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Prohibidos en los institutos

Familias que se resistían a dar el primer móvil a sus hijos acaban cediendo al llegar a 1º de la ESO: "Me lo he comido con patatas"

Prohibidos en los institutos, pero normalizados en casa: la entrega del primer teléfono sigue haciéndose antes de 1º de la ESO

El miedo a que los niños queden excluidos de la clase y la necesidad de localizarlos cuando empiezan a moverse solos sigue empujando a muchas familias a darles el primer teléfono a los 12 años

Uno de cada diez menores se considera adicto al móvil y, pese al veto en la escuela, el 44% lo lleva y uno de cada tres lo mira en clase

Catalunya pisa el freno digital: los libros en papel ganan peso y el primer ordenador se retrasa hasta 6º de Primaria

Una adolescente mira vídeos de TikTok en su habitación.

Una adolescente mira vídeos de TikTok en su habitación. / Luis Tejido /EFE

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Helena López

Helena López

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El movimiento 'Adolescencia libre de móviles' prendía como la pólvora durante el primer trimestre del curso 2023-2024 con una consigna muy concreta: "Que el niño sin teléfono en 1º de ESO no sea el raro de la clase". El objetivo era romper una asociación que se había convertido casi en un rito de paso: acabar primaria, empezar la ESO y recibir el primer teléfono móvil. "¿En qué momento hemos normalizado que un niño de 12 años tenga un teléfono móvil?", se preguntaban las primeras familias movilizadas, alarmadas por el impacto de las redes sociales y el acceso temprano a las pantallas.

Pese a que el movimiento logró un gran impacto, tres años después, la normativa ha avanzado mucho más deprisa que las costumbres. Los móviles han desaparecido de las aulas y están prohibidos durante toda la educación obligatoria desde el curso pasado -esta presión social sí ha funcionado frente a las administraciones-, pero fuera de los centros el cambio social apenas ha seguido el mismo ritmo. El alumno que llega a 1º de ESO sin teléfono continúa siendo, en buena medida, el raro de la clase (salvo excepciones, que también las hay, de centros que concentran a familias organizadas y concienciadas).

"Todas las decisiones en educación tienen que ver con encontrar un equilibrio entre lo que te parece mejor para la criatura y lo que la sociedad te permite en ese momento, porque no puedes hacer vivir a tus hijos en un contexto distinto al que les ha tocado"

Sílvia González

— Madre de una niña de 4º y un niño de 1º de ESO

Según el estudio 'Infància, adolescència i benestar digital (2026)', elaborado por UNICEF, la edad media de acceso al primer móvil en Catalunya se sitúa en los 11,02 años. El gran punto de inflexión sigue prácticamente donde estaba: el verano entre 6º de Primaria y 1º de ESO y, alrededor de él, el 12º cumpleaños. El estudio presentado este mes de junio señala también que el 40% de los niños catalanes de 5º y 6º de Primaria ya dispone de teléfono móvil y el 93,2% de los adolescentes está registrado en al menos una red social.

"Muchas cosas en la balanza"

"Me lo he comido con patatas, quería aguantar, y me lo he tenido que comer con patatas; tampoco me voy a flagelar más", resume la situación Alba Garcia, madre de una niña a punto de empezar 1º de ESO, con móvil desde este verano, pese a que pocos años atrás su madre tenía clarísimo no le compraría el móvil hasta los 16. "La vida te va poniendo en tu sitio", prosigue Garcia, quien subraya que la decisión fue muy compleja y tuvo que poner "muchas cosas en la balanza". "Cuando tu hija es la única que no tiene móvil y llega cada día a casa derrotada porque está fuera de las conversaciones; cuando ves que se queda sola los fines de semana porque las amigas quedan por whatsapp y ella no se entera... tienes que ver qué pesa más", explica esta madre, quien ve con envidia como en algunos centros sí han logrado pactos de clase para atrasar la entrega del primer móvil.

"Cuando tu hija es la única que no tiene móvil y llega cada día a casa derrotada porque está fuera de las conversaciones; cuando ves que se queda sola porque las amigas quedan por whatsapp y ella no se entera... tienes que ver qué pesa más"

Alba García, madre de una niña de 1º de ESO

Aunque su idea inicial era comprarle un móvil solo de llamadas, vio que no tenía sentido ya que eso no rompía el aislamiento social y finalmente pactó una hora y cuarto diaria de whatsapp, con control parental y sin redes sociales. "El reto ahora es controlar su uso y acompañarla", asume.

Ana Pérez, madre también de una niña a punto de empezar 1º de ESO, es otra de las que "se lo ha comido con patatas". Pese a haber leído muchísimo sobre el impacto de los móviles en los adolescentes, ido a mil charlas sobre el asunto y escuchado tres mil entrevistas a Francisco Villar [pope de las campañas de concienciación sobre los peligros de los móviles] ha acabado cediendo.

El 40% de los niños de 5º y 6º de Primaria ya tienen móvil; la edad media de acceso al primer móvil en Catalunya se sitúa en los 11,02 años, según un estudio de UNICEF

"Era un poco hipócrita, porque antes de tener móvil hablaba con sus amigas con la tablet por Snapchat [sí tenía cuenta de Snapchat]; la única diferencia ahora es que cuando se marcha de casa tiene un móvil en el que se puede comunicar conmigo y yo con ella", relata Pérez.

Saber dónde está tu hijo

Ese punto de tener un móvil para poder saber dónde están sus hijos ahora que ya van solos por la calle es uno de los argumentos más repetidos por las familias que siguen comprando el móvil a los 12; junto al de evitar que se queden excluidos del grupo; ya que a partir de 6º de Primaria empiezan los grupos de whatsapp de clase, y los que no tienen móvil se quedan fuera. "Lo problemático no es tanto el móvil, si no uso que hacen de él. Yo tenía claro que cuando mi hija tuviera móvil tendría unas reglas. Tú tienes móvil pero el móvil está en la cocina siempre, se carga en la cocina, no lo puedes tener tú en tu habitación; si lo quieres usar me lo tienes que pedir", añade Pérez.

"El grupo es el que te da la fuerza. Si él no es el único, el factor aislamiento social ya no tiene tanto peso y se puede llevar mejor"

Sílvia González

— Madre de una niña de 4º y un niño de 1º de ESO

Laura Fernández es otro miembro del club de madres que, pese a ser plenamente consciente de los riesgos de los móviles le compró uno a su hijo en 6º de primaria para que se quedara excluido. "Al salir libremente, además, me daba mucha tranquilidad saber que me puede llamar en cualquier momento y yo le puedo llamar él", explica preocupada por el poco control que ve del uso del móvil a su alrededor.

Como para Pérez y Garcia, la lucha de Fernández ahora -una vez su hijo de 12 años ya tiene móvil- es velar por su buen uso, algo que ve con los pelos de punta como muchas familias no hacen. "No es normal que en el grupo de sexto de primaria se reciban 1.000 mensajes por hora, hasta altas horas de la noche", ejemplifica la mujer, cuyo hijo estudia en un colegio privado-concertado al que acuden familias de clase media-alta.

La fuerza del grupo

El caso de Sílvia González es distinto. Es también madre de un niño a punto de dar el salto al instituto, pero, por ahora, eso no va a significar comprarle el móvil, algo que sí hizo con su hija mayor hace tres años.

"El grupo es el que te da la fuerza. Si él no es el único, el factor aislamiento social ya no tiene tanto peso y se puede llevar mejor", apunta González, quien subraya que tienen "la suerte" de que dos de los grandes amigos que irán con su hijo al instituto tampoco tendrán móvil (algo que no sucedió con la mayor). "Nuestro objetivo es aguantar lo máximo posible, pero todas las decisiones en educación tienen que ver con encontrar un equilibrio entre lo que te parece mejor para la criatura y lo que la sociedad te permite en ese momento, porque no puedes hacer vivir a tus hijos en un contexto distinto al que les ha tocado", zanja.

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