La historia del primer paciente con sida en España

Un relato gráfico de la aparición del VIH en el país

En octubre de 1981, un peluquero de 35 años ingresaba en el Hospital Vall d'Hebron con dolores de cabeza y lesiones cutáneas de color púrpura. Los médicos creyeron que tenía un tumor cerebral. Pero era, sin saberlo, sida, una enfermedad entonces desconocida. Este joven fue, hace ahora 40 años, el primer paciente con VIH de España.

En los últimos meses, Carlos (nombre ficticio) había adelgazado mucho. Tenía 35 años y debía sentirse sano, pero no era así. Aquel octubre de 1981 decidió acudir al Hospital Vall d'Hebron de Barcelona porque llevaba días con dolores de cabeza. Tampoco le daban buena espina unas manchas de color púrpura en la piel. Los médicos decidieron hospitalizarlo para ver qué pasaba. En el hospital, los dolores de cabeza fueron a más. Carlos era de Barcelona, pero previamente había estado mucho tiempo viviendo en Nueva York. Era peluquero y gay.

Los médicos de Vall d’Hebron comenzaron a investigar qué le ocurría a Carlos. Mientras, su estado empeoraba rápidamente: se le paralizó la mitad del cuerpo. A través de un escáner cerebral, descubrieron que tenía un tumor cerebral de unos tres centímetros de diámetro. Los médicos comenzaron a atar cabos. "Las lesiones en la piel de Carlos son por un sarcoma de Kaposi", advirtieron. Se trata de un tipo de cáncer provocado por un herpes virus [el VHH-8]. "Y el tumor cerebral se debe a una metástasis de ese sarcoma".

Carlos estaba tan mal que los médicos decidieron hacerle una operación de urgencia. Le extrajeron el tumor cerebral, pero no lograron salvarle la vida: Carlos falleció a los cuatro días de la intervención. Meses antes, al otro lado del océano, en las ciudades estadounidenses de Nueva York y San Francisco, se produjeron una serie de casos similares al de Carlos: hombres homosexuales habían fallecido presuntamente por sarcoma de Kaposi y otras infecciones oportunistas que aparecían en los pacientes inmunodeprimidos.

Carmen Navarro, la jefa de sección de Neuropatología de Vall d’Hebron, fue la encargada de hacer la biopsia del tumor cerebral de Carlos. Y lo que vio dio un giro al diagnóstico: en vez de células tumorales, encontró células parasitadas que asoció a una toxoplasmosis, una infección causada por el parásito toxoplasma gondii. Nadie creyó en el diagnóstico de Navarro, pese a que ella lo defendió a capa y espada. Tuvo que demostrarlo con un microscopio electrónico. Y tenía razón: Carlos no murió de cáncer, sino de sida, aunque la enfermedad no tendría nombre hasta 1982.

El VIH no se aisló hasta 1983.


Este reportaje se ha publicado en EL PERIÓDICO el 8 de octubre de 2021