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Investigación a gran escala

Un macroestudio revela que más de la mitad de la población adulta sufre acumulación de grasa y colesterol en las arterias sin saberlo

El trabajo descubre que la aterosclerosis es más frecuente de lo que se pensaba y que se puede detectar por pruebas de imagen, lo que sienta las bases para cambiar la práctica clínica y acelerar la detección

Descubiertos rasgos cancerígenos en la aterosclerosis, lo que abre la puerta a nuevos tratamientos

Imagen de una arteria con placas procedente del estudio REACT.

Imagen de una arteria con placas procedente del estudio REACT.

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Patricia Martín

Patricia Martín

Madrid
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La aterosclerosis, la acumulación de grasa, colesterol y otras sustancias en las arterias, es la principal causa de infartos e ictus. Cada año mueren cerca de 20 millones de personas por enfermedades cardiovasculares y la mayoría de las muertes se deben a esta patología que, según un estudio a gran escala, comienza a desarrollarse mucho antes de que aparezcan las primeras señales. El trabajo revela que el 57,1% de los 16.000 participantes en uno de los mayores estudios realizados hasta la fecha sufre aterosclerosis, pese a no tener ningún síntoma ni haber sido diagnosticado. Un volumen mayor de lo que se sospechaba.

Los datos indican que la enfermedad está presente -normalmente de forma silente- incluso en adultos muy jóvenes. Aproximadamente una de cada 13 personas de entre 18 y 29 años (7,6%) tiene acumulación en alguna arteria de su cuerpo, un porcentaje que aumenta con la edad y se dispara a partir de los 60. En la franja de entre los 60 y 70 años lo sufren nueve de cada diez.

En los varones la aterosclerosis comienza a edades más tempranas, entre cinco y diez veces antes que en las mujeres, donde el incremento más acusado coincide con la menopausia

El estudio revela también importantes diferencias entre hombres y mujeres. En los varones, comienza a edades más tempranas, entre cinco y diez veces antes que en las mujeres, donde el incremento más acusado coincide con la menopausia, entre los 40 y los 60 años.

Pero el trabajo no sólo trae consigo una de las mayores cartografías realizadas sobre la presencia silente de aterosclerosis a lo largo de la vida. El objetivo último de la investigación, llamada REACT, es que los datos sirvan para cambiar la práctica clínica y que en lugar de calcular la probabilidad de enfermedad cardiovascular a partir de factores de riesgo tradicionales, como la tensión, el colesterol o el tabaquismo, se detecte antes de que provoque síntomas con pruebas de imagen. Es decir, dar el paso hacia una medicina de precisión que identifique de forma precoz el problema, para actuar cuanto antes.

Cambio de paradigma

Por todo ello, sus primeros resultados han sido presentados este sábado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología y publicados simultáneamente en 'The New England Journal of Medicine', la revista donde se publican los estudios llamados a cambiar la práctica clínica.

El REACT, dirigido por Borja Ibáñez, director científico del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), cardiólogo la Fundación Jiménez Díaz y jefe de grupo en el CIBER de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV), y por Henning Bundgaard, profesor de Cardiología en el Rigshospitalet de Copenhague (Dinamarca), tiene dos fases. La primera (REACT DETECT) comenzó en 2024 y la segunda (REACT PROTECT), si obtiene la financiación necesaria, se desarrollará entre 2027 y 2032.

El objetivo de la segunda fase del ensayo es evaluar una estrategia de prevención basada en técnicas de imagen

El objetivo de la segunda fase es poner en marcha un gran ensayo clínico -con participantes de varias partes del mundo- que evalúe si una estrategia de prevención basada en técnicas de imagen es capaz de reducir, de forma más eficaz, la incidencia de infartos, ictus y eventos cardiovasculares que el modelo actual basado únicamente en factores de riesgo.

Según el doctor Ibáñez, los resultados de la primera fase ya reflejan la necesidad de evolucionar hacia una nueva forma de prevenir la enfermedad. "Durante décadas hemos estimado el riesgo cardiovascular a partir de factores como la edad, la presión arterial o el colesterol. Este trabajo demuestra que ahora podemos ir un paso más allá y detectar directamente la enfermedad antes de que produzca un infarto o un ictus".

El cardiólogo Borja Ibáñez en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología 2026.

El cardiólogo Borja Ibáñez en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología 2026. / CNIC

"La prevención del futuro debe ser más precisa y personalizada. Si identificamos la aterosclerosis en sus fases iniciales podremos intervenir antes, adaptar mejor los tratamientos y reducir la carga de enfermedad"

Borja Ibáñez

— Director científico del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III

En su opinión, “la prevención cardiovascular del futuro debe ser más precisa y personalizada. Si identificamos la aterosclerosis en sus fases iniciales podremos intervenir antes, adaptar mejor los tratamientos y reducir la carga de enfermedad cardiovascular”.

Oportunidad única

También el codirector de la investigación, el profesor Bundgaard considera que los resultados representan una oportunidad única para transformar la prevención cardiovascular. "REACT demuestra que la aterosclerosis puede detectarse décadas antes de que aparezcan las manifestaciones clínicas y proporciona el atlas más completo de la evolución de esta enfermedad a lo largo de la vida adulta”.

“Identificar y tratar la aterosclerosis silente lo antes posible es fundamental para reducir la carga mundial de enfermedad cardiovascular. Nuestros resultados apoyan la realización de estudios prospectivos que evalúen si una estrategia preventiva guiada por técnicas de imagen, incluso utilizando ecografía portátil, puede mejorar los estándares actuales. Si se confirma, supondrá la incorporación de la medicina de precisión a la enfermedad cardiovascular más frecuente”.

Un hallazgo importante es que la mayoría de las personas que tienen aterosclerosis en las arterias del corazón también la tienen en las del cuello o de las piernas (carótidas o femorales). Esto es importante porque las ecografías de estas últimas arterias son fáciles, rápidas y no invasivas. “En nuestro paradigma, los ecógrafos portátiles, que pueden ser utilizados por cualquier profesional sanitario, se implantarán como estándar para el cribado de enfermedad cardiovascular desde etapas tempranas de la vida”, indica Ibáñez.

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