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Vuelo pionero

Una empresa catalana de drones recibe la primera autorización en España para transportar sangre y medicinas en zonas pobladas

La primera prueba se realizó en hospitales y centros de salud de las Terres de l'Ebre

El dron, modelo Eiger 3, ha sido fabricado por una empresa suiza fundada por catalanes

Drones para apagar incendios de sexta generación

El dron de fabricación suiza con el que se completó el primer vuelo

El dron de fabricación suiza con el que se completó el primer vuelo / Cedida

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David López Frías

David López Frías

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Cuando pase el tiempo y llevar medicinas con drones sea algo normal, se citará este vuelo como un hito histórico. Ha ocurrido este verano en las Terres de l'Ebre (Tarragona). Un dron salió de un centro de salud con muestras biológicas y las llevó hasta un hospital. En otro trayecto hizo el camino entre dos hospitales con material farmacéutico. No había nadie pilotando a la vista.

La empresa de Moià CATUAV, que opera bajo la marca comercial BCN Drone Center, se ha convertido en la primera empresa en España en obtener el SAIL III: un permiso para realizar vuelos de reparto con drones en zonas pobladas y más allá de la visión directa del piloto. Una autorización que concede la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA).

Jordi Salvador, CEO de la empresa, resume el SAIL III: "En drones hay diferentes categorías por normativa: la más baja es la abierta, que es la más habitual. Consiste en pilotar drones y nada más. En el otro extremo está la llamada certificada. La más alta. Debería llegar en 2030 y serviría para transportar gente. En medio está la denominada la específica. Son operaciones que tienen más riesgo. Ese riesgo se mide del 1 al 6 (I-VI). Y nosotros hemos obtenido el SAIL III".

Drones desarrollados por la empresa tecnológica FRÍAS, con sede en Moià, que se encargará del transporte de material sanitario entre hospitales catalanes y trabaja también en aplicaciones civiles como la prevención y extinción de incendios o servicios de emergencia, alejadas de usos militares. En la imagen, Jordi Salvador, CEO del BCN Drone Center, durante la entrevista en las instalaciones.

Jordi Salvador es el CEO de la empresa que ha obtenido la autorización SAIL III / Zowy Voeten

CATUAV alcanza así un nivel que permite hacer operaciones que antes eran mucho más difíciles de autorizar. Entre ellas, vuelos más allá de la línea visual del piloto, lo que en el mundo de los drones se conoce como BVLOS. "El SAIL III permite que drones de hasta tres metros puedan entrar en zonas pobladas, más allá de linea de visión y con piloto deslocalizado. Por ejemplo, el piloto puede estar en Moià y el dron puede estar volando en Madrid", resume Salvador.

Los tres pilares

En las Terres de l'Ebre se puso en marcha una prueba piloto de logística sanitaria. "En realidad es la tercera prueba. Se completaron dos en 2024 y se programó otra en Lleida que no se llegó a hacer", le cuenta a EL PERIÓDICO Daniel Castillo, director comercial de CATUAV. Apunta que esta prueba ha sido diferente porque "se han añadido medicamentos, biopsias y citologías. O porque se ha creado un corredor entre dos hospitales principales, que hasta ahora solo se habían conectado CAP y hospital".

"Nos hemos convertido en algo parecido a una aerolínea de drones"

Jordi Salvador

— CEO de CATUAV - BCN Drone Center

"Para conseguir que AESA nos diese esa autorización, necesitábamos demostrar que cumplíamos en los tres pilares: La tecnología, el operador y los pilotos", apunta Salvador. El primero, el pilar tecnológico, viene de Suiza pero tiene acento catalán: el dron (modelo Eiger 3) ha sido fabricado por una empresa helvética llamada RigiTech, pero fundada por catalanes.

"El segundo y el tercero nos correspondían a nosotros, BCN Drone Center, que contamos con larga experiencia en vuelos, pilotos y drones. De hecho, nos hemos convertido en algo parecido a una aerolínea de drones. La autoridad (AESA) desde Madrid es la que revisa eso: planes de mantenimiento, respuesta de emergencia, metodología de seguridad, etc", recuerda Salvador. Tras seis meses de espera, el resultado fue la primera autorización SAIL III de España.

Las rutas de la sangre

Ahí llegó la prueba de fuego: poner el dron a trabajar. La ruta tenía varios puntos: conectaba los CAP de Flix, Gandesa y Horta de Sant Joan con el Hospital Comarcal de Móra d'Ebre. También había vuelos entre Móra d'Ebre y el Hospital Verge de la Cinta de Tortosa. Con el dron suizo, CATUAV operando y la logística gestionada por Biomedical Logistics

No se trataba de llevar una caja de un sitio a otro para demostrar que el dron podía hacerlo. Había que comprobar si el sistema podía servir de verdad para la logística sanitaria. Y empezaron con algo tan delicado como la sangre. En los CAP se tomaban dos muestras iguales. Una seguía el camino habitual y viajaba por carretera hasta Móra d'Ebre. La otra hacía el mismo trayecto en el dron. Después se analizaban las dos en el hospital y se comparaban los resultados.

Detalle del Eiger 3, el dron suizo empleado para esta prueba piloto

Detalle del Eiger 3, el dron suizo empleado para esta prueba piloto / Cedida

Querían comprobar si el menor tiempo de transporte o la mayor estabilidad de la carga podían tener algún efecto sobre la calidad de las muestras. Daniel Castillo explica que las primeras pruebas que habían realizado con anterioridad buscaban precisamente demostrar que una muestra biológica podía viajar en un dron sin sufrir alteraciones. El resultado lo confirmó.

Medicinas por el aire

También se transportaron muestras de anatomía patológica, como biopsias, citologías y pruebas moleculares. En este caso, los CAP enviaban las muestras hasta Móra d'Ebre. Desde allí, el dron las llevaba hasta el hospital Verge de la Cinta de Tortosa, donde podían ser analizadas. El balance fue un éxito.

La tercera carga fue material farmacéutico. Viajó entre los hospitales de Tortosa y Móra d'Ebre. Los medicamentos que se eligieron para la prueba no fueron escogidos al azar: Castillo explica como anécdota que "desde el Hospital de Tortosa apuntaron que un paciente reclamaba que le enviasen su medicación al Hospital de Mora para no tener que desplazarse. Por eso la jefa de farmacia del hospital nos pidió que hiciésemos esa prueba con ese medicamento en concreto para valorar la viabilidad".

El próximo paso está en manos de los receptores del servicio. Hemos demostrado que la tecnología de la que disponemos ya es capaz de prestar el servicio en mejores condiciones y con capacidad para ampliar el abanico de servicios sanitarios en beneficio de la población.

Daniel Castillo

— Director Comercial de CATUAV - BCN Drone Center

Densidad de población limitada

Elegir las Terres de l'Ebre tampoco ha sido al azar. En primer lugar, porque el SAIL III "tiene limitaciones, no puede entrar en cualquier ciudad. La densidad máxima de población ha de ser de 8.000 habitantes por kilómetro cuadrado, por lo que se descartan de momento ciudades como Barcelona o Madrid", apunta Salvador.

Pero también porque es una zona donde las distancias y el transporte por carretera pueden dificultar la logística médica. Y porque estas pruebas se enmarcan en el Fons de Transició Nuclear de Catalunya, creado para ayudar a transformar la economía de los territorios afectados por el futuro cierre de las centrales nucleares de Ascó y Vandellòs. El fondo busca impulsar nuevas actividades económicas, empleo e innovación en estas zonas y reducir su dependencia de la actividad nuclear.

En este caso, el dinero ha servido para impulsar un proyecto de logística sanitaria con drones en las Terres de l'Ebre. La idea es aprovechar una tecnología nueva para mejorar las conexiones entre centros sanitarios de una zona. El proyecto encaja así en uno de los objetivos del fondo: preparar una nueva economía para el territorio a medida que desaparezca la actividad de las centrales.

Castillo dice que el próximo paso “está en manos de los receptores del servicio. Hemos demostrado que la tecnología de la que disponemos ya es capaz de prestar el servicio en mejores condiciones y con capacidad para ampliar el abanico de servicios sanitarios en beneficio de la población. Ahora es necesario que el ICS (Institut Català de la Salut) plantee un modelo de servicio. Y hacer un pequeño esfuerzo de integración para adaptar las infraestructuras de los CAP y los consultorios locales y habilitar espacios donde puedan realizarse operaciones con drones de forma segura". Pero ya se ha abierto el camino. Que los ambulatorios tengan un espacio de aterrizaje para drones es solamente cuestión de tiempo.

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