La tecnología,
un aliado en
la etapa final
de la vida
Asistentes de voz, robots y sensores pueden ayudar a las personas mayores a vivir más tiempo solas, y a sus familias, a monitorizarlos a distancia
La tecnología,
un aliado en
la etapa final
de la vida
Asistentes de voz, robots y sensores pueden ayudar a las personas mayores a vivir más tiempo solas, y a sus familias, a monitorizarlos a distancia
Por Patricia Martín
España es un país líder en esperanza de vida, una de las caras de la moneda, pero también en población envejecida, con enfermedades crónicas y necesidades de cuidado, el reverso del fenómeno. Por cada 100 menores de 16 años, hay 142 mayores de 64 (por cada 10 menores, 14 mayores), lo que supone que el índice de envejecimiento alcanzó el récord del 142% en 2024.
Ya hay casi 10 millones de personas mayores de 65 años (el 20% de la población), pero en 2030 serán unos 15 millones (alrededor el 30%), cuando la generación del 'baby boom' estará acercándose o de lleno en la jubilación. El problema es que alrededor del 70% de las personas mayores de 65 años tienen enfermedades crónicas, y ocho de cada diez octogenarios, limitaciones funcionales. Muchos de ellos necesitan ayuda para ir al médico, a la compra y, en general, desenvolverse en su vida diaria.
Pero los cuidados y el sistema de dependencia son una de las grandes asignaturas pendientes del Estado del bienestar. Por ejemplo, el tiempo medio de espera para acceder a la ayuda a domicilio o a las prestaciones económicas que incorpora la ley es de 349 días, es decir, casi un año y hay 284.020 personas en lista de espera. Además, cuando se consiguen las prestaciones, no cubren todas las necesidades.
Ante ello, el 80% de los cuidadores de personas dependientes son sus familiares, normalmente las parejas o hijas, dado que la inmensa mayoría son mujeres. Y más de la mitad tienen que atender a su madre o padre y a sus propios hijos, haciendo verdaderos malabares para conciliar la vida laboral y personal.
En este escenario, las tecnologías abren una ventana de esperanza. Pueden convertirse en un aliado de los hijos que se responsabilizan de una persona mayor, dado que monitorizarlo a distancia ayuda a reducir la carga y el estrés. Y, al mismo tiempo, contribuye a que los séniors puedan vivir más tiempo solos, independientes y con seguridad, porque la mayoría no quiere ni vivir en una residencia ni muchos de ellos tener un cuidador profesional las 24 horas del día.
Asistentes virtuales, robots, sensores, relojes inteligentes, pastilleros electrónicos... hay todo un compendio de dispositivos que pueden ayudar a las personas mayores en su día a día, monitorizar su salud para prevenir accidentes o enfermedades y combatir otro de los grandes males en esta etapa: la soledad no deseada, que afecta al 20% de los mayores de 75 años.
De hecho, se habla de 'gerontotecnologías' para referirse al campo que integra la tecnología con los estudios del envejecimiento para desarrollar productos, servicios y sistemas que mejoren la calidad de vida y la autonomía de los mayores. Se trata de una disciplina con fuerte potencial de crecimiento. Estos son, de momento, los principales usos y 'gadgets':
1.- Uso sanitario
Además de los dispositivos de teleasistencia, en forma de medalla o pulsera, que permiten al mayor contactar con los servicios de emergencia en caso de urgencia, existen mecanismos que registran métricas como la frecuencia cardiaca, la presión arterial, la temperatura y los patrones de sueño, que pueden ser compartidos con los cuidadores o los servicios de salud. La monitorización remota permite prevenir y controlar enfermedades y reducir las visitas presenciales al médico.
2.- Seguridad e independencia
Existe toda una batería de sensores, luces, electrodomésticos y cerraduras inteligentes que permiten que el entorno doméstico sea más seguro. En este contexto, Telefónica dispone ya de un servicio de teleasistencia al que se le pueden añadir sensores que pueden detectar si hay o no movimiento en la vivienda, si se ha producido alguna caída o incluso si se registran cambios de comportamiento o posibles deterioros de salud. En este sentido, se activan alertas si la persona pasa más tiempo en el sofá o sin salir de casa con respecto a su comportamiento habitual.
3.- Tareas rutinarias
Las tecnologías también facilitan a personas con problemas de movilidad o deterioro cognitivo actividades cotidianas como encender la luz, la calefacción o la televisión con comandos de voz. También pueden recordar a las personas con enfermedades crónicas cuándo tomar la medicación, a través de alertas sonoras o pastilleros electrónicos. También existen sillas y andadores inteligentes, con detección de obstáculos, que ayudan a desplazarse con más seguridad.
4.- Deterioro cognitivo
Existen múltiples apps, juegos o tecnologías de realidad virtual que proporcionan ejercicios mentales adaptados a las necesidades y al progreso de cada usuario, con el objetivo de mantener la mente activa y frenar el deterioro cognitivo.
5.-Soledad no deseada
Los asistentes de voz, a través de la teleasistencia o de otros servicios a través de dispositivos, pueden mitigar la soledad, dado que se les puede preguntar y mantener con ellos pequeñas conversaciones. Y si están dotados de IA, monitorizan el bienestar emocional. Telefónica, por ejemplo, dispone de un asistente virtual que realiza llamadas a los usuarios y, en función de sus respuestas, detecta si la persona necesita asistencia o acompañamiento. También existe una televisión ‘social’ que permite realizar videoconferencias, ver fotos y vídeos o activar recordatorios, a través de un soporte que todos los mayores saben manejar. También están empezando a comercializarse robots sociales que ayudan en el día a día y son percibidos, por los usuarios, como un “compañero” de vida.
6.- Pulseras de actividad y localización GPS
Están muy extendidos también los relojes inteligentes, los cuales fomentan la actividad deportiva. Asimismo, existen relojes y pulseras con sistemas GPS donde se puede establecer una zona segura y si una persona, con los primeros signos de demencia, se desorienta y sale de este área, los cuidadores pueden localizarle rápidamente.
Barreras y brechas a superar
Lo más importante de las tecnologías diseñadas para promocionar un envejecimiento saludable es que "sean proactivas; es decir, que no solo permitan reaccionar ante una caída, llamando a los servicios de emergencia, sino que sirvan para prevenir antes de que pase algo grave", apunta el catedrático Francisco Florez-Revuelta, director de un grupo de investigación sobre entornos inteligentes para la longevidad saludable.
Francisco Flórez-Revuelta, experto en tecnologías para mayores
Francisco Flórez-Revuelta, experto en tecnologías para mayores
"Las tecnologías que promuevan un envejecimiento saludable tienen que ser proactivas; es decir, deben prevenir las enfermedades o emergencias"
En este sentido, Florez Revuelta apunta a que aún hay mucho camino por andar porque, a día de hoy, salvo la teleasistencia, el resto de tecnologías están poco extendidas o aún no han llegado al mercado y menos todavía las 'proactivas'. En un futuro, sin embargo, cree que existe un amplio margen de mejora: por ejemplo, para contribuir al control de los enfermos crónicos. “Si estuviéramos todos monitorizados de forma continua, no se tendría que pedir una cita al médico, sino que al profesional le saltarían las alarmas al ver que a un paciente se le ha disparado el corazón o el azúcar: sería él el que nos llamara”, pone como ejemplo.
No obstante, en su opinión todavía existen importantes barreras a superar para llegar a un escenario donde las tecnologías sean más protagonistas del cuidado de la salud y la autonomía de los mayores. En primer lugar, deben tener un coste adecuado para todos los bolsillos. Y en segundo, también deben ser más fiables. Es decir, que los dispositivos que controlan las constantes, los sensores o los controles domóticos tienen que ser cien por cien seguros y contar con resultados verídicos. En tercer lugar, apunta, debería haber una mayor conexión entre las tecnologías y los servicios sanitarios y sociales.
Nuria Ordóñez Peláez, responsable de Servicios Sociales de Telefónica España
Nuria Ordóñez Peláez, responsable de Servicios Sociales de Telefónica España
"La tecnología no tiene que ser un reto para ser usada, sino una oportunidad para mejorar la calidad de vida de las personas mayores"
A su vez, Nuria Ordóñez Peláez, responsable de Servicios Sociales de Telefónica España, una de las principales proveedoras de servicios digitales para mayores y residencias de ancianos, señala que es necesario que las tecnologías sean “fáciles de usar y accesibles”, no solo desde el móvil sino desde otros medios que permitan a mayores y dependientes utilizarlas con facilitad y romper la “brecha tecnológica”. "Es muy importante darnos cuenta de que la tecnología no tiene que ser un reto para ser usada, sino que debe ser una oportunidad para mejorar la calidad de vida, las relaciones y el acceso a servicios de las personas mayores".
Un reportaje de EL PERIÓDICO
Textos
Patricia Martín
Diseño
Ramon Curto
Fuente
Grupo Saltó y Telefónica
Coordinación
Rafa Julve