Educación y familia
Mi hijo adolescente no me cuenta nada y solo habla con sus amigos, ¿me preocupo?
Los psicólogos explican que dejar de ser el principal confidente no debería encender ninguna alarma porque no significa rechazo ni falta de confianza
Cómo mejorar la convivencia familiar: por qué no conviene negociarlo todo con los hijos

Un adolescente camina por la calle, este verano en Barcelona. / Ferran Nadeu

El niño de 9 años que se pasaba toda la tarde contigo dándote besos y hablando de sus cosas se ha convertido ahora en un chicarrón de 15 años que no se acerca mucho a ti y no te cuenta nada. Prefiere estar y sincerarse con sus amigos antes que contigo. Esta actitud duele mucho a madres y padres, convencidos de que su hijo ha dejado de confiar en ellos. Sin embargo, no es cierto. Psicólogos y educadores explican por qué.
Autor de ‘Quiéreme… pero necesito que me cuentes más’, el psicólogo Jaume Funes suele comenzar sus charlas con una frase: “Los adolescentes necesitan y quieren que les demos besos, pero pobres de nosotros si lo intentamos. Lo único que podemos hacer es esperar a que llegue el momento de fragilidad para intentarlo”. Los besos y los abrazos tienen algo en común con otra forma de cercanía que parece disminuir durante la adolescencia: las confidencias. En ambos casos, Funes recomienda a los padres y madres “estar a distancia para que los adolescentes puedan ejercer su recién adquirida libertad, pero no tan lejos que puedan sentir que los hemos dejado solos”.
El papel de los amigos
En la adolescencia, las amistades adquieren un papel central, desplazando a los cuidadores primarios. “Eso solo significa que tu hijo tiene un cerebro completamente sano. Los adolescentes necesitan diferenciarse de sus padres, es algo saludable y evolutivo”, aclara Mercedes Bermejo, psicóloga sanitaria especializada en infancia, adolescencia y familia y directora de la editorial Sentir.
Dejar de ser el principal confidente de los hijos e hijas no debería encender ninguna alarma. No significa rechazo ni falta de confianza. En esos casos, el papel de madres y padres es “respetar la privacidad y estar disponibles para cuando decida compartir algo, ofreciendo un espacio seguro”. Así lo aconseja el nuevo videotutorial de Fad Juventud y BBVA dentro del proyecto Educación Conectada, una iniciativa que busca acompañar a familias.
“Durante la adolescencia lo importante no es ser la primera persona en enterarse de todo, sino seguir siendo un lugar al que saben que pueden volver cuando necesitan apoyo”, sostiene Beatriz Martín Padura, directora general de Fad Juventud, que anima a las familias a comprender este proceso para acompañar a sus hijos e hijas sin invadir su intimidad. Bermejo insiste en la importancia de la privacidad y recuerda que los padres no son los colegas de sus hijos, así que no hay por qué contarlo absolutamente todo.
Un adolescente quiere muchas cosas en la vida, pero una por encima de todas: estar con sus amigos. La vida social es fundamental y les genera oxitocina, como recuerda el profesor universitario especialista en neuroeducación David Bueno, autor de 'El cerebro del adolescente’. “Tienen que dejar atrás su infancia para construir la base de su sociedad de adultos, y esta la construyen con sus iguales, no con sus padres”, aclara. “Preocúpate si tu hijo adolescente quiere pasar más tiempo contigo que con sus amigos” es una de las frases que más repite Bueno a las familias.
Acompañar sin invadir
“Es fundamental favorecer su independencia. Deben tener su propio espacio físico y también emocional. No hay que insistir mucho, ni presionar. No queramos que nos cuenten todo de inmediato”, recomienda Antonio Ríos, médico especializado en terapia familiar y autor de '¡La adolescencia se termina!'. Al igual que los expertos de Fad Juventud, Ríos subraya que, en esta etapa, la clave es acompañar, mantenerse cerca sin invadir. “Insistir demasiado y querer saberlo todo puede provocar el efecto contrario al que buscamos. El interrogatorio policial puede provocar cierre emocional y respuestas cada vez más cortas”, advierte el videotutorial de Fad.
Los especialistas en educación y crianza recomiendan mostrar interés genuino cuando los adolescentes decidan contar algo en casa. La receta básica es escuchar sin interrumpir ni juzgar ni minimizar el asunto. También es importante generar rutinas de conversación. Por ejemplo, a la hora de cenar o en el coche.
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