivo. Luego, cuando ya tienen una casa que desvalijar, avisan al resto del grupo para que vengan a hacer el trabajo sucio y se marchen inmediatamente",  explican fuentes policiales.

Conscientes de ello, los investigadores decidieron invertir más tiempo y recursos en investigación para combatir a estos grupos. "Estudiar en qué coches suelen moverse, las relaciones que mantienen entre ellos, los lugares donde guardan la mercancía robada… permite conseguir una mayor calidad en las detenciones y, por tanto, presentar mejores y más sólidos indicios ante el juez que debe decidir si envía a prisión preventiva a los arrestados".

Este salto cualitativo es importante si se tiene en cuenta que la ley española suaviza las penas de cárcel a los ladrones (de entre uno y tres años de prisión se pasa a condenas inferiores a dos años) si no han sido detenidos in fraganti, es decir, mientras perpetraban el robo dentro de la vivienda. Los cacos lo saben y lo aprovechan.

Las mejoras en investigación introducidas por los mossos, además de mejorar las estadísticas, según los expertos, también mitigan el efecto llamada que se produce entre grupos de delincuencia organizada. Un investigador lo explica así: "Todos los soldados que por el efecto del éxito y la impunidad con la que operaba su organización u otra similar venían a Catalunya a delinquir, están dejando de venir o se desplazan de lugar".

Los ladrones prefieren el verano

Pese a los buenos resultados, la policía alerta: el verano es temporada alta para los ladrones y hay que extremar las medidas de seguridad en casa. En agosto, los robos con fuerza en viviendas aumentan entre uno y dos puntos porcentuales, llegando a detectarse unos 300 asaltos más que en otros meses del año. Los delincuentes aprovechan la ausencia de los moradores durante las vacaciones para hacerse con su botín y las zonas de costa se llevan la peor parte.

Los mossos han abierto 85 investigaciones en casos de robo con fuerza en vivienda en lo que va de año, que, unidas a las que siguen abiertas del año anterior, suman 170 investigaciones activas. Y hay cosas que no cambian, a pesar del tiempo y la mayor sofisticación de los ladrones. El método más empleado para entrar en las viviendas sigue siendo el forzamiento de la ventana, seguido del forzamiento de puerta y el escalamiento.

Y, aunque los cuerpos de seguridad indican que los grupos delincuenciales actúan cada vez con mayor sutileza, el mecanismo más usado para acceder a las casas sigue siendo el resbalón, una técnica clásica que consiste en introducir entre el marco de la puerta una lámina semirrígida generalmente de plástico, como una tarjeta de crédito o una radiografía, aunque esta artimaña solo sirve para entrar si el propietario del piso no ha cerrado con llave. Por eso, la Policía recuerda que, muchas veces, mantener a salvo el hogar depende únicamente de "dar al menos un giro de vuelta en la cerradura" o "elegir el bombín adecuado" para la puerta.

Las bandas especializadas en asaltar viviendas suelen estudiar la zona antes de actuar para seleccionar a sus víctimas y realizar "actos preparatorios". Durante las vigilancias previas, los cacos suelen "marcar" las casas para preparar el robo. A veces, colocan trozos de papel o plástico entre el marco y la puerta de las viviendas que van a robar, o bien hilos de lana o gomaespuma directamente en el bombín. Esas marcas actúan como testigos para saber si la puerta se abre o cierra y comprobar así que la vivienda está ocupada. Si el ojeador vuelve pasados unos días y el testigo que dejó sigue allí, sabrá que sus moradores no han pasado por casa y la banda tiene vía libre. 

Algunos grupos de ladrones, más precavidos, utilizan también la técnica de la mirilla manchada o extraída. Manchan con vaselina o cacao de labios las mirillas de las viviendas de los vecinos que van a robar y evitan ser observados y posteriormente reconocidos por testigos de viviendas colindantes.