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Fin de las vacaciones

Vuelta al cole con hijos neurodivergentes: las claves para hacer más fácil el regreso a las aulas

Psiquiatras y psicólogas aconsejan anticipar el cambio sin agobiar y recuerdan que el regreso a las aulas con el menor estrés posible no depende solo del acompañamiento en casa, sino también del centro educativo y de las demás familias

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Un niño de infantil, matriculado en centro educativo de Madrid, repasa varias palabras.

Un niño de infantil, matriculado en centro educativo de Madrid, repasa varias palabras. / Jose Luis Roca

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Olga Pereda

Olga Pereda

Madrid
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La vuelta al cole revoluciona todos los hogares, pero en aquellos con hijos neurodivergentes esa intensidad se multiplica. Las especialistas en salud mental recuerdan que el cerebro se apoya en las rutinas, por lo que dejar atrás los horarios de las vacaciones y recuperar los del colegio puede suponer un reto importante, más aún cuando coincide con la vuelta al trabajo de padres y madres. Su consejo es anticipar el cambio sin agobiar. Que el regreso a las aulas transcurra con el menor estrés posible no depende solo del acompañamiento en casa, sino también del centro educativo y de las demás familias.

En los hogares con hijos neurodivergentes, tanto el inicio de las vacaciones como el regreso a las aulas son complejos. Los cambios de dinámica exigen un esfuerzo, aunque el proceso varía en cada caso. No afronta las mismas dificultades un niño con TEA (Trastorno del Espectro Autista) que uno con TDAH (Déficit de Atención e Hiperactividad), y dentro de cada diagnóstico existe una gran diversidad de perfiles y necesidades de apoyo. En algunos casos pueden coexistir dificultades de comunicación o discapacidad intelectual. Aun así, hay recomendaciones que pueden resultar útiles para casi todas las familias.

Un gesto sencillo que funciona

“Un par de semanas antes de que empiece el cole, pon en un lugar bien visible de casa un calendario y señala la fecha. Es un gesto fácil que ayuda mucho. Además, ve hablando con ellos sobre la necesidad de echarse antes a la cama, pero sin transmitir angustia”, recomienda la doctora Elena Benítez Cerezo, experta en trastornos del neurodesarrollo de la Sociedad Española de Psiquiatría y autora del libro ‘Hijos neurodivergentes’.

“No es conveniente dar demasiada información. Hay que hablar de la vuelta al cole con calma y en positivo. Por ejemplo, decirles que van a volver a esa extraescolar que tanto les gusta”, sostiene Ana González, psicóloga sanitaria y directora de Busca & Encuentra, una plataforma que conecta a familias con profesionales y recursos especializados en neurodesarrollo. La especialista explica que, mientras para algunos chavales el regreso a las aulas supone un feliz reencuentro con sus amigos, para otros implica volver a un entorno “hostil” por el ruido y las exigencias sociales y académicas.

Qué puede hacer el cole

Ambas expertas subrayan el papel decisivo del centro educativo, especialmente en lo que respecta a la inclusión. “Tal y como está planteada ahora mismo, la educación inclusiva supone que en un aula haya niños con alguna discapacidad. Pero no es eso. Necesitamos recursos materiales y humanos. Los profesores hacen lo que pueden, pero no tienen apenas formación en neurodivergencias. Los que sí están formados se pagan sus propios cursos y los hacen en su tiempo libre”, destaca Benítez.

Madre de un niño neurodivergente, la doctora ve con buenos ojos las clases específicas en centros ordinarios. Esto permite a los chavales tener una educación más especializada y compartir espacio (talleres, algunas clases y patio) con el resto de compañeros. Su hijo, de hecho, empieza este curso 1º de ESO y acudirá a un aula especial de un instituto público, con un currículo adaptado.

Cómo dar el paso a secundaria

El paso de primaria a secundaria puede resultar especialmente complejo para el alumnado neurodivergente. “En primaria, los niños se integran muy bien y existen dinámicas de protección. Pero en el instituto, las cosas cambian. Se hacen mayores y ya no quieren cuidar tanto al niño neurodivergente, que se siente muy solo”, destaca Benítez. “En nuestro caso, el colegio y el instituto lo han hecho muy bien y han permitido una transición cómoda. Mi hijo ha ido a ver el instituto y ha estado acompañado por sus profesoras”, añade.

La psicóloga González recuerda que las familias neurotípicas también desempeñan un papel importante. “No puede ser que haya niños neurodivergentes que nunca reciban una invitación a un cumpleaños. O que jamás vayan a casa de otros compañeros a jugar o a dormir. La inclusión no es solo compartir el espacio escolar, sino aceptar, respetar y valorar la diferencia”, explica. González añade que, haya o no estudiantes neurodivergentes en clase, todas las familias deberían hablar con sus hijos “con realismo y tranquilidad” sobre los trastornos del neurodesarrollo.

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