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El asesino de Laura Luelmo se muestra desafiante en su ingreso en prisión

Bernardo Montoya exigió a los funcionarios más mantas y mostró un comportamiento hostil a su llegada a la cárcel de Huelva

Se encuentra en el módulo de aislamiento donde cumplirá los primeros días de prisión provisional, comunicada y sin fianza

Agencias

Bernardo Montoya en su ingreso en el juzgado.

Bernardo Montoya en su ingreso en el juzgado. / EFE

Bernardo Montoya, el acusado del asesinato de Laura Luelmo, llegó esta pasada madrugada a la Prisión Provincial de Huelva, enviado por la titular del Juzgado de Instrucción 1 de Valverde del Camino (Huelva). El preso se encuentra en un módulo de aislamiento donde cumplirá los primeros días de la prisión provisional, comunicada y sin fianza impuesta por la magistrada que investiga el asesinato de la joven zamorana en la localidad onubense de El Campillo (Huelva).

Llegó a la cárcel de Huelva poco antes de las cuatro de la madrugada, tras presentarse ante la jueza la tarde anterior y durante su ingreso se mostró algo hostil. Según fuentes penitenciarias, Montoya se está comportando desde el primer momento como “un preso profesional”, dirigiéndose en todo momento a los funcionarios “mirándoles a los ojos, desafiante y exigiendo cosas en lugar de pedirlas”.

Con un preso de 'confianza'

Con esa actitud, nada más pasar por el módulo de entrada y dejar sus pertenencias personales, se dirigió al funcionario que le custodiaba para pedirle que le diera más mantas de las que tenía asignadas, mientras le era igualmente asignado un preso “de confianza”, que será el único con el que tendrá contacto directo en los primeros días de su reclusión.

De hecho, la zona en la que se encuentra es un lugar de aislamiento de la cárcel de Huelva, con acceso al patio de un reducido número de internos, y el preso asignado para acompañarle será cambiado en función de la actitud de Montoya en los próximos días.

Bernardo Montoya se encuentra aislado del resto de presos “por su propia seguridad”, dado que los presos que son ingresados por violación o delitos contra menores son especialmente susceptibles de ser atacados por el resto de presos, y en este sentido hay precedentes de este interno con otros presos en los 23 años que ya ha estado en prisión.

Tras su llegada a la cárcel, el primer examen señala que se encuentra físicamente bien, “en el mismo estado que cuando salió en octubre”, por lo que su paso por la enfermería ha sido de tan sólo unos minutos.
 

Temas: Asesinatos