El 8M ante el tsunami neomachista:

"No basta con resistir, hay que seguir, sin concesiones"

23 mujeres de distintos ámbitos y generaciones, desde la astronauta Sara García Alonso hasta la catedrática Mary Beard y la periodista Sandra Barneda, señalan en EL PERIÓDICO por dónde debería seguir la lucha por la igualdad.

El 8M ante el tsunami machista:

"No basta con resistir, hay
que avanzar sin concesiones"

23 mujeres de distintos ámbitos y generaciones, desde la astronauta Sara García Alonso hasta la catedrática Mary Beard y la periodista Sandra Barneda, señalan en EL PERIÓDICO por dónde debería seguir la lucha por la igualdad.

El 8M, Día Internacional de las Mujeres, llega este año con su apremiante orden del día y un reto que ha escalado hasta cotas que tiempo atrás ni se intuían. La contrarreacción al feminismo avanza a paso implacable y el nuevo machismo ya no solo anida en rincones oscuros de internet y en discursos de 'youtubers' y partidos minoritarios de extrema derecha. La misoginia ha entrado en tromba en el torrente sanguíneo de los tiempos y muscula la alianza reaccionaria que parece irse extendiendo por el mundo.
Desde el Despacho Oval, Donald Trump dinamita los programas de diversidad y de la Casa Blanca a Silicon Valley el nuevo orden lanza frases como "las compañías

están castradas, necesitamos más energía masculina" (Mark Zuckerberg) o teorías según las cuales "los machos alfa con altos niveles de testosterona toman mejores decisiones y son más aptos para dirigir la república" (Elon Musk).
Ante este aparente tsunami neomachista, El PERIÓDICO ha convocado a más de 20 mujeres destacadas de generaciones y ámbitos tan diferentes como la astronauta Sara García, la historiadora Mary Beard, la directora del CCCB Judit Carrera, la periodista Sandra Barneda o la escritora Tamara Tenenbaum para entablar un diálogo plural con el que auscultar el momento actual y, sobre todo, empujar hacia nuevas ventanas de futuro.

"Los discursos que minimizan la importancia de la equidad de género, presentándola como innecesaria o exagerada, no son nuevos, pero sí la velocidad con la que se amplifican. La clave está en la educación y la implementación de medidas concretas. Urge que los jóvenes comprendan que la igualdad no es un ataque a nadie, sino un beneficio para todos. En juego están la calidad y la diversidad del conocimiento, la innovación y la toma de decisiones a nivel global".

Hemos logrado avances incuestionables, pero estamos viendo un fenómeno preocupante de reacción contra ellos. En múltiples esferas, desde la política hasta las redes sociales, hay discursos que intentan desacreditar o minimizar la importancia de la equidad de género. Esto no es nuevo, pero sí la velocidad con la que se amplifican estas ideas, especialmente entre los más jóvenes, que consumen información en un entorno digital donde la desinformación y la polarización crecen con facilidad. Lo que está en juego no es solo la representación de las mujeres, sino la calidad y la diversidad del conocimiento, la innovación y la toma de decisiones a nivel global. La clave está en la educación, la visibilización y la implementación de medidas concretas. Necesitamos que los jóvenes comprendan que la igualdad no es un ataque a nadie, sino un beneficio para todos. Necesitamos políticas públicas que protejan los avances logrados. Necesitamos seguir fomentando vocaciones científicas y tecnológicas en las niñas, que crezcan viendo referentes femeninos. Necesitamos generar espacios de trabajo que promuevan la conciliación, el liderazgo femenino y la igualdad de oportunidades. Pero, sobre todo, necesitamos cambiar la mentalidad colectiva: la lucha por la igualdad es una cuestión de toda la sociedad..

"En la cumbre de EEUU y Ucrania no había ni una mujer. En broma tuiteé: '¿Por qué las han eliminado de las fotos?'. Pero en realidad estaba triste. Es muy desalentador. Lo que me anima un poco es que el camino del progreso nunca es sencillo. Las cosas van hacia atrás de vez en cuando, pero nunca vuelven al principio. Debemos seguir adelante y no rendirnos. En general avanzamos. Celebrémoslo"

"El momento actual es muy desalentador. Examiné cuidadosamente las fotografías de la cumbre entre EEUU y Ucrania y no había ninguna mujer a la vista. En broma tuiteé: "¿Por qué han eliminado a todas las mujeres de estas fotos?". Pero me sentí muy deprimida. Ocurrió lo mismo con Elon Musk llevando a su hijo pequeño al Despacho Oval. ¡Si una mujer hubiera hecho eso, la habrían destrozado! Lo que me anima un poco es que el camino hacia el progreso nunca es directo. Las cosas retroceden de vez en cuando... pero nunca vuelven al principio. En términos generales, estamos avanzando. Recordemos eso y celebrémoslo. Por tanto, debemos seguir adelante... y no rendirnos. En todo el mundo, aún existen luchas por el acceso de las mujeres a la educación, a la atención sanitaria, al control de sus propios cuerpos. En Occidente, una de las verdaderas batallas está en las cabezas de las personas. Me gustaría vivir en una sociedad en la que sonara loco decir que el lugar de una mujer está en el hogar".

"Debemos insistir en el enfoque de derechos. La contrarreacción al feminismo tiene ahora más visibilidad que el propio feminismo y hay una camada de líderes que están capitalizando el machismo y ni siquiera son todos hombres: ahí están, por ejemplo, Giorgia Meloni o Alice Weidel. La nueva derecha está cambiando sus caras: ni siquiera necesitan un masculinismo extremo"

"La contrarreacción al feminismo tiene más visibilidad que el propio feminismo, algo que ya ha pasado otras veces. No se puede saber si la gente se volvió más machista de un día para el otro, pero es cierto que estos discursos están siendo amplificados y hay una camada de líderes capitalizando el machismo. A la vez, ni siquiera son todos hombres. Tenemos a Giorgia Meloni en Italia y a Alice Weidel en Alemania. La derecha está cambiando sus caras: tienen mujeres, tienen lesbianas... ni siquiera necesitan un masculinismo extremo. Hubo un momento en que se ensalzó la sensibilidad y el estatuto de la víctima, con lo bueno y lo malo que tenía eso: la idea de que todo el mundo para ser sujeto político debía ser víctima, lo que llevó a un feminismo más victimista de lo que podría ser interesante. Hoy estamos viviendo el reverso de esto: el superhombre nietzscheano, el hombre que es conquistador y que goza de la conquista violenta, que no tiene ningún reparo ni ninguna sensibilidad. Veremos cuánto de eso pasa de lo discursivo a lo material. Ante este escenario, debemos insistir en el enfoque de derechos. La discusión debe estar abierta a que los derechos estén satisfechos por alianzas entre el Estado y el mercado. Si los neoconservadores están demonizando al Estado, no hace falta que nosotros hagamos lo mismo con el mercado. Debemos estar abiertos a vías que resalten la importancia de los derechos y del Estado, moderno y permeable al cambio, como garante de ellos. Los progresistas debemos insistir en que las cosas tienen que funcionar".

Abre fuego la historiadora Mary Beard con un baño de realidad: "El camino del progreso nunca es sencillo, las cosas van hacia atrás de vez en cuando pero nunca vuelven al principio". De hecho, el consenso general es que nos encontramos en un momento "desalentador", "delicado" y "peligroso". "La contrarreacción al feminismo tiene ahora más visibilidad que el propio feminismo: hay una camada de líderes que están capitalizando el machismo y ni siquiera son todos hombres: ahí están, por ejemplo, Giorgia Meloni o Alice Weidel –apunta la escritora Tamara Tenenbaum–. La nueva derecha está cambiando sus caras y no necesitan ni un masculinismo extremo".

Cristina Gallach, que lleva 30 años en las bambalinas de la política internacional, previene sobre esta "alianza perversa" que se está fraguando. Y desde la dirección del CCCB, la politóloga Judit Carrera abunda en que la elección de Trump ha acelerado la grave crisis de la democracia que, en todo el mundo, pone en riesgo los derechos y libertades más básicas que habían articulado el sistema internacional surgido de la Segunda Guerra Mundial. "Ahora el derecho al aborto, la reivindicación de las libertades sexuales y las identidades no normativas o la defensa de la igualdad y la justicia social son blanco de los nuevos fascismos", añade Carrera.

"Debemos seguir con firmeza y sin concesiones. Es clave mantener una educación con perspectiva de género desde la infancia, impulsar políticas que garanticen la igualdad real y seguir visibilizando las desigualdades. No basta con resistir, hay que avanzar, tejer alianzas y evitar la desmovilización ante quienes quieren frenar el progreso"

"El feminismo se encuentra en un momento de tensión y resistencia. Son tiempos extraños y riesgosos por los nuevos liderazgos. Aunque hemos logrado avances significativos en derechos e igualdad, el auge de discursos reaccionarios demuestra que estos logros no están consolidados. Cada paso adelante genera una reacción en contra y ahora vemos cómo algunas conquistas son puestas en duda o incluso amenazadas. Pero esto no significa que estemos retrocediendo, sino que la lucha sigue siendo necesaria. Lo positivo es que las nuevas generaciones están tomando el relevo con fuerza y el feminismo sigue siendo un movimiento vivo, plural y en evolución. La lucha debe continuar con firmeza y sin concesiones. Es clave mantener una educación con perspectiva de género desde la infancia, impulsar políticas públicas que garanticen la igualdad real -sin politizarlas- y seguir visibilizando las desigualdades que persisten. También es fundamental que el feminismo siga siendo un espacio inclusivo, capaz de adaptarse a los nuevos desafíos sin perder su esencia. No basta con resistir, hay que avanzar, tejiendo alianzas y evitando la desmovilización ante quienes quieren frenar el progreso".

"El momento es delicado y urge aparcar las diferencias para hacer frente a la extrema derecha. A las mujeres nos cuesta desarrollar estrategias, pero solo confiando en que tenemos razón no avanzaremos. Debemos dar batalla con el lenguaje que ellos entienden, que no es el de la ética sino el del dinero, y, por ejemplo, empezar a boicotear empresas que desmantelan los planes de igualdad. También debemos involucrar a los hombres y actuar en la educación de los chicos"

"Estamos en un momento delicado. Por un lado, tenemos la ola reaccionaria capitaneada por Donald Trump y otros líderes políticos y tecnológicos que amenazan los derechos de las mujeres. Y por el otro, el feminismo, como todo movimiento social que se hace muy grande, está viviendo también conflictos internos y divisiones. ¿Qué hacer? Creo que debemos aparcar las diferencias y empezar a elaborar estrategias de confrontación. No basta con pensar que seguiremos adelante solo porque tenemos razón: tenemos que batallar con su lenguaje, que no es la ética, sino el dinero y, por jemplo, boicotear a las compañías que desmantelan políticas de igualdad. También creo que es importante incluir a todos los hombres que estén de acuerdo con la idea de la preservación de la vida y actuar firmemente en la educación de los niños varones".

"Debe haber igualdad en los ámbitos de poder para tener influencia y seguir avanzando. También urge prestar atención a los jóvenes para facilitar un entendimiento social que evite polarizaciones"

"En materia de igualdad se han logrado muchos avances en relativamente poco tiempo; los avances sociales han tenido una amplia cobertura política y jurídica y, a la inversa, desde el plano político y jurídico también se han promovido cambios sociales importantes. Tenemos en este país unas instituciones fuertes que trabajan por la protección de derechos, de la libertad y de la democracia como garantía indiscutible para la ciudadanía y para la consolidación de políticas publicas en materia de igualdad. Sin duda, debemos asumir la transversalidad de la igualdad, y aspirar a su efectividad en todos los ámbitos, especialmente en las zonas donde transita el poder en todas sus manifestaciones. Solo desde estos ámbitos se pueden potenciar ámbitos de influencia con capacidad para seguir avanzando. En momentos políticos como el que atravesamos, donde los derechos y las conquistas sociales parecen verse cuestionados, resulta también evidente la necesidad de prestar atención a las nuevas generaciones facilitando un entendimiento social que evite polarizaciones".

"Urgen más esfuerzos en desigualdades evidentes como que los cuidados aún sean cosa de mujeres. También en educación: los nuevos talentos que llegan a la ciencia deben ser más inclusivos"

"Es evidente que estamos en un momento de fricción política e ideológica en el ámbito de la igualdad. Por toda Europa y también en el mundo, están llegando al gobierno ideas que poco tienen que ver con el feminismo y que cosechan muchos votos. Y, por otro lado, estamos viendo que en países donde antes las mujeres tenían ciertas libertades se les están retirando. Por eso pienso que el feminismo es especialmente necesario ahora, por mucho que parezca que los vientos soplan en contra. Hay muchos frentes abiertos. Mirando al futuro, empezaría por la educación y la formación: que las niñas tengan acceso a carreras de ciencias y que los nuevos talentos que llegan a la investigación o la ciencia sean inclusivos. Así, conseguiremos que haya cada vez más representatividad de las mujeres con talento en los diferentes ámbitos de la sociedad y del mundo laboral. En cuanto al reto presente, creo que se necesitan más esfuerzos en desigualdades evidentes como, por ejemplo, que el cuidado de las personas dependientes o de los niños siga siendo una tarea de mujeres, algo que a día de hoy no se acaba de ver como injusto"

"Aún debemos ganar el relato. Cuando una mujer denuncia un abuso se le exige que sea una víctima ideal. Sorprende que tras el #MeToo se diga que se está capando a los hombres. ¡Menuda cara!"

"Hemos avanzado mucho pero todavía no hemos alcanzado la igualdad de derechos respecto a los hombres. Hay que seguir manifestándonos cada 8M. Lo bueno es que ahora las mujeres van juntas y esa unión da fuerza. Pero me preocupa la mentalidad: seguimos sin poseer el relato. Cuando una mujer denuncia un abuso sexual se le exige que sea una víctima ideal. ¡Siempre se pone en duda a las mujeres!. Esto debe cambiar. Gracias a la lucha feminista han cambiado las leyes y ha ayudado a otras luchas como el matrimonio igualitario. Pero las leyes LGTBI no son las nuestras. Podemos luchar por ellas pero nosotras no somos ninguna minoría o colectivo sino, que representamos a más del 50% de la sociedad. Toca seguir luchando por la igualdad porque la amenaza del auge de la ultraderecha es especialmente negativa para las mujeres. Es sorprendente que tras el #MeToo haya quien defienda la idea de que se está capando a los hombres. ¡Menuda cara!"

"Aún somos minoría en la tecnología. Si no se pro-mociona el talento feme-nino, estamos haciendo que nuestras hijas pierdan la oportunidad de estar en las profesiones del presente y del futuro"

"Me preocupa que se pierdan derechos que ya estaban consolidados, sobre todo cuando no estamos donde deberíamos. Las mujeres seguimos siendo minoría en el ámbito tecnológico. Si no se invierte en promocionar el talento femenino o asegurar la presencia de las mujeres en los consejos de dirección, estamos haciendo que nuestras hijas pierdan la oportunidad de estar en las profesiones del presente y del futuro. Y no solo eso: las empresas están dejando escapar el valor que supone disponer de equipos directivos diversos. Además, las redes sociales están jugando un papel clave para moldear este pensamiento negacionista frente a las dificultades que aún experimenta la mujer. No todo el mundo piensa igual, pero la convivencia en el mundo físico implica tener que interactuar con personas con realidades muy diversas. Las mujeres debemos seguir siendo las protagonistas del camino hacia la igualdad, pero necesitamos más referentes masculinos que se impliquen activamente en esta causa, mientras nosotras seguimos luchando. Solo así podremos fomentar la empatía y comprensión necesarias para avanzar juntos hacia una igualdad plena y con garantías".

Las andanadas, es cierto, llegan con la fuerza de las máquinas lanzapelotas y lo hacen en un momento delicado. "Los avances que se habían hecho desde las luchas colectivas están siendo acusados ​​de haber ido demasiado lejos -cuestiona la filósofa Marina Garcés-. Esto está en el territorio del 'fake', de una guerra cultural muy tramposa si pensamos que, objetivamente, el machismo está consolidado”.

Seguramente la última ola feminista ha cambiado más las mentalidades que la estricta realidad –la batería de datos señala con tozudez las cuentas pendientes–. Además, el movimiento da signos de división y fatiga, y hay un grueso de hombres (especialmente los jóvenes) rebotados que abrazan esta reacción que tiene en internet un fabuloso motor a tracción.

Tímido cambio estructural

A pesar de los avances incontestables, la realidad es que la agenda del cambio no ha dado un vuelco radical en la última década. Ahí persisten desde las violencias machistas hasta la crisis de los cuidados, que siguen recayendo sobre espaldas femeninas y mujeres migrantes precarizadas. O la brecha salarial. O los agravios en salud. ¿Qué hacer entonces? ¿Por dónde seguir?

En este diálogo a 20 voces, que bascula entre medidas concretas y nuevos imaginarios políticos, la neuróloga Mercè Boada, por ejemplo, apela a la agenda útil: poner más esfuerzos en la conciliación, la corresponsabilidad en los cuidados y la educación con perspectiva de género, el antídoto más efectivo también contra las violencias.

En este sentido, para la periodista Sandra Barneda es vital "impulsar políticas que garanticen la igualdad real y evitar la desmovilización ante quienes quieren frenar el progreso": "Cada paso adelante genera una reacción en contra y ahora vemos cómo algunas conquistas son puestas en duda o amenazadas. Ante ellos no basta con resistir, hay tejer alianzas y seguir sin concesiones".

Más allá de eso, una de las obsesiones que atraviesan gran parte de reflexiones es la deriva reaccionaria de los hombres jóvenes. Ante ello, la ilustradora Raquel Riba Rossy –nombre civil del personaje de cómic Lola Vendetta y martillo del machismo millennial– propone más pedagogía y, sobre todo, cuerpo a cuerpo.

"Antes que demonizar a los chavales y apartarlos de la conversación -afirma-, hay que crear espacios, mejor cara a cara, donde poder incluirlos y reflexionar en equipo". "Urge que los jóvenes comprendan que la igualdad no es un ataque a nadie, sino un beneficio para todos", añade la astronauta y bióloga molecular Sara García Alonso.

+125%
de delitos sexuales en
Catalunya en 10 años
2,8 millones
de mujeres han sufrido
violencia física o sexual
+15 horas
dedican las mujeres a las
tareas de casa con
respecto a los hombres
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Catalunya en 10 años
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de mujeres han sufrido
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las tareas de casa con
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"Estamos como decía Gramsci, en el 'chiaroscuro' entre dos mundos que transitan de viejo a nuevo. Solo hay un posibilidad para seguir adelante: debemos encontrar alianzas más allá de los límites que definen comunidades específicas y entender que la solución no vendrá solo de gobiernos o sistemas establecidos. Tenemos que recuperar nuestra energía transformadora"

"Europa hace tiempo que ha dejado de ser el centro neurálgico de la geopolítica internacional. Occidente ya no sostiene la llamada brújula moral, a tenor de las respuestas dadas al genocidio en Gaza, la guerra de Ucrania, el cambio climático o las políticas migratorias. La dialéctica moderna: lo universal y lo particular, los otros y nosotros, deja paso a la incertidumbre (en la que todo es posible) contra las certezas, muchas de ellas desarticuladas, de la ilustración. Estamos como decía Gramsci, en el chiaroscuro entre dos mundos que transitan de viejo a nuevo. Solo hay un posibilidad para seguir adelante: debemos encontrar alianzas más allá de los límites que definen comunidades específicas, entendiendo que somos parte de algo mayor que nosotros mismos, que nuestro origen, nuestra realidad sexo-genérica, nuestra humanidad. Y también debemos entender que dependemos de una inteligencia colectiva, multiespecie, y que la solución no vendrá solo de gobiernos o sistemas establecidos. Tenemos que recuperar nuestra energía transformadora".

"Me preocupa que los hombres jóvenes se sientan tan alejados del feminismo. Lejos de demonizarlos, hay que crear espacios, mejor cara a cara, donde incluirlos y reflexionar en equipo"

"Soy una firme creyente de que desde la pedagogía se avanza. Más lento, porque los conceptos y las enseñanzas van calando a su ritmo, pero se avanza. Me preocupa que hay mucha gente joven, hombres, que se sienten muy alejados del feminismo. Lejos de demonizarlos o apartarlos de cualquier conversación, creo que hay que seguir generando espacios donde poder incluirlos y reflexionar en equipo. Y no son únicamente las redes. Yo invito a afrontar el cara a cara. Regalar el revolucionario acto de la presencia. No nos podemos blindar para protegernos del dolor del momento político que estamos viviendo (con grandes personajes de ultraderecha creando escenas bochornosas, como 'bullies' de instituto actuando a gran escala). Hay que asociarse, hay que juntarse y tenemos que vernos las caras. Habrá quien lea esto y piense "pero si ya se está haciendo". Pero, si pasamos dos horas al día pegadas a las pantallas recibiendo información, ¿cuántas invertimos en pensar el mundo colectivamente? Sí, es abrumador el reto que se nos presenta, pero más abrumadora es la consecuencia de no afrontarlo. La gente más joven merece que hagamos el esfuerzo de detenernos a pensar el mundo juntos".

"El momento es crítico, pero también veo en él una oportunidad y una necesidad imperiosa de cambio: el mundo no puede seguir así, gobernado por el capital y por gente sin escrúpulos"

"Creo que estamos en un momento crítico, pero también veo en él una oportunidad y una necesidad imperiosa de cambio: el mundo no puede seguir así, gobernado por el capital y por gente sin escrúpulos que domina el mundo, individuos que solo miran por sus intereses y que mandan más que gobiernos con buenas intenciones. Creo que la lucha se debe enfocar en la educación de niñas, niños y adolescentes, de su educación depende el futuro de la humanidad. La única esperanza está en que se les eduque en la igualdad, en el respeto, la cultura y la lectura, el deporte, el teatro, el cine, la música... Menos pantallas y más vida social. Mi esperanza crece cuando veo a tantos niños y jóvenes que sorprenden por su voluntad de cambiar las cosas, por su sentido de servicio y que usan todo lo que está en su mano para conseguir un mundo mejor, el trabajo en grupo y en la responsabilidad hacia los demás. Es la única salida".

"No podemos negar los avances, pero se limitan
a segmentos geográficos y temáticos. Debemos exigir acción legislativa y política. Más si cabe con la 'alianza perversa' global que amenaza los derechos de las mujeres"

////////"El momento es peligroso para las sociedades democráticas, los derechos de las personas, la justicia social y el progreso sostenible. El feminismo y la igualdad son víctimas de ataques violentos, de diversa procedencia, que están provocando una clara regresión. Geopolíticamente, se está formando una especie de “alianza perversa” de líderes políticos, religiosos y sociales que hacen retroceder a las mujeres en muchos frentes, en particular en derechos sexuales y reproductivos, libertades individuales y representación. Esta ola también llega a Occidente, y ya se nota en EEUU y en ciertos países de la UE. La llegada de la extrema derecha al poder empuja esta regresión. Este año es el 30º aniversario de la Declaración y el Plan de Acción de Beijing, el acuerdo global más ambicioso acordado por la ONU. Pues bien, en ninguna de las 12 áreas identificadas se ha logrado la igualdad. Por tanto, debemos adaptar este marco global y ponernos todos (gobiernos, instituciones y sociedad civil, incluido el sector económico) a trabajar a fondo. Mientras se reconstruye el compromiso, debe exigirse desde la sociedad civil acción legislativa y política, en un ambiente de movilización social. Cada día debe ser un 8 de marzo. Las feministas debemos conseguir convencer a las nuevas generaciones y sobre todo a los hombres y chicos./////////

"Hay seguir avanzando en igualdad de salarios y oportunidades especialmente en el trabajo y el deporte. También creo que, si queremos sumar, debemos dialogar y explicar, no imponer ni dividir"

"Estamos en un punto clave en el que se han conseguido avances históricos en derechos y visibilidad, pero al mismo tiempo hay una fuerte reacción ante todo ello. En el deporte hemos logrado más reconocimiento, mejores condiciones y más referentes femeninos, pero también han surgido discursos que intentan frenar el progreso. Dar un paso hacia adelante cuesta mucho y no tanto hacerlo hacia atrás. Cuando un colectivo avanza, quienes se sienten amenazados reaccionan con más agresividad. Aparecen discursos que minimizan la violencia de género o ridiculizan la lucha por la igualdad. Y es cierto que las redes sociales han amplificado estas voces. Me preocupa, sobre todo porque llegan a los más jóvenes. Ante este escenario, se debe consolidar lo logrado y seguir avanzando en la igualdad salarial, en oportunidades y en respeto, especialmente en ámbitos como el deporte y el trabajo. También hay que trabajar en la educación, porque si no llegamos a los más jóvenes todo lo conseguido puede perderse. Y sinceramente creo que la lucha debe ser integradora. Si queremos ayudar y sumar debemos dialogar y explicar, no imponer ni dividir".

"Es importante mantener la calma y la cabeza, y fortalecerse para defender principios de paz y buena convivencia. Hay que ser perseverantes e insistir, con inteligencia y firmeza. Hoy voy a trabajar a una universidad con rectora, donde hay muchas mujeres entre el profesorado y el alumnado. El cambio se forja a través de la educación, el conocimiento y la cultura"

"Son momentos convulsos, dolorosos y sorprendentes. Creo que es importante mantener la calma, la cabeza y la educación y fortalecerse para defender principios de paz y buena convivencia. Sea como sea, hay que ser perseverantes y insistir, con inteligencia y firmeza. Si nos comparamos con el pasado es obvio que se han conseguido avances...así que hay que continuar para seguir consiguiéndolos. Hoy, por ejemplo, voy a trabajar a una universidad donde la rectoria la ocupa una mujer. También hay muchas docentes y alumnas con ganas de aprender, capacidad y simpatía. El cambio se forja en ambientes así, con educación, conocimiento y cultura".

83%
de las mujeres tienen miedo
de caminar solas de noche
29%
de mujeres de entre 41 y 64 años
toman ansiolíticos y somníferos
~ 4,1 millones
de mujeres no alcanzan a percibir
el SMI en el conjunto del año
83%
de las mujeres tienen
miedo de caminar
solas de noche
29%
de mujeres de entre 41
y 64 años toman
ansiolíticos y somníferos
~ 4,1 mill.
de mujeres no alcanzan
a percibir el SMI en
el conjunto del año
"Hay que seguir luchando por la conciliación real, porque sigue suponiendo un obstáculo para muchas mujeres. Yo continúo trabajando para que sea posible en el deporte. Poco a poco vamos haciendo avances"

"Creo que estamos en un momento positivo. Cada vez estamos mejor. Cada vez más personas somos proactivas en favor de ese cambio, pese a que las fuerzas reaccionarias siguen oponiéndose al avance de la igualdad. Hay que seguir trabajando una conciliación real y seguir luchando por ella. Es vital para que pueda existir la igualdad. Poder conciliar vida profesional y personal con la maternidad sigue siendo un obstáculo para muchas mujeres. Yo sigo trabajando para que la conciliación sea posible en el deporte. Poco a poco vamos haciendo avances".

"Hemos avanzado mucho legislativamente aunque hemos de hacerlo mucho más culturalmente. Estamos ante la mayor oportunidad si usamos todas las herramientas con responsabilidad. Cada uno de nosotros puede contribuir haciendo uso de su responsabilidad individual y de la empresarial. La paz no son palabras: la paz se hace, se ejerce desde la acción"

"En un contexto polarizado y con tensiones geopolíticas, la defensa de la democracia y el conocimiento es más crucial que nunca. Europa, que tanto ha avanzado democráticamente en positivo, unida en la diversidad de sus países no debe tambalearse ni deteriorarse perseverando en la protección de los DDHH. La entrada al Parlamento Europeo de 3 grupos extremos podría llevarnos a un retroceso si prosperan. El equilibrio y consenso de la Unión es clave. En Naciones Unidas el gobierno Trump solo tiene un voto, por lo tanto su afectación es prácticamente nula, siempre y cuando no se empiece a negociar y caigan países. Debemos vigilar de cerca. La situación me ocupa, no preocupa. Quienes nos dedicamos a ello sabíamos que esto iba a suceder. Cualquier gran avance comporta retrocesos, exactamente el mismo movimiento que las olas del mar. Creo que ahora es el momento de las empresas, haciendo buen uso de su responsabilidad empresarial. ¿Qué hacer? Solo desde la acción sucede el cambio. Hemos avanzado mucho legislativamente aunque hemos de avanzar mucho más culturalmente. Estamos ante las más gran oportunidad si utilizamos todas las herramientas con responsabilidad. La mejor política económica de un país es la del trabajo: con la igualdad salarial en el centro, se debe subsanar de una vez por todas la eterna brecha salarial. La maternidad no debe ser un gasto (como está concebida erróneamente en la hacienda publica), es un beneficio; y la conciliación en España se llama abuelas. Elegir entre ser madre, trabajar o cobrar menos no es elegir, no es libertad ni es democracia. No obstante, la lacra social más grande que hay en el mundo son las violencias (muchas y diversas) yendo en aumento las digitales. Sumado al crecimiento del acoso 'on line' en el entorno laboral y los datos que indican que las empresas suspenden de mucho, hemos creado el plan de democratización empresarial contra el acoso y las violencias en España, pudiendo acceder a él cualquier empresa indiferentemente de su tamaño, englobando campañas de márketing y la figura de agente externo especializado, así como equipo de investigación profesional, titulado y objetivo o auditoría. También urge aplicar la IA con perspectiva de género, es la gran palanca de cambio. La tecnología es un instrumento para ayudar. Cuanta más diversidad más riqueza: con la igualdad, equidad e inclusión de los diferentes talentos, por razón de sexo, origen, edad, la productividad sube y sus beneficios más".

Pero si alguien en esta sinfonía de voces tiene una visión panorámica sobre las luchas por la libertad, esa es la socióloga Marina Subirats, testigo en París del Mayo del 68 y quien llega a esta convocatoria con tres ideas básicas: el movimiento por la igualdad debe aparcar divisiones internas si quiere encarar la 'gran tormenta'; tiene que incluir a los hombres que entiendan que "la preservación de la vida es un elemento civilizador", y debe ir pensando en elaborar estrategias de confrontación. "No avanzaremos solo pensando que tenemos razón, debemos dar batalla con el lenguaje que ellos entienden, que es el del dinero, y, por ejemplo, empezar a boicotear empresas que desmantelan los planes de igualdad".

Se habrán dado cuenta de que algunas de las palabras más conjuradas en este ejercicio de 'résistance' son "perseverancia y persistencia". De hecho, la filósofa Marina Garcés invita a detenerse para reconocer lo logrado y poner las luces largas para pensar fuera de esa "acción-reacción en la que parece que siempre estamos perdiendo y ganando".
También ensanchando horizontes, Judit Carrera entiende que el feminismo que puede servir de brújula debe ser "integrador y capaz de generar alianzas y solidaridad en el actual contexto de polarización y de contribuir a alimentar imaginarios políticos cargados de futuro". "Debemos recuperar nuestra energía transformadora", coincide Elvira Dyangani Ose, desde la dirección del Macba.

"La lucha por la igualdad también busca un mundo más justo y debe contar con la implicación de los hombres. Si lo viven como una pérdida de poder, peligra la verdadera transformación"

"Si miramos la historia desde el siglo primero, las mujeres empezamos a reivindicar nuestros derechos hace tan solo unos 100 años. En este tiempo se han conseguido no pocos logros, pero la igualdad real dista todavía mucho de ser alcanzada. Por poner tan solo un ejemplo, ni Catalunya ni España no han tenido todavía nunca una presidenta de Gobierno. También entiendo que la lucha por la igualdad también implica trabajar en favor de un mundo más justo y mejor para todos, y que inevitablemente tiene que contar con la otra mitad de la población, es decir los hombres. Si ellos lo viven como una pérdida de poder, está en peligro una verdadera y necesaria transformación".

"La igualdad debería estar en el ADN de la humanidad, pero creo que vamos hacia una de las etapas de decadencia que en los últimos 500 años se han alternado con periodos de esplendor"

"Creo que vivimos en un momento de desastre generalizado. Vamos directos hacia uno de estos periodos de decadencia que han caracteritzado los últimos 500 años, durante los cuales se han succedido etapas de esplendor y de decadencia. (Véase Jacques Barzum: 'Del amanecer a la decadencia. Quinientos años de vida cultural en Occidente' o 'El amanecer de la decadencia'). Creo que la igualdad debería ser una forma de entender el yo en relación con el otro. Debería formar parte del ADN de la humanidad. Sin la participación de los ciudadanos y de los políticos, la tendencia de la humanidad es la desigualdad".

"Todo se vive desde la emergencia y falta perseverancia. ¿Cómo avanzar? Desde estrategias combinadas y luchas compartidas como la vivienda o la precariedad"

"El feminismo actual ha puesto en el centro algo interesante, que es que la igualdad no es solo una igualdad de derechos o económica, sino que también es un cuestionamiento radical de nuestras vidas afectivas y de cómo el patriarcado se ha sostenido a través de las maneras en que nos amamos y nos cuidamos. Estamos en un momento reaccionario y peligroso. Los avances que se habían hecho desde las luchas colectivas están siendo acusados de haber ido demasiado lejos, de haber tocado cosas que no se debían tocar. Para mí esto está en el territorio del 'fake', claramente, de una guerra cultural muy tramposa si pensamos que, objetivamente, el machismo está consolidado”. Algo que nos falta en estos momentos, porque todo se vive desde la emergencia y desde la urgencia, es persistencia y perseverancia. ¿Cómo avanzar? Seguramente desde estrategias combinadas, desde relaciones lentas y rápidas, desde retaguardias y vanguardias, y desde luchas que puedan integrar desde condiciones materiales muy concretas: vivienda, sueldos, precariedad"

"Debemos tener claro que nuestras reivindicaciones implican lucha, paciencia y persistencia. Hemos de predicar con el ejemplo, implicar a los hombres y tener un punto de rebelión".

Quiero pensar que el momento actual es de progreso, aunque es cierto que se están alzando muchas voces de ultraderecha. Me gustaría pensar que estamos mejor que en el pasado y que aún estaremos mejor en el futuro. Yo estoy contenta porque pienso que hay comportamientos, palabras y expresiones que ya no se toleran. El feminismo tiene una fuerza creciente y hay una conciencia social que no solo atañe a las mujeres. Las mujeres debemos tener claro que nuestras reivindicaciones implican cierta lucha, paciencia y persistencia. Hay que entender de dónde venimos, donde estamos y qué queremos conquistar. Hay que implicar a los hombres, ya que es un cambio que hay que hacer entre todos. Así que debemos insistir, predicar con el ejemplo y tener un punto de rebelión desde la conciencia de que estamos en un proceso de conquista".

82%
de los hogares monoparentales en riesgo
de pobreza están a cargo de mujeres
130 años
al ritmo actual quedan aún para
conseguir la igualdad efectiva
- 5.100
perciben las mujeres
con respecto a los hombres
82%
de los hogares monoparentales
en riesgo de pobreza están
a cargo de mujeres
130 años
al ritmo actual quedan aún
para conseguir la igualdad efectiva
- 5.100
perciben las mujeres
con respecto a los hombres
"El feminismo debe evitar ir a remolque de la agenda de la extrema derecha y seguir desarrollando su propio programa basado en la igualdad radical aplicable a todas las minorías y en el reconocimiento de la dependencia mutua. Debe ser integrador, capaz de generar alianzas y de contribuir a alimentar imaginarios políticos cargados de futuro"

"La elección de Donald Trump ha acelerado la grave crisis de la democracia que, en todo el mundo, pone en riesgo los derechos y libertades más básicas que habían articulado el sistema internacional surgido de la Segunda Guerra Mundial. También en Europa, los regímenes autoritarios suponen un ataque directo a grandes conquistas del feminismo, que fue la revolución no violenta más importante del siglo XX y uno de los imaginarios políticos más destacados de las últimas décadas. El derecho al aborto, la reivindicación de las libertades sexuales y las identidades no normativas o la defensa de la igualdad y la justicia social más allá de las mujeres son ahora blanco de los nuevos fascismos. En este nuevo contexto, el feminismo debe evitar ir a remolque de la agenda de la extrema derecha y seguir desarrollando su propio programa basado en la igualdad radical aplicable a todas las minorías y en el reconocimiento de la dependencia mutua. Un feminismo integrador, abierto a la diferencia, capaz de generar alianzas y solidaridad en el actual contexto de polarización y que contribuya a alimentar imaginarios políticos cargados de futuro".

"Hay resistencias, pero la historia nos ha enseñado que el cambio es imparable. Cada vez que se intenta frenar el avance de la igualdad, se despierta una ola aún más poderosa de mujeres y aliados dispuestos a seguir transformando el mundo. La igualdad no es una moda ni una concesión, es un derecho humano innegociable" 

"Vivimos en un momento contradictorio pero lleno de oportunidades. Por un lado, las mujeres hemos logrado avances significativos en liderazgo, acceso a la educación y presencia en sectores tradicionalmente masculinos. Sin embargo, también estamos viendo una reacción en contra: una especie de resistencia al progreso que busca desacreditar y frenar ese avance por la equidad. Pero la historia nos ha enseñado algo: el cambio es imparable. La situación actual puede parecer un retroceso pero esto no nos detiene, nos fortalece. Cada vez que intentan frenar el avance de la igualdad, se despierta una ola aún más poderosa de mujeres y aliados dispuestos a seguir transformando el mundo. La igualdad no es una moda ni una concesión, es un derecho humano innegociable. La lucha debe continuar a través del liderazgo con propósito asegurándonos de que el progreso sea estructural y no solo simbólico. Hay tres áreas clave donde debemos enfocar nuestra acción: más mujeres en posiciones de poder y decisión; cerrar la brecha económica y de oportunidades; educación y transformación cultural desde la raíz, e involucrar a los hombres en la conversación".

Un reportaje de El Periódico

Texto: Nuria Marrón
Con la colaboración de: Leticia Blanco, Marta Cervera, David Morán, Elena Hevia, Marta López, Juan Fernández, Júlia Regué, Toni Sust y Laia Bonals
Diseño: Andrea Hermida-Carro
Coordinación: Rafa Julve