Dilemas cotidianos (6)
Vacaciones con mi hijo adolescente: ¿cómo lograr que se implique en las actividades de familia?
Psicólogas y educadoras instan a madres y padres a hacer partícipes a sus hijos de la agenda vacacional y a no interpretar sus caras de aburrimiento como ingratitud o falta de cariño
Mi hijo adolescente no me cuenta nada y solo habla con sus amigos, ¿me preocupo?

Una adolescente, leyendo un libro en la piscina. / Valeria Honcharuk / Pim

Las madres y los padres saben que llega un momento en el que las vacaciones familiares se complican. Los hijos ya no son críos a los que cuidar y entretener. Son adolescentes y su cerebro (perfectamente sano) les pide a gritos “separarse de los cuidadores primarios y acercarse a sus iguales, sus amigos”, explica Mercedes Bermejo, psicóloga sanitaria experta en infancia, adolescencia y familia y directora de la editorial Sentir. La especialista añade que la separación estival -el momento de decir adiós a las vacaciones en familia- no tiene una edad concreta, sino que depende de cada hogar, de la madurez del chaval o chavala y del tipo de vacaciones. Hasta que llegue ese momento, ¿cómo hacer que el verano en familia funcione? ¿Cómo convertir las semanas de esparcimiento, sin obligaciones escolares ni laborales, en una oportunidad para conectar con los hijos adolescentes?
"Levantarse a las ocho de la mañana para ver catedrales no es lo que más le apetece a un joven de 16 años"
El primer paso es ser consciente de que son los padres quienes se tienen que adaptar a los adolescentes, igual que lo hicieron cuando sus hijos eran pequeños y organizaban planes infantiles. “Levantarse a las ocho de la mañana para ver catedrales no es lo que más le apetece a un joven de 16 años”, bromea la educadora y divulgadora Diana Al Azem.
“Si diseñas tus semanas de asueto exclusivamente con tus preferencias de adulto, tus hijos lo verán como una imposición”, destaca Bermejo, que apuesta por otorgar dosis de autonomía a los adolescentes e implicarles en la elaboración de algunos planes. Por ejemplo, la elección de una excursión, un restaurante o una actividad deportiva o cultural.
Otra idea es permitir que, un día, hagan planes con amigos que estén en la misma zona o, incluso, invitar a algún amigo a compartir parte de las vacaciones. “Si le dejamos tomar decisiones se va a integrar mucho mejor, pero eso no significa que el chaval se convierta en el director general de la agenda estival”, matiza Al Azem. “Más que engatusarles, lo mejor es implicarles en la organización. Hacerles sentir que su opinión tiene un lugar en las decisiones familiares”, subraya Bermejo.
Otra clave para ir de vacaciones con adolescentes es tener claro que no hay por qué estar juntos todo el tiempo. No es realista esperar que tu hijo adolescente quiera estar pegado a ti las 24 horas del día, como cuando era un niño pequeño. Como defiende el profesor universitario especializado en neuroeducación David Bueno: “Preocúpate si tu hijo adolescente quiere pasar más tiempo contigo que con sus amigos”.
“Las cosas se pueden pactar y hablar. Puedes irte una noche a cenar con tu pareja y permitir que tu hijo se vaya al cine solo o que se quede en el hotel o en el camping. No le obligues a participar en todas las actividades que tú programes. Si no le apetece bajar una mañana a la playa con vosotros, que no vaya. No pasa nada”, insiste Al Azem. “Hay momentos que son innegociables para estar en familia y otros que no. Es mejor la calidad que la cantidad”, sostiene Bermejo, que pide a los progenitores negociar también los tiempos de pantalla o los horarios de sueño. “No están en el instituto, no tienen que estudiar ni madrugar, así que podemos ser más flexibles”, comenta.
"Podemos pedir respeto y cierta participación, pero no podemos obligar a nuestro hijo a sonreír. No tienes que interpretar su aburrimiento como ingratitud"
¿Y qué pasa si, a pesar de haberle implicado en los planes, el adolescente pone mala cara, protesta o dice que se aburre? “No pasa nada. Esa actitud, tan de adolescente, no implica que las vacaciones estén siendo un fracaso”, responde Bermejo. “Podemos pedir respeto y cierta participación, pero no podemos obligar a nuestro hijo a sonreír. No tienes que interpretar el aburrimiento como ingratitud”, añade la psicóloga. “Esa mala cara que pone tu hijo no significa que no valore ni quiera a su familia. Es simplemente que en ese momento no le apetece. No tiene más importancia”, afirma la educadora, que recuerda la importancia de no convertir cada día de las vacaciones en una prueba de amor.
Suscríbete para seguir leyendo
- Última hora de la alerta por lluvias y la cancelación de clases, en directo | Previsión del Meteocat, ES-Alert y comarcas afectadas por el Inuncat
- Suspendida la actividad educativa y se restringe la movilidad en cinco comarcas catalanas por la previsión de fuertes lluvias
- Cambio de hora en España: el BOE confirma cuándo será el cambio al horario de invierno
- Tiempo en Catalunya mañana miércoles: avisos por lluvia intensa y clases canceladas en Barcelona
- Alex Tensso (28 años), camionero: 'Con la tranquilidad de saber que por aquí al lado no va a pasar ningún camión a 90 kilómetros por hora, que me vaya a mover de un lado para otro, me doy por satisfecho
- Catalunya activa la alerta del plan Inuncat por lluvias intensas este martes por la noche y el miércoles
- Detenidos otros dos menores de 16 años por el crimen de un hombre en Manresa
- Los Mossos investigan un presunto secuestro a tiros en Gavà