El Besòs busca cómo encajar 'fábricas de agua' y naturaleza
Textos: Guillem Costa
Tras décadas de recuperación ambiental que transformaron el Besòs de río degradado a espacio ciudadano, el debate se abre ahora en torno a cómo compatibilizar todos los usos previstos a medio plazo.
La acumulación de infraestructuras actuales y la gran cantidad de planes para extraer más agua del río y abastecer a la región metropolitana, aún muy dependiente del río Ter, entran en tensión con algunos proyectos de restauración de la biodiversidad programados en el lecho del río.
Para encajar de forma ordenada todas las piezas futuras de este río llamado a convertirse en el segundo grifo metropolitano, el Govern ha encargado un informe. El documento, que elabora una consultora externa y estará listo en noviembre, analizará todos los elementos que deben coexistir en el Besòs y su impacto.
A partir de las conclusiones, según ha podido saber EL PERIÓDICO, se desarrollará el complejo 'Plan de Resiliencia del Besòs', que especificará cómo han de coordinarse entre ellos todas las acciones previstas para evitar fricciones.
CURSO ALTO Y MEDIO DEL RÍO



En el nacimiento del río, además de un tejido industrial potente, destacan dos depuradoras pendientes de incorporar un tratamiento terciario para producir agua regenerada.
En los próximos años, la regeneración de agua residual para ser devuelta al río y captada más abajo será una realidad. También hay que tener en cuenta que estos procesos se llevarán a cabo en depuradoras como la de Sabadell, asociada al Ripoll, un afluente del Besòs.
En este tramo de río, destacan algunos planes de recuperación ambiental impulsados por el ayuntamiento de Montcada y el Consorcio Besòs-Tordera. También se abordará el desalojo de parte de las barracas y huertos del Pla del Besòs.
CURSO MEDIO DEL RÍO





En este tramo, el número de infraestructuras hídricas y canalizaciones aumenta. Se ha planteado la construcción de nuevos pozos y ya se está usando el agua del Rec Comtal para potabilizarla en la planta de Trinitat.
La depuradora de Montcada tratará los fangos producidos por la de la desembocadura del Besòs. Además, en este espacio se llevan a cabo las obras para desdoblar la tubería de ATL que conecta Cardedeu con Barcelona.
A esto se suma la nueva potabilizadora de Montcada, cuestionada por el ayuntamiento, y la ampliación de la de Trinitat, llamada ETAP Besòs. Para la futura potabilizadora de Barcelona, todavía no hay una ubicación clara determinada. La falta de espacio y la densidad del urbanismo complican la búsqueda.
La zona coincide con el parque fluvial, frecuentado por los vecinos de Santa Coloma, Barcelona, Sant Adrià y Badalona, y los refugios de biodiversidad creados por el consistorio colomense para lograr que el ecosistema fluvial sea el hogar de más especies reproductoras, lo que obliga a preservar el caudal del río pese a que este se use para potabilizar agua en Trinitat.
También hay un plan ambiental en el punto de confluencia Besòs-Ripoll, ahora paralizado por el operativo de la peste porcina.
DESEMBOCADURA



En la desembocadura, además de grandes plantas como la incineradora de Tersa, destaca la actual depuradora, que en un futuro debe regenerar agua y bombearla río arriba para que sea potabilizada.
Cerca del río, además del parque fluvial, se proyecta un plan ambiental para la desembocadura e incluso otras construcciones como el 'hub' audiovisual de las Tres Xemeneies.
Las tuberías que bombearán agua regenerada río arriba coexistirán con otros conductos que conectarán la depuradora de Montcada con la del Fòrum, llamada EDAR Besòs.
Esta confluencia de proyectos, que quedará enumerada oficialmente en noviembre cuando la compañía Engisic termine el encargo de la ACA (Agència Catalana de l'Aigua), está pendiente de ser ordenada de manera cohesionada. "Hace tiempo que insistimos en la necesidad de planificar el futuro de este río, del que también extraen agua muchas empresas del Vallès", destaca Albert Solà, gerente del consorcio Besòs-Tordera en declaraciones a este diario.
"El plan de resiliencia es una oportunidad perfecta para afrontar el reto e inventariar todas las acciones previstas en el río", añade. Para Solà, es imprescindible localizar las obras en "el espacio y el tiempo" y ver cómo hacerlas compatibles. Por ejemplo: ¿qué sentido tiene hacer un refugio de biodiversidad en un lugar en el que dos años después se construirá una potabilizadora? No es algo que haya sucedido, pero es necesario analizar todo lo que se hará en el Besòs para actuar conjuntamente.
"Tenemos que pensar en cómo quedará el río cuando todo termine", afirma Solà, que confía en que todas las administraciones (Generalitat, ayuntamientos, operadoras hídricas y consorcio) puedan colaborar para encajarlo todo en un río muy canalizado y rodeado de un urbanismo muy densificado.
Un Reportaje de EL PERIÓDICO
Textos: Guillem Costa
Infografías: Alex R. Fischer