La nutria frena su expansión
en Catalunya

La presión humana y la canalización de los ríos amenazan su recuperación

Por Guillem Costa (textos) y Ramon Curto (ilustraciones)

La recuperación de la nutria es una de las historias de éxito más contadas en el mundo de la biodiversidad en nuestra casa.

En poco tiempo, este mamífero carnívoro especializado en hábitats fluviales pasó de rozar la extinción en Catalunya a recolonizar una parte del territorio considerable. Sin embargo, los datos actuales demuestran que esta expansión se ha estancado.

Un estudio publicado en la revista 'Biodiversity and Conservation' advierte de que la frecuentación humana y la falta de complejidad estructural de algunos ríos, que más bien parecen canales artificiales, frena la propagación de las nutrias en ciertas áreas de Catalunya.

¿Pero cómo y dónde vive
una nutria común (
Lutra lutra)?

Tiene un pelaje lustroso de 2 a 3 centímetros de longitud, muy bien impermeabilizado por la grasa que segregan sus glándulas y que la impregnan totalmente.

Las nutrias viven en ríos, arroyos, lagos, lagunas, zonas húmedas y también áreas costeras. Pero tienen unas exigencias ecológicas muy concretas.

Son animales perfectamente adaptados a la vida acuática, capaces de resistir durante varios minutos sumergidos, pescando.

Alimentación

Es especialista en capturar peces, sobre todo en pequeñas charcas de más profundidad que se forman en el río. Pero también se alimentan de cangrejos de río (autóctonos y americanos) y de reptiles y anfibios.

Reproducción

La especie suele criar una vez al año. La gestación se prolonga alrededor de 60 días y la lactancia dura aproximadamente cuatro meses. Durante el primer año de vida, la madre guía a sus crías en el aprendizaje de la caza y las estrategias para evitar depredadores. Sus madrigueras se ubican cerca del cauce del río.

Se trata de animales territoriales con una gran capacidad de dispersión. Pese a que pueden ocupar tramos de río de entre 7 y 15 kilómetros, son capaces de recorrer más distancia en busca de nuevos territorios.

¿Pero cómo y dónde vive
una nutria común (
Lutra lutra)?

Tiene un pelaje lustroso de 2 a 3 centímetros de longitud, muy bien impermeabilizado por la grasa que segregan sus glándulas y que la impregnan totalmente.

Las nutrias viven en ríos, arroyos, lagos, lagunas, zonas húmedas y también áreas costeras. Pero tienen unas exigencias ecológicas muy concretas.

Son animales perfectamente adaptados a la vida acuática, capaces de resistir durante varios minutos sumergidos, pescando.

Alimentación

Es especialista en cazar peces, su principal alimento. Su presa favorita era la anguila pero ha desaparecido de los ríos catalanes donde sobrevive la nutria. También captura cangrejos de río autóctonos y los cangrejos americanos, una especie invasora. Y de forma más ocasional, puede comer reptiles, insectos y pequeños mamíferos

Reproducción

La especie suele criar una vez al año. La gestación se prolonga alrededor de 60 días y la lactancia dura aproximadamente cuatro meses. Durante el primer año de vida, la madre guía a sus crías en el aprendizaje de la caza y las estrategias para evitar depredadores. Sus madrigueras se ubican cerca del cauce del río.

Se trata de animales territoriales con una gran capacidad de dispersión. Pese a que pueden ocupar tramos de río de entre 7 y 15 kilómetros, son capaces de recorrer más distancia en busca de nuevos territorios.

Recuperación de
la nutria en Catalunya

1990

En los años 90 quedaban muy pocas nutrias en Catalunya. La caza para utilizar sus pieles y el mal estado del agua de los ríos pusieron en jaque el futuro de la especie.

1995

Años después de que se prohibiera su captura y tras las directivas que obligaron a mejorar el estado del agua de los ríos, la nutria empezó a recuperarse.

2000

La necesidad de que la nutria colonizara más ríos se popularizó. El Club Súper 3 incluso promocionó un juego de ordenador en el que los niños debían limpiar el río para que la nutria reapareciera. Las medidas empezaron a dar resultado y la presencia de este mamífero aumentó.

2010-2020

A día de hoy, se pueden detectar nutrias en muchos de los ríos de Catalunya. Pero la recuperación de este animal aún no se puede dar por concluida.

La nutria tiene margen para expandirse en cuencas de ríos como el Tordera y el Besòs. Sin embargo, su propagación muestra signos de estancamiento y el número de parejas reproductoras no está creciendo como podría en estas áreas.

Hábitat en riesgo y
presión humana

"Para las nutrias, son ideales los tramos medios y bajos de los ríos, donde el agua no baja con tanta fuerza", explica Arnau Tolrà, ecólogo e investigador que ha liderado el estudio que analiza el impacto de la presión humana y la estructura de los ríos sobre las nutrias.

"Es importante que se alternen zonas en las que el agua baja con más velocidad y zonas en las que fluye más lenta", afirma Tolrà. "El río debe ser un espacio heterogéneo", añade. Son necesarias pequeñas pozas de más profundidad en las que el agua se estanca, a menudo formada por troncos que han caído y han sido arrastrados por las crecidas.

También es idóneo que el río no esté canalizado y tenga margen para crecer. "Esto se llama conectividad lateral y permite que cuando llueve se creen pequeñas charcas o brazos adyacentes", detalla Tolrà.

En cambio, cuando en los ríos hay obstáculos artificiales como pequeñas presas, las nutrias lo tienen más difícil porque el curso del río se desnaturaliza.

Si el cauce no 'meandrea' y es rectilíneo, no se genera el hábitat necesario para la nutria. Cuando hay crecidas, el río coge más velocidad, pero no se expande hacia las orillas ni se crean pozas.

Si a estas riberas artificiales se suma la mal llamada "limpieza de cauces", los troncos y la vegetación acumulada desaparecen y el río se simplifica. "Pierde complejidad estructural", resume el ecólogo. Y cuando esto sucede, la nutria tiene problemas.

"Es importante que las decisiones de gestión vayan enfocadas a mejorar el hábitat de las nutrias y no a modificarlos", considera Tolrà, que defiende que los estudios publicados constatan la necesidad de ríos sinuosos, heterogéneos y con presencia de obstáculos naturales.

Otra amenaza es la sobrefrecuentación humana. "Que un día haya presencia de personas no supone un problema, pero si esta presión antrópica es habitual, entonces la nutria raramente puede criar en la zona", sostiene el investigador.

En esta dirección, advierte de que los parques fluviales de ocio pegados al río son un inconveniente: "Lo ideal es que el terreno frecuentado esté más lejos y que en las inmediaciones del río no haya actividad humana constante".

"¿Ves este tronco tan grande? Está colocado aquí desde el temporal Gloria. Este árbol caído, para las nutrias, es el paraíso". Tolrà, que minutos antes ha detenido el coche cerca de Les Llobateres, unos humedales de la comarca de la Selva, avanza ahora por el cauce del río Tordera con unas botas impermeables que le llegan hasta la cintura. El especialista lleva años siguiendo las poblaciones de dos zonas conquistadas por la nutria hace relativamente poco tiempo.

Item 1 of 3
Tolrà muestra un posible refugio para las nutrias.
Una huella de nutria.

El científico coloca una cámara de seguimiento.

El científico coloca una cámara de seguimiento.

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Tolrà recibe a EL PERIÓDICO en un tramo de río que durante los últimos años se llegó a convertir en una de sus "oficinas" de trabajo más habituales. El sonido del caudal, que baja con una fuerza considerable después de las últimas lluvias, se mezcla con el ruido de los coches y camiones que pasan por la carretera C35.

Desde una pequeña charca que se ha formado gracias a la presencia de varias ramas acumuladas, el especialista en hábitats acuáticos avisa de que la nutria, "una especie paraguas –si la proteges a ella, preservas de forma indirecta otras especies que forman parte de su ecosistema– y, por lo tanto, clave", aún tiene mucho margen para crecer en Catalunya.

"Pero para que esto suceda, hay que tomar decisiones políticas que favorezcan el buen estado de los ríos", sostiene Tolrà. El plumaje turquesa del martín pescador corta el cielo a toda velocidad e interrumpe la conversación. Luego, se oye un chapoteo en el agua que hace saltar las alarmas. Pero no se ve ninguna nutria. Parece haber sido una falsa alarma. Tolrà ya avisa de que, de día, es complicado verlas: "Han adquirido hábitos crepusculares para evitar a las personas".

Un reportaje de EL PERIÓDICO

Textos:
Guillem Costa
Diseño:
Ramon Curto
Fotos:
David Aparicio
Coordinación:
Rafa Julve