Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Sin estrés, ni viajes ni maletas

Las 'staycations', o cómo pasar vacaciones en tu ciudad: "Me voy a un hotel con piscina y aire acondicionado, y ni tan mal"

Pasar un par de noches en un buen hotel de tu lugar de residencia y hacer planes que no harías durante el año se ha convertido en una nueva modalidad de veraneo

Adiós a los veranos de toda la vida: así han cambiado nuestros hábitos las altas temperaturas

Maite y Manuela viven en Madrid y aprovechan agosto para visitar museos a los que en otro momento del año no irían.

Maite y Manuela viven en Madrid y aprovechan agosto para visitar museos a los que en otro momento del año no irían. / Alba Vigaray / EPC

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Roberto Bécares

Roberto Bécares

Madrid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Montserrat está jubilada y ya no anda con la movilidad de antaño, por lo que eso de irse de viaje a la costa, que si trenes, que si carga la maleta, que si aglomeraciones, cada vez se le hace más complicado. Justo después de la pandemia se planteó con su hija irse a un hotel de Barcelona, la ciudad donde viven ambas, uno bueno, con piscina, con el objetivo de "pasar un par de días frescas". Desde entonces se convirtió en su plan favorito. "Cambiamos de barrio, aunque hemos repetido a menudo el Poblenou, que está muy en construcción y como tiene tanto bar para expatriado te hace pensar que estás fuera", señala la mujer sobre esta práctica cada vez más extendida y denominada en inglés ‘staycations’ (stay: quedarse; vacations: vacaciones): pasar las vacaciones en tu ciudad o en una zona muy cercana.

“La gente se ríe porque nos alojamos al lado de la plaza Catalunya, pero estamos en una piscina en la azotea todo el día con la ola de calor"

Montserrat, vecina de Barcelona

Se trata de una práctica que comenzó en EEUU en 2008 durante la crisis económica y que, tras el coronavirus, ha tomado fuerza en Europa, sobre todo en Francia, donde nació una aplicación móvil, Staycations, que ofrece alternativas con descuento para pasar el verano en tu ciudad. En España, se ofrecen varias opciones en Barcelona o Madrid. En la ciudad condal están, entre otros, el InterContinental Barcelona by IHG, con una piscina rooftop con vistas a la ciudad, o el Hotel Ohla Eixample Barcelona, también con piscina en pleno Eixample. En Madrid, el lujoso hotel de Los Artistas, en pleno barrio de los Austrias, se publicita como un sitio donde descubrir “detrás de las cortinas de terciopelo rojo” una piscina climatizada, sauna y baño turco y “un cine privado inspirado en las salas deHollywood de los años 50”.

Barcelona 19/08/2026 Sociedad. Turistas se refugian en piscinas y terrazas de los hoteles durante las horas de más calor en Barcelona. AUTOR: JORDI OTIX

Los hoteles con piscina del centro de Barcelona se han convertido en un reclamo para los propios barcelonesas. / Jordi Otix / EPC

La mayoría de personas, sin embargo, se lo monta por su cuenta, espoleados por el aumento del precio de los alojamientos turísticos -los españoles realizaron 175,7 millones de viajes en 2025, un 4,7% menos que en 2024, según el INE-, porque es más sostenible, porque no requiere una excesiva planificación y, por otro de los factores más importantes: es más cómodo. “Mi mujer y yo hemos tenido que hacer muchos kilómetros este año a Galicia y Asturias para ver a la familia, y ahora tenemos pensado coger un buen hotel en Madrid con aire acondicionado y piscina y estar todo el día tumbados a la bartola. Igual nos cogemos también el bufé libre”, resume Antonio, que vive en Vallecas y también cree que es una buena manera de descansar de verdad, sin estrés de maletas ni viajes. “En casa no tenemos aire y la idea es estar de vacaciones sin calor en mi propia ciudad”, asegura.

"Ahora puedes ir a cualquier sitio y aparcar. Ayer estuve en el Museo de la Felicidad y hoy en el del Prado"

Maite, vecina de Madrid

Dormir fuera es parte de la experiencia, pero no tiene por qué ser imprescindible. Muchos madrileños y barceloneses aprovechan, de hecho, este mes de agosto para quedarse en su ciudad y disfrutar de las fiestas populares o hacer planes que no harían en otro momento: museos, exposiciones, rutas guiadas... “Ahora puedes ir a cualquier sitio y aparcar. Ayer estuve en el Museo de la Felicidad y hoy en el del Prado”, cuenta Maite, auxiliar administrativa, mientras guarda la fila de la pinacoteca madrileña entre turistas para poder entrar gratis a partir de las 18.00 horas.

"Más preocupación por conocer el entorno"

“Nos estamos encontrando con que cada vez más madrileños se quedan para redescubrir su ciudad. Llegamos a tener gente en nuestras rutas que había estado en las Pirámides de Egipto y ahora con nosotros se han enterado de dónde está la Plaza de los Mostenses o la Plaza Paja, cosas básicas de Madrid”, señala Álvaro Llorente, director de ‘Madrid en la palma tu mano’, un colectivo que ofrece rutas culturales por la ciudad. “Cada vez hay más preocupación de los madrileños por conocer su entorno”, estima.

Una mujer se baña en la piscina rooftop del Hotel Ohla del Eixample de Barcelona que oferta estancias de 'staycations'.

Una mujer se baña en la piscina rooftop del Hotel Ohla del Eixample de Barcelona que oferta estancias de 'staycations'. / STAYCATIONS.CO

Desde las patronales hoteleras de Barcelona y Madrid explican a EL PERIÓDICO que todavía no hay datos sobre este nuevo tipo de cliente, pero los hoteles de alto standing sí lanzan ofertas concretas. Spas, jacuzzi, menús gastronómicos, talleres varios… las opciones son inabarcables porque, además, son las que suelen estar disponibles todo el año. Eso sí, si uno va a tutiplén, tiene que estar preparado a pagar un precio medio-alto.

“Los precios han ido subiendo, pero nunca hemos pagado más de 200 euros por noche y desayuno. Tres días nos compensan para romper la rutina de calor, y aprovechamos la piscina desde antes del check-in hasta después de la salida, a las 12 horas”, razona Montserrat, que sí apunta que estaría bien que hubiera una “tarifa especial” para residentes y así no pagar la tasa turística de nueve euros por persona y día que pagan los visitantes que no son de Barcelona. Este año, Montserrat y su hija van a repetir en un "hotelito" de la calle Pelayo: “La gente se ríe porque nos alojamos al lado de la plaza Catalunya, pero estamos en una piscina en la azotea todo el día con la ola de calor, ni tan mal”.

Suscríbete para seguir leyendo