El Periódico

Drones conectados y satélites

para prevenir incendios

Por: Guillem Costa

En el contexto actual de cambio climático, los incendios forestales se han convertido en un fenómeno cada vez más extremo, recurrente y difícil de predecir. El fuego forma parte inherente del paisaje mediterráneo, pero el calentamiento global, la continuidad de masas forestales por el abandono rural y la pérdida de procesos naturales, como los mismos regímenes de fuegos y la herbivorería, han contribuido a generar un escenario muy complejo. La clave está en anticipar los riesgos, planificar mejor el territorio y ser capaces de reaccionar con rapidez y precisión para proteger bienes y personas. En este panorama, drones conectados con 5G, satélites y sistemas avanzados de observación emergen como los nuevos aliados de los servicios de prevención y extinción y la comunidad científica.

El dron, un compañero más

En un incendio activo, la capacidad de obtener información precisa en tiempo real puede marcar la diferencia entre un operativo seguro y otro muy expuesto al riesgo. El sargento Marc Matarrodona, responsable de la unidad de drones de los Bombers de la Generalitat, afirma que estos aparatos han supuesto un cambio de paradigma: "Los drones no han venido a sustituir a los helicópteros ni a los bomberos, pero complementan el operativo y facilitan algunas tareas".

Aeronaves apagando un incendio. Foto: Óscar Bayona

Aeronaves apagando un incendio. Foto: Óscar Bayona

En algunos momentos, la aeronave tripulada sigue siendo insustituible, por ejemplo en grandes descargas de agua o en terrenos muy complejos. Pero en muchas ocasiones, el dron conectado puede aportar un valor añadido incalculable. Su papel es especialmente relevante durante la noche, cuando los helicópteros no pueden volar. "Durante las horas de oscuridad, podemos alcanzar zonas de difícil acceso y comprobar si hay focos secundarios", subraya Matarrodona, que avisa de que un foco secundario nocturno puede ser "muy peligroso" si pasa desapercibido.

"Los drones se convierten en unos ojos, desde el cielo, que nos permiten recopilar información sin exponernos", detalla. Equipados con cámaras térmicas y ópticas, estos pequeños artefactos voladores pueden reconocer el perímetro real del fuego y evaluar el estado de estructuras afectadas en áreas aisladas.

100 kilos de peso

Además, los drones están empezando a transformar la logística del operativo. La Generalitat, que ya dispone de 25 drones para el cuerpo de bomberos, prevé comprar aparatos de carga que puedan trasladar hasta 100 kilos de peso, según ha podido saber EL PERIÓDICO. Con esta nueva capacidad será posible mover mangueras, motosierras, herramientas o avituallamiento a zonas remotas, e incluso transportar pequeñas cargas de agua en momentos concretos, sobre todo en horario nocturno. Otra posibilidad que ofrece esta tecnología es la de enviar imágenes al instante al centro de mando: "Esto modifica la manera de tomar decisiones y permite retransmitir el episodio en directo desde la sala de control".

Representación de un dron de carga

Representación de un dron de carga

Vídeo de la presentación de la unidad de drones de los Bombers de la Generalitat

Vigilancia constante

En paralelo, el sector de las telecomunicaciones está impulsando soluciones pensadas para la vigilancia permanente del territorio y la reacción temprana. Telefónica España trabaja con drones conectados mediante 5G que operan desde "nidos automatizados", unas estaciones capaces de albergar, recargar y desplegar drones de forma autónoma. "Estos nidos funcionan como pequeñas bases de operaciones repartidas por el territorio y permiten que los drones realicen vuelos rutinarios en zonas de alto riesgo sin necesidad de una persona pilotando cerca", explica Ángel Alves, responsable de innovación en drones de Telefónica España.

"La integración de la tecnología 5G resulta decisiva, ya que proporciona un gran ancho de banda para transmitir vídeo en alta resolución, un mayor alcance de vuelo y una latencia muy baja, lo que permite tomar el control del dron en tiempo real o gestionar misiones en las que el aparato debe reaccionar de forma rápida ante cambios en su entorno", añade.

Lo más importante del papel de esta maquinaria es la inmediatez: "Si llega un aviso de posible incendio, el dron puede ponerse en marcha en cuestión de minutos, volar hasta el punto indicado y enviar las primeras imágenes a los bomberos". Con esa información sobre la mesa, los mandos pueden decidir qué efectivos movilizar y si el dron debe regresar a su nido o quedarse monitorizando la evolución del fuego.

Planificar el paisaje

Los sistemas aéreos y espaciales, sin embargo, no solo sirven para reaccionar cuando el fuego ya está en marcha. Los satélites se han convertido en el principal mecanismo para entender qué sucederá en un paisaje concreto a gran escala y anticipar posibles megaincendios. Antoni Trasobares, director del CTFC (Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Catalunya), coordina un proyecto centrado en incendios extremos. "Trabajamos en dos grandes líneas, una multidisciplinar para transformar el paisaje desde el conocimiento científico y otra donde la tecnología es una pieza clave", explica.

Seguimiento del Estado de los Bosques de Catalunya, DEBOSCAT

Seguimiento del Estado de los Bosques de Catalunya, DEBOSCAT

Entre las herramientas que maneja su equipo se encuentran las imágenes de drones, de satélite y de aviones, que se combinan para obtener una radiografía exacta del territorio. "A partir de las imágenes de satélites y pseudosatélites, porque utilizamos un aparato de la compañía Airbus que vuela a unos 20 kilómetros de altura, estudiamos el estado de la vegetación de los bosques y podemos identificar zonas con más combustible acumulado", sostiene. Es en estos puntos rojos en los que la gestión forestal, para Trasobares, pasa a ser en una prioridad.

Contenido de humedad del suelo. DEBOSCAT

Contenido de humedad del suelo. DEBOSCAT

Pero los datos de satélite no solo sirven para analizar el suelo, sino también la atmósfera. "A partir de modelizaciones matemáticas, predecimos la posibilidad de que se formen pirocúmulos y prevemos hacia dónde se desplazará el humo", señala Trasobares. Estos fenómenos de piroconvección, en los que el propio incendio genera nubes de desarrollo vertical y vientos imprevisibles, son una de las grandes amenazas a las que se enfrentan los bomberos, como se comprobó el pasado verano en el incendio de la Segarra.

Tecnología láser

Uno de los sistemas que gana protagonismo a la hora de recoger información desde el cielo es el LIDAR (del inglés 'Light Detection and Ranging', que significa detección y medición por luz). Se trata de un mecanismo que utiliza emisiones láser para medir con gran precisión la estructura y el estado de la vegetación. Víctor Granda, investigador del CREAF (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales), lo define como "una serie de emisores en longitudes de onda que emiten hacia el terreno y analizan lo que se refleja".

Descripción detallada del arbolado. FOTO: icgc.cat

Descripción detallada del arbolado. FOTO: icgc.cat

A partir del tiempo que tarda la señal en volver y de cómo se devuelve, se pueden generar mapas tridimensionales del bosque. "Así, se puede saber la cantidad de humedad que acumulan los árboles y los arbustos y anticipar el riesgo de incendio", destaca Granda. El sistema LIDAR puede montarse en satélites o en aviones. Hasta hace pocos años, los datos satelitales tenían resoluciones relativamente gruesas y obligaban a trabajar a escala muy general.

Hasta hace pocos años, los datos satelitales tenían resoluciones relativamente gruesas y obligaban a trabajar a escala muy general.

Imagen Lidar

Imagen Lidar

Todos estos avances tecnológicos en forma de "ojos en el cielo", coinciden los expertos, deben ir acompañados de acciones sobre el terreno.

Agents rurals

Agents rurals

"No basta con conocer dónde están los riesgos si luego no hay cambios en la gestión", advierte Trasobares, que considera que los propietarios forestales privados, empresas y la Administración deben implicarse en la gestión del paisaje en una era de fuegos cada vez más impredecibles y en un Mediterráneo cada vez más cálido.


Un reportaje de EL PERIÓDICO

Texto: Guillem Costa
Diseño: Alex r. Fischer
Coordinación: Rafa Julve

stats