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Jornada en Barcelona

La reducción de la huella hídrica es ya una cuestión de competitividad empresarial

BBVA organizó una sesión sobre la necesidad que las empresas incorporen medidas de gestión sostenible del agua, para adaptarse con éxito a un contexto proclive a los periodos de sequía

Mesa redonda moderada por David Bueno, gestor de financiación sostenible de BBVA, con Mayka Adrio y Aina Membrive.

Mesa redonda moderada por David Bueno, gestor de financiación sostenible de BBVA, con Mayka Adrio y Aina Membrive. / Eli Penya

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Al hablar de sostenibilidad, se suele dirigir la mirada a la reducción de emisiones o de los residuos. Sin embargo, la gestión de los recursos hídricos está adquiriendo un protagonismo creciente, sobre todo en un territorio como Catalunya, donde las sequías ya no son un fenómeno excepcional. Y no solo desde el punto de vista del consumo doméstico o urbano, sino también como factor que condiciona la resiliencia, la competitividad y el crecimiento de las empresas. Por eso, BBVA y Veolia organizaron la semana pasada la jornada 'Agua y competitividad: cómo transformar el riesgo hídrico en una ventaja estratégica', con el fin de señalar las buenas prácticas a nivel financiero y empresarial que pueden situar a las compañías en una posición delantera no solo a la hora de reaccionar, sino de adaptarse a lo que todos los participantes señalaron como “la nueva normalidad”.

En este sentido, como introducción, Vicenç Acuña, director del Institut Català de la Recerca de l’Aigua, dibujó la situación actual: “Aunque las lluvias han llenado los pantanos, lo cierto es que cada vez vamos a tener más sequías y, por eso, debemos cambiar el marco mental. Después de garantizar el suministro y diversificar los recursos, ahora estamos en la fase de construir resiliencia, es decir, de prepararnos y avanzarnos al riesgo”. Una estrategia que no solo afecta a las políticas públicas, sino también a las empresas de todos los sectores. Porque, tal y como recordó, “menos agua significa también menos productividad, competitividad y crecimiento”. Ante ello, señaló como medidas clave la innovación y la creación de un ecosistema para generar valor a través de la resiliencia hídrica.

Vicenç Acuña, director del Institut Català de la Recerca de l’Aigua, durante su ponencia.

Vicenç Acuña, director del Institut Català de la Recerca de l’Aigua, durante su ponencia. / Eli Penya

Ventaja competitiva

En este reto colectivo es fundamental el rol de las entidades financieras, como BBVA, que acompaña a sus clientes en esta transición. Y es que la gestión del agua “significa una oportunidad para generar ventaja competitiva”, tal y como recordó Francisco Pla, director regional de Banca de Empresas e Instituciones en Catalunya. Por eso, la entidad ofrece soluciones financieras vinculadas directamente a objetivos hídricos, que premian las buenas prácticas. “Los factores de sostenibilidad ya forman parte del análisis crediticio de nuestros clientes corporativos. Una gestión eficiente del agua puede contribuir positivamente a la calificación de la empresa y, en consecuencia, favorecer sus condiciones de financiación”, explicó Mayka Adrio, responsable de Proyectos en el Area Global de Sostenibilidad de BBVA.

La entidad acompaña a sus clientes a la hora de medir, rebajar y compensar el impacto hídrico de sus operaciones

Asimismo, la entidad ofrece un asesoramiento a las compañías sobre los riesgos que suponen tanto sequías como las inundaciones ligadas al cambio climático, así como un catálogo de soluciones reales para ganar en adaptación y resiliencia de la mano de partners como Veolia. De hecho, el mismo BBVA inició un proceso de medición de su huella hídrica y, en base a él, ha puesto en práctica toda una serie de acciones de reducción y de regeneración.

Aina Membrive, directora técnica de +POSITIVE en Veolia, detalló los cuatro bloques que tiene su “hoja de ruta hídrica” para conseguir que las empresas logren un impacto real en este ámbito. En primer lugar, se lleva a cabo un diagnóstico para analizar el punto de partida, con el fin de “detectar vulnerabilidades y puntos de mejora”, para luego definir un plan de acción con distintos horizontes temporales. “A continuación se propone la implementación y mantenimiento de proyectos que reducen la dependencia y el impacto hídrico, para finalmente ir un paso más allá con acciones de compensación y regeneración, que permiten devolver agua al medio”, apuntó Membrive.

Olga Escriu, directora de Soluciones para Empresas de BBVA Catalunya, y Carlos Velázquez, director de Sosteniblidad de Grupo Roca.

Olga Escriu, directora de Soluciones para Empresas de BBVA Catalunya, y Carlos Velázquez, director de Sosteniblidad de Grupo Roca. / Eli Penya

Cambio de mentalidad

Las pruebas de que aplicar medidas de gestión sostenible del agua ayudan a incrementar la competitividad y la reputación de la empresa fueron aportadas por Carlos Velázquez, director de Sosteniblidad de Grupo Roca. A preguntas de Olga Escriu, directora de Soluciones para Empresas de BBVA Catalunya, relató cómo han aplicado un “cambio de mentalidad” en la operativa de sus 78 fábricas situadas en todo el mundo, así como en el diseño de productos y en los proyectos solidarios de su fundación We Are Water. “La escasez de agua es un problema que hay que visibilizar, y por esos nosotros comenzamos sensorizando todas nuevas fábricas para averiguar nuestro gasto real y, a partir de aquí, creamos un plan de acción que nos debe conducir a la neutralidad”, detalló Velázquez. Por el momento, Roca ha conseguido ya reducir un 58% el gasto de agua en sus procesos operativos.

Poner en marcha medidas de gestión sostenible del agua implica una inversión significativa, cuyos beneficios no siempre son inmediatos. Sin embargo, Velázquez recordó que no se trata tanto de un tema de beneficios, sino de resiliencia. En la misma línea, Vicenç Acuña destacó que anticiparse y actuar hoy permite evitar costes mucho mayores en el futuro. Y, por todo ello, BBVA está convencido de la necesidad de acompañar y financiar a sus clientes para emprender una transición que les permita reducir su consumo de agua y anticiparse a los retos que puedan plantear episodios de sequía cada vez más frecuentes.