Vuelta al cole en Catalunya
Ignasi Fernández, profesor y dirigente de Professors de Secundària: "El sistema educativo catalán está en quiebra y la madre de todo está en las leyes de educación"
Secretario general y abogado del sindicato Professors de Secundària-Aspepc, impulsó la demanda que logró en los tribunales el desdoblamiento de Matemáticas y la eliminación de los ámbitos en 4º de ESO
El segundo sindicato en la educación pública catalana firmó en mayo el acuerdo con la Conselleria d'Educació y se ha desmarcado del nuevo ciclo de huelgas que empieza este 8 de septiembre, primer día de curso
Matemáticas A y B y adiós a los 'ambitos' en 4º de la ESO y fusión de ciencias en Bachillerato: novedades del curso en las aulas catalanas

Ignasi Fernández, secretario general del sindicato Professors de Secundària. / Cedida

-¿Cómo se presenta el inicio de curso?
-Empezamos con una huelga y con el asunto de PISA aún sin resolver. Hay versiones contradictorias de lo que ha pasado, y no sé si lo sabremos nunca.
-Su sindicato se ha desmarcado de la huelga.
-En las huelgas hemos estado desde el primer día y conseguimos un acuerdo que no resuelve la quiebra del sistema educativo en Catalunya, eso es evidente, pero con el que se han conseguido mejoras sustanciales. Teníamos claro que teníamos que consolidar esas mejoras, firmar el acuerdo y desarrollarlo, porque muchas de las cosas que reclamamos están allí. Pero que el sistema educativo catalán está en quiebra, que ha implosionado, somos los primeros que lo decimos. De hecho, llevamos décadas diciéndolo.
"El acuerdo con el Govern no resuelve la quiebra del sistema educativo, que ha implosionado, pero se han conseguido mejoras sustanciales"
-A sus ojos, ¿cómo podemos salir de ahí?
-No depende de este acuerdo, ni de esta consellera, ni de este Govern. La madre de todo, a nivel catalán, es la Ley de Educación de Catalunya. A partir de ahí, surgieron una serie de decretos que han hecho mucho daño. Y a nivel español está claro que la LOMLOE lleva todavía más lejos esa lógica. Lo que pasa es que hay comunidades que consiguen sortearla, comunidades que tienen resultados mucho mejores que nosotros, de hecho, casi todas, porque juegan con los márgenes que permite, no aplicando de forma casi fanática los postulados de la LOMLOE. Si vamos a una huelga para modificar el currículo y vienen todos los sindicatos, hacemos una huelga indefinida si hace falta; pero ahora solo vemos consignas genéricas. Cuando intentamos negociar la modificación del currículo y hablar temas como eliminar el Treball de Recerca (TR), nadie nos apoyó. No tuvimos a ningún otro sindicato a nuestro lado en esa cuestión.
"Si vamos a una huelga para modificar el currículo y vienen todos los sindicatos, hacemos una huelga indefinida si hace falta; pero ahora solo vemos consignas genéricas"
-La disminución del peso del TR es una de las novedades de este año, precisamente a raíz de su demanda. ¿Qué tienen contra el TR?
-No responde al nombre que tiene. Desde fuera uno puede pensar que el hecho de que un estudiante dedique horas a investigar y aprender es formativo, y evidentemente que lo es; pero el TR se ha convertido en más carga de trabajo para el profesor y una actividad que aporta muy poco al alumno. Esas horas se podrían dedicar a materias troncales, como matemáticas y lenguas.
"Se habla muchísimo de fomentar el espíritu crítico, pero ¿cómo quieres fomentar el espíritu crítico en un estudiante que no ha leído un libro?"
-Proponen derogar el decreto de educación inclusiva. ¿Cuál sería la alternativa?
-Eso da para escribir un libro. En noviembre hacemos un congreso en Barcelona con expertos en educación inclusiva precisamente para tratar todo esto, porque yo tampoco soy especialista, pero lo que sí tenemos claro es que se tiene que analizar caso por caso. El propio Departament ya empieza a derivar alumnos hacia centros de educación especial, algo que, por cierto, muchos padres estaban pidiendo. No podemos mantener como un dogma que todos tienen que estar necesariamente en un aula ordinaria porque eso sea supuestamente más inclusivo. Ese purismo puede acabar perjudicando al propio alumno y también a los demás. Tenemos que quitarnos la venda de los ojos. Por supuesto, la escuela tiene que ser inclusiva, pero determinados alumnos quizá no deberían estar en determinada aula.
"Los padres deberían ocuparse más de lo que ocurre en casa y no meterse continuamente en el aula"
-¿Y dónde tendrían que estar? Una de las grandes reivindicaciones de Ustec son más recursos para aplicar el modelo de escuela inclusiva, pero ustedes no lo comparten.
-Recursos, siempre; claro que sí. De hecho, en este acuerdo habrá más de 6.000 dotaciones adicionales. Claro que queremos recursos. Lo que pasa es que los recursos son finitos y a veces tememos que sea como echar agua al mar. Más de 6.000 dotaciones no son pocas, pero hay que pensar que tenemos miles de aulas. El profesor tiene que poder enseñar, mínimamente, y nuestros alumnos tienen que poder recibir conocimientos, y si en un aula eso no está ocurriendo, tenemos un problema que hay que afrontar.
"Salvando todas las distancias y aplicando todos los filtros necesarios, yo defiendo recuperar algunas cosas del pasado"
-¿Qué otros cambios proponen?
-Repensar el sistema de arriba abajo. ¿Qué es eso de llegar a final de curso, que a un alumno le queden tres asignaturas y que los profesores ya den por hecho que promocionará? ¿Para qué sirve entonces el trabajo del profesor? ¿Qué valor tiene? Lo estás desvirtuando. Ya no hablamos de una asignatura. Hablamos de dos, tres... El alumno piensa: 'Me da igual, al final voy a pasar de curso'. ¿Qué estamos haciendo? ¿Dónde queda el papel del educador? ¿Dónde queda la transmisión del conocimiento? ¿Dónde quedan el mérito y el esfuerzo? ¿Y la comparación con los alumnos que sí han estudiado? Tenemos que ir hacia un currículo estructurado por materias, impartidas por especialistas, por el profesor de cada materia. Y después hay cuestiones que no son estrictamente curriculares, como la disciplina. Que a nadie le dé miedo utilizar la palabra 'disciplina'. Hablo también de respetar la autoridad del profesorado, algo que se está trabajando en el acuerdo que hemos firmado. Y podríamos continuar. Quizá los padres deberían ocuparse más de lo que ocurre en casa y no pretender meterse continuamente dentro del aula.
"El propio Departament ya empieza a derivar alumnos hacia centros de educación especial, algo que, por cierto, muchos padres estaban pidiendo"
-¿En qué sentido dice eso de las familias?
-Siempre ha habido reclamaciones de notas; pero ahora, en algunos casos, una familia ya no quiere ni mirar el examen; lo único que quiere es que aprueben a su hijo. Y las familias tienen poder dentro de los centros. Incluso a la hora de tomar decisiones sobre un profesor, lo que digan las familias puede tener importancia. El sistema ha reventado. Es así de grave. Se habla muchísimo, por ejemplo, de fomentar el espíritu crítico, ¿pero cómo quieres fomentar el espíritu crítico en un estudiante que no ha leído un libro? El espíritu crítico se puede aplicar, por ejemplo, a las cuestiones políticas que nos rodean ahora mismo. Si tienes un conocimiento histórico considerable, si sabes lo que ocurrió en Europa durante el siglo XX y sabes qué es la extrema derecha, qué han supuesto las migraciones, etcétera, tendrás herramientas para desarrollar un espíritu crítico frente a determinadas actitudes. Pero primero tienes que tener conocimientos. Es fundamental. Parece que les moleste incluso la expresión "transmitir conocimientos".
"Que a nadie le dé miedo utilizar la palabra 'disciplina'. Hablo también de respetar la autoridad del profesorado, algo que se está trabajando en el acuerdo que hemos firmado"
-¿A quién?
-Al 'pedagogismo', el gran enemigo del país. Salvando todas las distancias y aplicando todos los filtros necesarios, yo defiendo recuperar algunas cosas del pasado. Yo estudiaba en un instituto público en los años ochenta, en un barrio marginal, donde por la misma puerta entraban el hijo del burgués de la ciudad y el hijo del inmigrante llegado de Extremadura y, una vez cruzaban aquella puerta, las diferencias sociales quedaban fuera. Allí empezaba una verdadera igualdad de oportunidades. Y hoy tenemos personas licenciadas en Telecomunicaciones que podían ser tanto hijos de aquel burgués como hijos de aquel inmigrante extremeño, porque el instituto funcionaba como ascensor social, y eso es precisamente lo que el sistema se ha cargado. Ahora llegas a un instituto y el hijo de una familia con medios hace clases particulares de inglés, refuerzo de matemáticas, viaja a Inglaterra a hacer cursos..., mientras el hijo de una familia que no dispone de esos recursos se queda sin todo eso. Lo único que hacemos es aumentar la desigualdad social. Han pasado décadas y muchos de esos niños y niñas han perdido por el camino; eso es lo que ha conseguido este modelo educativo.
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