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POSIBLE AJUSTE DE CUENTAS

La guerra del narco se cobra otra vida en la Costa del Sol

Muere en un tiroteo en plena calle el traficante que colocó una bomba en Marbella

Julia Camacho

 Un coche incendiado a causa de la explosión de un artefacto en la casa de que tiene en Benahavís (Málaga) un empresario al que se vincula con el narcotráfico.

 Un coche incendiado a causa de la explosión de un artefacto en la casa de que tiene en Benahavís (Málaga) un empresario al que se vincula con el narcotráfico.

Los ajustes de cuentas entre bandas de narcos se siguen reproduciendo en la Costa del Sol. El último incidente se produjo la madrugada del pasado sábado, cuando un hombre de origen extranjero fue asesinado balazos en la terraza de un restaurante de Torremolinos (Málaga) por un encapuchado que se dio a la fuga y aún no ha sido detenido. La sorpresa para los agentes de Policía Nacional llegaba al comprobar que la víctima era un narco detenido hace semanas como sospechoso de colocar una bomba en Marbella este verano.

Fuentes policiales han explicado que el fallecido era un ciudadano holandés de origen magrebí, de 33 años, que hace apenas un mes fue detenido por su vinculación con la aparición de un artefacto explosivo oculto en una papelera en una lujosa urbanización el pasado mes de septiembre, como adelantó este lunes Diario Sur. La bomba, cargada con dinamita industrial y preparada para un ataque “selectivo”, no llegó a explotar y fue detonada por los Tedax.

Según informó entonces la Policía, el individuo estaba relacionado con grupos criminales dedicados al tráfico de drogas y la extorsión, y que en el caso de su banda se había especializado en el uso de artefactos explosivos y armas de fuego para amedrentar a los clanes rivales que también tenían su campo de operaciones en el sur de España. En el momento de su detención, los agentes le intervinieron un subfusil y tres pistolas además de numerosa munición. Tras su detención, el hombre abonó la fianza y quedó en libertad en pocos días.

No se sabía nada más de él hasta que este sábado fue asesinado. El hombre acababa de llegar junto a una acompañante a un conocido restaurante ubicado en pleno paseo marítimo. Era poco más tarde de las nueve de la noche, y apenas habían empezado a comer cuando otra persona, un hombre corpulento y encapuchado, se bajó de una furgoneta que estacionó en ese momento en la puerta y le descerrajó varios disparos, huyendo a continuación entre el pánico de los camareros y pocos viandantes que estaban en esos momentos en la zona y que trataron de esconderse. Los testigos hablan de entre cinco y siete detonaciones. Los impactos de bala le alcanzaron en la parte superior del cuerpo y apenas pudo moverse para ponerse a cubierto. Los servicios de emergencias lo evacuaron aún con vida al hospital Carlos Haya de Málaga, donde falleció de madrugada pese a ser operado de urgencia.

La Policía Nacional confirma que mantiene abierta la investigación pero que aún no se han producido detenciones, y baraja como principal hipótesis un ajuste de cuentas. La subdelegada del Gobierno en Málaga, María Gámez, confió este lunes en la “eficacia policial” para “esclarecer y sobre todo para ponerle un freno definitivo a las redes criminales en la Costa del Sol”. Para la subdelegada, golpes como el asestado la pasada semana con la intervención de uno de los mayores alijos de droga en Málaga ponen de relieve que “la actividad policial está siendo efectiva y contundente, aunque lo que desearíamos es que no se produjera ninguna actividad criminal”. No obstante, afirmó que no se plantea un dispositivo policial extraordinario. “Los medios están ajustados a la problemática que tenemos en la provincia”, dijo, considerando que pese a estos episodios “con los recursos que tenemos se está trabajando bien”.