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DELINCUENTES DESMADRADOS

Narcos encapuchados intentan quemar lanchas de Vigilancia Aduanera en Algeciras

Horas antes, un guardia civil fuera de servicio fue apedreado al descubrir a un grupo descargando droga

Julia Camacho

Los dos hermanos detenidos como cabecillas de la fuga de un narco de un hospital, en La Línea de la Concepción.

Los dos hermanos detenidos como cabecillas de la fuga de un narco de un hospital, en La Línea de la Concepción. / EFE / A. CARRASCO RAGEL

La campaña de hostigamiento emprendida por las bandas de narcotraficantes en la comarca del Campo de Gibraltar sigue sin detenerse, y en el punto de mira están ahora las lanchas con las que Vigilancia Aduanera persigue por mar a las planeadoras. Un par de personas encapuchadas se colaron en la madrugada del martes en la zona portuaria de Algeciras donde se amarran las lanchas y tras rociarlas con gasolina, trataron de prenderles fuego, aunque fueron descubiertos a tiempo por el vigilante y se dieron a la fuga. Horas antes, un guardia civil había sido apedreado al sorprender a unos jóvenes alijando droga en La Línea (Cádiz).

Fuentes policiales enmarcan lo ocurrido en el escenario de tensión que vive en estos momentos la comarca gaditana, donde hace un mes una veintena de encapuchados asaltaron un hospital para liberar a un narco detenido pocas horas antes en un control, que aún no ha sido localizado. Según han indicado, el suceso ocurrió a primera hora de la mañana del martes, cuando a bordo de una embarcación al menos dos personas se acercaron hasta las instalaciones de la Agencia Tributaria en el Puerto de Algeciras, situadas junto a las de otras administraciones públicas. Una vez allí, se dirigieron a las patrulleras, que se estrenaron hace una semana, y las rociaron con gasolina con la intención de prenderles fuego. Sin embargo, fueron sorprendidos por el vigilante de las instalaciones, que se acercó hasta el lugar provocando que el grupo se diera a la fuga antes de que lograran su objetivo.

Prohibir las planeadoras

Las lanchas rápidas, con un coste de un millón de euros, formaban parte del aumento de dotación y refuerzo de seguridad comprometido por el Gobierno tras los recientes incidentes en la zona. Fue el pasado miércoles cuando se presentaron estas dos embarcaciones semirrígidas, Félix I y Félix II, de entre de entre 11 y 12 metros de eslora y dotadas con tres motores fueraborda que les permiten alcanzar unos 60 nudos por hora (unos 111 kilómetros hora), que se estrenaron con la incautación de un alijo de tabaco y la detención de cuatro narcos tras una persecución.

Según explicaron entonces los responsables de Vigilancia Aduanera, las lanchas llegaban para “igualar fuerzas” con los narcos en esas persecuciones por la bahía y el estrecho de Gibraltar. “Serán un importante punto de inflexión en las actuaciones contra el narcotráfico por la mayor versatilidad que aportan”, dijo entonces el responsable de Vigilancia Aduanera. Una ardua tarea teniendo en cuenta que las últimas embarcaciones incautadas en la zona disponen de cinco motores cada una, por lo que son mucho más veloces que las de las fuerzas de seguridad, especialmente cuando no van con carga. Por este motivo, y tal y como demandan sindicatos y colectivos antidroga de la zona, la intención del Gobierno es modificar la normativa para prohibir el uso de estas embarcaciones, de modo que puedan ser incautadas, incluso en tierra, con independencia si transportan o no alguna carga ilícita, según adelantó hace unos días el ministro de Interior Juan Ignacio Zoido.

Agresión a un agente

El intento de sabotaje de las lanchas se suma a la agresión sufrida la madrugada del domingo al lunes por un agente de la Guardia Civil fuera de servicio, que fue atacado por un grupo de traficantes cuando les sorprendió alijando droga. Según explicó el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, el agente había terminado su turno y cuando regresaba a su domicilio coincidió con los narcos en el momento en que recibían un alijo en la carretera. Los narcos reconocieron el coche particular, que según la  Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) tenían fichado, y aunque el guardia desvió su coche para no atropellar a nadie, los narcos le apedrearon y le causaron la rotura de la luna trasera.

Sanz indicó que en otras ocasiones los narcos han actuado de forma similar porque “lo que pretenden es parar el tráfico” cuando están alijando la droga. Por eso, el delegado del Gobierno reiteró su apoyo a los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil que se encuentran trabajando en el Campo de Gibraltar "y que ofrecen resultados diarios con una eficacia muy importante en la zona”. Por su parte, desde la AEGC reiteraron su preocupación por la seguridad de los agentes, “señalados y amenazados por estos delincuentes” y en un comunicado instaron a Interior a reforzar “de una vez por todas” la plantilla policial en la zona.

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