Stop presión estética

"Engordas y el mundo se te echa encima"

"¿Ya no te tiñes?", "¿has engordado?", "adelgaza, es por tu salud" son algunos estribillos que se suman al bombardeo de imágenes idealizadas que nos llegan de los medios y las redes. En el siglo XXI, el cuerpo se ha convertido en un capital que da acceso al amor, la popularidad y el trabajo, y en un pozo sin fondo de malestar, ansiedades, tiempo y dinero. El Govern de la Generalitat prepara un plan pionero contra la presión estética, una forma de discriminación y un problema de salud pública.

Por Núria Marrón

Cuando Tania Llasera empezó a trabajar en televisión, un directivo le dijo que hiciera el favor de perder 10 kilos. Y ya puestos, ¿por qué no se operaba el pecho y la nariz? Lo segundo no lo hizo, pero lo primero sí. Años más tarde, acostumbrada ya a apechar con comentarios sobre su físico que igual procedían de ejecutivos que de estilistas –déjate el pelo largo, ponte tacones, usa pintalabios rojo–, se le "echó el mundo encima" cuando engordó... durante el proceso de dos pérdidas gestacionales, según ha explicado ella misma años después. "Aquello se vivió como una especie de traición: ¿cómo osaba cambiar de peso y dejar de ser la chica de la que se habían enamorado?", explica la presentadora y autora 'Mujer tenías que ser'.

Aunque redoblados por su dimensión pública, sin duda el caso de Llasera concentra algunos de los mandamientos de la presión estética que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo: a/ todo el mundo puede fiscalizarte y avergonzarte por tu físico; b/ la belleza es un capital y algo que le debes no se sabe demasiado bien a quién,

"La presión estética es un problema de salud pública que ya afecta a edades tempranas" Agnès Brossa, psicóloga

c/ no importa cuanto hagas porque todo es siempre insuficiente; d/ las redes te bombardearán con ideales inasumibles y comentarios inquisidores cuando no destructores, y e/ sobre todo y fundamental: nunca, nunca, engordes.

Considerada una violencia machista por cuanto cosifica, discrimina y ejerce como forma de control, ninguna mujer está libre de lo que la actriz y activista Júlia Barceló, autora de 'Operación bikini', califica de gran "campaña de difamación": ese dedo acusador e insomne que te dice desde Instagram, el audiovisual, la publicidad y hasta tu propio entorno que no eres como deberías. "La presión estética se está convirtiendo en un problema de salud pública –afirma Agnès Brossa, psicóloga de niños, adolescentes y familia– que cada vez afecta a edades más tempranas".

Emma Thompson

Actriz

"A las mujeres nos han lavado el cerebro para que odiemos nuestro cuerpo toda la vida; todo lo que nos rodea nos recuerda lo imperfectas que somos"

Patrícia Plaja

Portavoz del Govern

"El escote no me hacía sentir incómoda, hablar de mis tetas sí (...) No podemos normalizar la presión estética que sufrimos aún hoy las mujeres"

Rose Matafeo

Cómica y creadora de la serie 'Starstruck'

"Soy étnicamente ambigua y tengo el pelo rizado. [En las ficciones] soy la que dirá algo atrevido y nunca más se sabrá de mí"

Desirée Bela-Lobedde

Comunicadora y activista estética

"Además de sexualización, las mujeres afrodescendientes sufrimos una 'marcianización' constante. ¿Te pones morena? ¿Necesitas crema solar? ¿Tu pelo se moja?"

Está claro que los cánones de belleza no son algo nuevo y que han ido mutando con el tiempo. De hecho, hay cierto consenso en que el ideal de belleza contemporáneo se remonta al siglo XIX, cuando la época victoriana encumbró la delgadez y la exigencia de autocontrol y, en América, la abolición de la esclavitud ensalzó los cuerpos blancos y frágiles por oposición al-hombre-negro-peligroso.

Pero, según la psicóloga, desde el advenimiento de las redes sociales, "es la primera vez que nos podemos comparar tanto y que el modelo presuntamente correcto [blanco, joven, delgado, deseado, torneado, depilado, acomodado] está tan expuesto".

La problemática relación con el propio cuerpo no es ajena a casi ninguna mujer, pero las adolescentes, y ya no digamos las niñas que empiezan su socialización digital en TikTok, se enfrentan a ella con menos recursos. De hecho, no es extraño ver a grupos de primaria chequeando sus propios cuerpos como si fueran un despiadado escáner de imperfecciones. La barriga. La altura. Los muslos. El vello. Los primeros signos de pubertad.

En la era de las redes y del alto rendimiento, la apariencia se convierte en un capital que da acceso a recursos

"Ese malestar e insatisfacción, junto a una baja tolerancia a la frustración, se convierten en fuente de ansiedad, aislamiento, tristeza y falta de autoestima que puede acabar en trastornos" en un momento en que, además, ni apenas se trabaja la autoestima corporal en las escuelas ni hay suficientes recursos psicológicos de atención a la salud mental. Los datos están ahí: el 47% de las chicas de entre 12 y 16 años quieren adelgazar y el 41% ha hecho alguna vez dieta por su cuenta y sin consejo profesional. Es más, según el Govern, 28.000 adolescentes y jóvenes en Catalunya sufren trastorno alimentario.

Si quieren de forma aconsciente, pero el hecho es que desde la primera adolescencia las generaciones más jóvenes, añade Brossa, "ya empiezan a construirse como una marca personal" a golpe de selfis, filtros y vídeos de TikTok.

Una nueva generación de ilustradoras trabajan pulverizando cánones y acostumbrando las retinas a estéticas menos asfixiantes. Hablamos con Raquel Riba Rossy, autora de Lola Vendetta

Y, en este sentido, es obvio que en el mundo adulto el cuerpo se está convirtiendo en la mejor tarjeta de presentación de uno mismo, más si cabe en las mujeres. En la era de las redes y del capitalismo del alto rendimiento, la apariencia –o "capital erótico", en palabras de la socióloga Eva Illouz– se erige en uno de nuestros activos más importantes para asegurarnos desde el amor y la popularidad hasta el trabajo. Por tanto, la belleza se vuelve una especie de mercancía, algo que podemos lograr esforzándonos mucho y consumiendo las cosas correctas, lo que proporciona un fabuloso nicho de mercado para la industria de la moda y la estética, que tradicionalmente ha explotado la inseguridad femenina y que ahora toca las castañuelas ante esta "optimización del yo". Ahí está, si no, el incremento de las intervenciones estéticas, donde un número creciente de personas piden retocarse de acuerdo con su filtro favorito. "La tecnología está reescribiendo los cuerpos, reorganizando las caras de acuerdo con lo que se considera que aumenta el 'engagement' y los 'likes'", escribió la periodista Jia Tolentino en su célebre artículo 'La era de la cara de Instagram'.


"No hay conciencia de la magnitud de la violencia que vivimos las personas gordas", dice la activista Lara Gil

Desde el "activismo gordo" tienen bien tomadas las medidas de este fenómeno tan contemporáneo. La antropóloga Lara Gil, coautora del pódcast 'Nadie hablará de nosotras' junto a Cristina de Tena, entiende que las discriminaciones y violencias que sufren las personas gruesas se cimentan en gran parte en el prejuicio de que no cumplen con los dictados del 'cuerpo meritocrático' porque no se cuidan, no se controlan y no se esfuerzan lo suficiente. Algo que, "en la sociedad de la falsa meritocracia en la que parece que cada uno tiene lo que se ha ganado", se contempla como una especie de inframundo de la respetabilidad.


ESTRATEGIAS PARA COMBATIR LA PRESIÓN ESTÉTICA EN LA INFANCIA

1. Fomentar la diversidad de los referentes y el espíritu crítico sobre los cánones de belleza, que han sido cambiantes a lo largo de la historia y que, por tanto, se pueden modificar.

2. Potenciar la neutralidad corporal. "Nuestras hijas están bombardeadas por información corporal estética y, en cambio, conocen muy poco de su organismo y su funcionamiento -explica Marta Torrón, autora de 'Tu cuerpo mola'-. Se trataría de fomentar que se quieran desde otro lugar, que no vivan su cuerpo como si fuera un escaparate y una lista odiosa de cosas que deben mejorar, sino un hogar en el que vivirán para siempre y del que disfrutarán si lo conocen y saben cuidarlo".

3. "No hacer dietas o insultar nuestros cuerpos delante de niñas y niños", apunta la actriz Júlia Barceló, activista del 'body neutral' y autora de 'Operación bikini'.

4. Generar espacios "donde los cuerpos no sean fiscalizados ni avergonzados", añade Barceló. A menudo no nos damos ni cuenta de los comentarios sobre la estatura, el peso o el color de piel que llegan a incomodar o violentar.

5. Defender activamente la diversidad corporal ante los pequeños.

"La gordura, sin embargo, también depende de factores sociales, ambientales, genéticos y familiares, no de la falta de voluntad", recalca Gil. Escuchando su pódcast, una fabulosa prueba de cargo contra la gordofobia y el acoso que se inflige en nombre de la salud, queda meridianamente claro que si casi todo el mundo tiene terror a ganar peso es porque somos muy conscientes del trato que reciben las personas gruesas.

¿Ejemplos? Desde tener un acceso más difícil a puestos de trabajo y correr el riesgo de no recibir una atención médica adecuada ("hay estudios que apuntan a que a menudo el foco se pone en el sobrepeso y no se diagnostican enfermedades o incluso no te proponen tratamientos porque dan por hecho que no los vamos a cumplir") hasta no encontrar tallas en las tiendas físicas (sí en cambio en la misma marca 'on line'), recibir insultos por la calle –"puta gorda"– escupidos por hombres que van en grupo, o convertirse en el reto de la pandilla que, en una noche de fiesta, juega a ver "quién se acuesta con la gorda".

Convendrán que la presión también pende de forma amplificada en personas trans o con expresiones de género o sexualidades disidentes, y en las mujeres racializadas.

Si existe el terror a engordar es porque somos muy conscientes del trato que reciben las personas gruesas

"Es cierto que de un tiempo a esta parte existe una mayor diversidad, pero solo hasta cierto punto y siempre y cuando no se aleje mucho del canon", dice la activista y escritora Desirée Bela-Lobedde. En el caso de las afrodescendientes, los referentes que suelen aparecer en los medios y la publicidad son negras de piel clara o con el cabello liso o menos rizado. Cuanto queda más allá de eso, se debe modificar. "Constantemente se nos ofrecen productos para que nuestra piel sea más clara y para que 'domemos', con las implicaciones peyorativas que tiene la palabra, nuestro pelo". Sin embargo, para la autora de 'Color carne' sería mucho más prioritario 1/ encontrar productos básicos como protectores solares que no dejen su piel manchada de color blanco y 2/ no "ser cosificadas, sexualizadas y constantemente 'marcianizadas'" a cuenta de su aspecto físico allá donde vayan. ¿Te pones morena? ¿Necesitas crema solar? ¿Tu pelo se moja? ¿Puedo tocarlo?

Mary Beard

Catedrática de Estudios Clásicos en Cambridge

"La mujer mayor es uno de los pocos sectores contra los que parece correcto tener prejuicios. Hay casi algo biológico en ello; como si una vez que ya no pudieras tener hijos estuvieras pasada"

Itziar Castro

Actriz

"Me suelen atacar con el pretexto de la salud: que si el sobrepeso me va a matar o cómo me puedo mostrar siendo tan insana, pero lo que en realidad les molesta es que exista"

Tania Llasera

Presentadora de TV

"Engordé y se vivió como una traición: ¿cómo osaba cambiar de peso y no disculparme por ello?"

Nicola Coughlan

Actriz

"Sé que el mundo está muy obsesionado con la imagen corporal, pero espero que la gente se centre más en mis actuaciones que en eso"

Hay consenso en que queda mucho por hacer y que las consignas derivadas del 'body positive' –"quiérete", "acepta tu cuerpo"– a menudo pueden colocar a las mujeres en un callejón sin salida entre cómo se supone que deberían ser y cómo se deberían sentir. El problema es sistémico y no se arregla reclamando ante el espejo tu derecho a la belleza. Sin embargo, sí es cierto que en los últimos tiempos ha echado a andar a tracción un movimiento –ahí está por ejemplo el 'body neutral'– que reclama "desinflacionar" la importancia que hemos dado a la apariencia física con el fin de vivir y pensar los cuerpos no desde sus defectos o bellezas, sino desde el bienestar, y los placeres y aventuras que nos permiten vivir. Y en ello andan desde activistas y formadores hasta creadoras audiovisuales, artistas e ilustradoras que trabajan por pulverizar cánones y acostumbrar nuestras retinas a estéticas menos asfixiantes

Se trata de "desinflacionar" la importancia que hemos dado a la apariencia para vivir los cuerpos desde el bienestar

(en este reportaje tienen los ejemplos de Rocío Salazar, Carmen de la Riva, Raquel Córcoles o Raquel Riba Rossy.

"Urge romper con esa idea de que nuestra felicidad depende de nuestro cuerpo y de las modificaciones que nos hagamos, porque en esa búsqueda interminable perdemos autoestima, tiempo y dinero, se nos va la vida, a veces literalmente, tras una idea irreal que se nos impone", dice Laia Sanz, de la cooperativa Candela, que imparte talleres de autoestima corporal en escuelas e institutos.

ESTRATEGIAS PARA COMBATIR LA PRESIÓN ESTÉTICA EN ADOLESCENTES

1. Afinar la mirada crítica sobre las imágenes n cuanto a filtros, retoques y cánones estéticos, los cuales han cambiado a lo largo de la historia y están cruzados por el género, raza, clase, capacidad o preferencia sexual. "En los talleres analizamos el impacto que tienen en los adolescentes y en los cuerpos que no cumplen la norma –dice Martí Galofré, de la cooperativa Candela–, a la vez que hablamos de la autoestima y la importancia de su construcción en el grupo de iguales».

2. Es importante que sean conscientes de que "las inseguridades y malestares que puedan sentir no son un problema individual, sino colectivo y estructural", explica Laia Sanz, de la cooperativa Candela. Llegado el caso, consultar con especialistas.

3. Recomendarles que dejen de seguir las cuentas de Instagram o TikTok que les generen incomodidad con el propio cuerpo.

4. Fomentar que busquen en las mismas redes "referentes que viven los cuerpos de forma alegre y generan espacios seguros donde tejer alianzas y compartir experiencias, saberes e inquietudes", añade Sanz.

5. Compartir malestares con el propio entorno, ya sean colegas de clase o familiares. "Cuanto más hablo de vergüenza corporal, menos miedo le tengo", dice la protagonista del libro 'Operación bikini', de Júlia Barceló.

6. Saber de dónde viene la vergüenza corporal. "Analizar los comentarios de familiares, amigos, películas, cómics y libros desde un punto de vista crítico" para encontrar la raíz del problema, se dice en el mismo libro.

Esta entidad es uno de los colectivos que han sido consultados para diseñar "un plan integral y pionero" para combatir la presión estética que la Conselleria de Feminismes, a través del Institut Català de les Dones, prepara para final de año y que según su presidenta, Meritxell Benedí, quiere dar "respuesta a la violencia de los cánones estéticos que perpetúan estereotipos y discriminaciones de género, raciales y capacitistas". En esta "actuación interdepartamenteal y pionera" que en septiembre se abrirá a un proceso participativo, trabajará en la relación público-privada para avanzar, por ejemplo, en la armonización y la oferta amplia de tallas, así como en una mayor diversidad corporal en la publicidad y los medios de comunicación.

En 32% de chicas admiten que cuando se sienten "mal con su cuerpo, Instagram les hace sentir aún peor"

También se fomentará la autoestima corporal en los centros educativos y los espacios del 'lleure', y se instará al Gobierno español a que obligue a quienes usan las redes sociales como negocio a informar sobre si han usado filtros o han editado las imágenes, como ya hacen en Reino Unido y Noruega. Al fin y al cabo, alguna responsabilidad deberán tener en todo este asunto las plataformas cuando, según un estudio exhaustivo del propio Facebook, un 32% de chicas admiten que cuando se sienten "mal con su cuerpo, Instagram les hace sentir aún peor".

Textos: Núria Marrón
Edición Gráfica: Xavier González
Coordinación: Rafa Julve
Agradecimientos a Rocío Salazar, Carmen de la Riva, Raquel Córcoles y Raquel Riba Rossy