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Enfermedades

El juicio contra una madre acusada de matar a sus tres hijos reabre la discusión sobre la psicosis posparto en EEUU

Un mes antes de matar a sus hijos, Lindsay Clancy acudió a su madre y a su marido para confesarles que tenía "pensamientos sobre hacerles daño"

Un estudio identifica 30 suicidios durante el primer año posparto o tras una pérdida gestacional

Una mujer con depresión

Una mujer con depresión / Crédito: vdnhieu en Pixabay.

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La psicosis posparto, una afección poco frecuente, puede provocar desde síntomas más leves como irritabilidad o insomnio a casos de delirios o alucinaciones que pueden dañar a la propia mujer o a otras personas. Esta enfermedad, que sigue sin estar clasificada en los manuales de psiquiatría, está cobrando relevancia en EEUU a raíz del juicio contra Lindsay Clancy, acusada de matar a sus tres hijos. Clancy sostiene que sufría psicosis posparto aguda y trastorno bipolar y que una "alucinación de comando" (una especie de voz) le ordenó matar a los niños. Un cóctel de antidepresivios empeoró drásticamente su estado mental, privándole de su capacidad para comprender la gravedad de sus actos.

"Era incapaz de ajustar su comportamiento a las normas legales y no comprendía la ilicitud de su acto", declaró el miércoles Paul Zeizel, psicólogo clínico y forense. Por el contrario, la fiscalía sostiene que ella tomó la decisión calculada de matar intencionadamente a sus hijos: Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses.

Por su parte, su exmarido, Patrick Clancy, ha declarado ante el tribunal que Clancy le había confesado que tenía pensamientos suicidas o ideas de hacer daño a los niños pero que el día que acabó con su vida estuvo jugando con ellos al aire libre y haciendo un muñeco de nieve. "Estaba pasando uno de sus mejores días", explicó en el juicio. Sin embargo, al caer la tarde del 24 de enero de 2023, él salió a buscar la cena para la familia. A su regreso, encontró a sus hijos muertos y a Clancy herida tras un intento de suicidio.

A su vez, la madre de la acusada, Paula Musgrove, testificó esta semana que, durante ese tiempo, Lindsay decía: "'Esta no soy yo, nunca había sido así antes'. Y yo estaba de acuerdo, porque no lo era".

El delirio

El juicio ha puesto sobre la mesa, por tanto, la gravedad de algunos casos de psicosis posparto, que a menudo se manifiesta con "síntomas anímicos como irritabilidad, cambios de humor, insomnio y lo que los profesionales médicos denominarían un estado similar al delirio", según explica a la BBC Susan Hatters-Friedman, profesora de psiquiatría forense de la Universidad Case Western Reserve.

"El término psicosis, en general, implica que la persona ha perdido el contacto con la realidad; esto suele incluir alucinaciones —oír o ver cosas que no están ahí— y delirios, que son creencias falsas y arraigadas que no concuerdan con la cultura de la persona", explica Hatters-Friedman.

Aún así, es una enfermedad de origen desconocido y no reconocida al no estar incluida en el manual de salud mental publicado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. Veerle Bergink, profesora de psiquiatría y directora del Centro de Salud Mental de la Mujer de Mount Sinai, es una de las personas que trabajan con ahínco para lograr que la psicosis posparto se incluya en el manual. Al no figurar en él, la enfermedad no se aborda en los libros de texto de las facultades de medicina; los estudiantes no aprenden sobre ella y apenas se habla del tema.

"Solo se puede investigar y hablar de la enfermedad si se le pone nombre y se establecen criterios para identificarla", señala Bergink. "De lo contrario, no se consigue financiación para la investigación, no hay fondos, no existe un sistema de atención ni un código de seguro médico", añade.

Los tratamientos

Pese a ello, los expertos subrayan que la psicosis posparto es tratable. Por ejemplo, el litio, un estabilizador del estado de ánimo, es un tratamiento habitual que a menudo se administra a las pacientes para prevenir recaídas. Y también se emplean otros tratamientos —como la terapia electroconvulsiva (TEC) y los medicamentos antipsicóticos— en función de los síntomas.

Además, algunas mujeres necesitan ser ingresadas en un hospital psiquiátrico, según Hatters-Friedman, pero es posible la recuperación con el tratamiento adecuado. Asimismo, los especialistas apuntan que el desenlace del caso de Lindsay Clancy es muy poco frecuente. Las investigaciones circunscriben a entre el 1% y el 4% a las mujeres con psicosis posparto que llegan a herir o matar a sus hijos.