09 jul 2020

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CRIMEN EN HUELVA

Un error informático puede dejar libre al asesino de Laura Luelmo

El juez admite a trámite la petición de la defensa de liberar al agresor porque no se grabó su confesión

En la única grabación audiovisual incluida ahora en la causa Bernardo Montoya inculpó a una expareja suya

Julia Camacho

Bernardo Montoya Navarro.

Bernardo Montoya Navarro.

Un fallo técnico puede ser el motivo que permita la puesta en libertad de Bernardo Montoya, el asesino confeso de la joven Laura Luelmo. El juzgado de Valverde del Camino (Huelva) que instruye el caso admitió a trámite la petición de puesta en libertad provisional al comprobarse que no está disponible la principal prueba de cargo, la grabación de su declaración inculpatoria, debido a un error en la conexión del cable del equipo informático que debía dejar registrado ese testimonio. El juez ha pedido ahora a la Fiscalía y la acusación particular que se pronuncien y presenten sus alegaciones antes de tomar una decisión.

La defensa de Montoya confirmó que la solicitud de excarcelamiento fue presentada la pasada semana. El letrado argumenta que la jurisprudencia tanto del Tribunal Supremo, la Audiencia Nacional como de la Ley Orgánica del Poder Judicial solo da validez al material audiovisual, no a la transcripción en papel de este. Y por un “despiste, un error humano o un fallo técnico”, no ha sido posible recuperar el archivo sonoro de la declaración de Montoya en la que este confesaba el asesinato de la maestra, de 26 años.

De esta forma, en estos momentos ese testimonio inculpatorio es "como si no existiera", insiste el abogado por lo que la única grabación que consta en las diligencias es la versión que el principal implicado ofreció el pasado 4 de abril por videoconferencia. En ella, negó cualquier participación en la violación o muerte de la chica y culpó de la misma a una expareja suya.

“El secretario judicial dio fe de que la transcripción en papel se ajustaba a la grabación, pero la única medida probatoria válida es la audiovisual”, insistió el letrado, convencido de que su petición llegará a buen puerto porque los argumentos de que la declaración consta en papel “hace aguas”. No obstante, reconoce que no existen precedentes en casos de sangre de una excarcelación por estos motivos, aunque sí en otro tipo de delitos.

Montoya se encuentra encarcelado en la prisión de Morón de la Frontera (Sevilla) en régimen de aislamiento por temor a ser agredido. La autopsia confirmó que Laura Luelmo, una joven maestra de Zamora que se había mudado a Huelva para cubrir una baja laboral, murió de un fuerte golpe en la frente entre uno y dos días después de su desaparición. En su primera declaración, el hombre no solo reconoció lo ocurrido, sino que incluso llegó a pedir perdón a la familia a la salida de los juzgados y aseguró que “pagaría por lo que había hecho”.