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Dilemas cotidianos (y 7)

Padres divorciados: ¿cuándo debo decirle a mi hijo que tengo una nueva relación?

Las psicólogas especializadas en familia recomiendan comunicar la noticia solo cuando la nueva relación sea estable y tenga visos de continuidad

Vacaciones con mi hijo adolescente: ¿cómo lograr que se implique en las actividades de familia?

Una madre agarra la mano de su hijo, en su casa de Barcelona.

Una madre agarra la mano de su hijo, en su casa de Barcelona. / Jordi Otix

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Olga Pereda

Olga Pereda

Madrid
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Los abogados de familia y los psicólogos saben que, en España, pocas parejas se divorcian bien. “Nadie nos enseña a finiquitar una relación, ni cuando hay niños ni cuando no los hay. Nadie nos educa para solucionar conflictos en casa. Estamos perdidos y nos equivocamos”, asegura Carmen Calderón, abogada de familia con décadas de experiencia en los juzgados. Una vez terminado el matrimonio o la unión, uno de los problemas más frecuentes entre los progenitores es comunicar a sus hijos que tienen una nueva relación sentimiental ¿Cuándo y cómo hay que decirlo?

No hay soluciones mágicas ni fáciles, pero sí pautas psicológicas para transitar ese momento sin excesivas turbulencias. El decálogo de recomendaciones comienza con algo básico: tener claro que, en estos casos, la prioridad absoluta son las necesidades emocionales de los niños, no las de los adultos.

“No hay un momento exacto ni común para todos los casos, sino que depende de varios factores: desde la edad de los hijos hasta el grado de conflictividad del divorcio o la estabilidad de la nueva relación”, responde Mercedes Bermejo, psicóloga sanitaria especializada en infancia, adolescencia y familia y directora de la editorial Sentir. Bermejo está muy acostumbrada a tratar en consulta conflictos posteriores a las rupturas sentimentales. De ahí que considere fundamental afrontar con información previa un paso tan importante como comunicar a los hijos que se tiene una nueva pareja. Es la mejor manera de evitar disgustos, malentendidos y situaciones incómodas.

“No conviene presentar a los hijos a cada nuevo novio o novia. No hay que contarlo todo siempre, los hijos no son ni amigos ni colegas y no tienen por qué conocer nuestra vida íntima”

Mercedes Bermejo, psicóloga sanitaria especializada en infancia, adolescencia y familia

Según el INE, en España hubo 80.785 divorcios en 2025, un 2,7 % menos que en 2024. Uno de cada cuatro no llega a un acuerdo amistoso y uno de cada diez es altamente conflictivo. Los abogados especializados aseguran que, en la mayoría de los casos, el problema es el mismo: el dinero y la consiguiente pelea por su reparto. “Hay talleres prematrimoniales, pero no hay cursos predivorcio o de primera paternidad. La mayoría sigue los consejos que dan amigos y familiares, pero son asuntos importantes que hay que trabajar a nivel individual porque cada persona es única”, insiste la abogada Calderón.

Solo cuando la pareja es estable

La psicóloga y directora de Sentir recomienda comunicar la noticia solo cuando la nueva relación sea estable y tenga visos de continuidad. “No conviene presentar a los hijos a cada nuevo novio o novia. No hay que contarlo todo siempre, los hijos no son ni amigos ni colegas y no tienen por qué conocer nuestra vida íntima”, añade. Bermejo destaca que, si la nueva relación no es estable y se rompe, el menor puede experimentarlo como una nueva pérdida que se suma al duelo que ya atraviesa por el divorcio de sus progenitores.

De ahí la necesidad de que, antes de comunicar la existencia de una nueva relación estable, los hijos hayan comprendido la separación y sean capaces de entender que mamá y papá -en el caso de los hogares heterosexuales- ya no son pareja, pero siempre serán sus padres. El pensamiento mágico, tan frecuente en la infancia, puede llevarlos a fantasear con una posible reconciliación. Esto no ocurre solo en niños pequeños, sino también en adolescentes. Estos pueden comprender mejor la situación, pero suelen ser más críticos y necesitar más información. En todo caso, “informar no es pedir permiso”, insiste la psicóloga. “Nuestros hijos, por más adolescentes que sean, no son jueces de nuestra vida”, sostiene.

“Comunicar a tus hijos que tienes un nuevo novio o novia es un asunto delicado y complejo. Hay que explicarles muy bien que siempre serán amados y que el hecho de que tengamos a una nueva persona en nuestra vida no significa que vayamos a dejar de quererlos”, subraya.

Hablar antes de verse

Una vez llegado el momento, lo mejor es hablar con los hijos antes de presentarles directamente a la nueva pareja en un encuentro presencial. Una buena fórmula para dar la noticia sería algo así como: “Estoy conociendo a una persona importante”, dejando claro que, en ningún caso, viene a sustituir a nadie.

Cuando la información ya se ha transmitido, y sin forzar nada, llega el momento de un primer encuentro con la nueva pareja en un lugar neutral, que no sea la casa. “Debe ser un momento breve, natural y, a ser posible, divertido”. A partir de ahí, el objetivo es construir un vínculo poco a poco y que el menor no sufra un conflicto de lealtades. “El hecho de que se lleve bien con esta nueva persona no significa que está traicionado a su madre o su padre”, concluye.

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