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Prevención en las piscinas

Eva Matsa, maestra, explica qué debe hacer un niño ante un ahogamiento: "La única forma de salvar a ese niño es gritar todo lo que pueda, no tiene nunca que ayudar a salir a ese niño"

La creadora de contenido tiene una conversación con su hija: "La hemos tenido sin drama, sin hablar de muertes, sin la palabra 'ahogarse', porque yo no quiero que nadie tenga miedo a la piscina"

Un estudio forense vincula los ahogamientos de menores en Catalunya a desigualdades sociales: más de la mitad eran extranjeros

Dos niñas en una piscina.

Dos niñas en una piscina. / Inés Martínez

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Goundo Sakho

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Este verano, las cifras de ahogamientos en España se han disparado. Según el último Informe Nacional de Ahogamientos (INA) de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, solo en junio se registraron 91 muertes, lo que elevó a 308 el balance de 2026.

En lo que va de año, las playas han concentrado el mayor número de casos, con un total de 88 ahogamientos, muy por encima de los ríos (47) y las piscinas (22). Por otro lado, la mayoría de las muertes han ocurrido en espacios sin vigilancia (62) y las personas ahogadas son, en su mayoría, hombres de entre 65 y 74 años.

No obstante, a diferencia del mar, en las piscinas el perfil de las víctimas es diferente y no afecta mayoritariamente a personas mayores, sino también a niños: "Al ver una lámina de agua más pequeña pensamos que está más controlada, pero no es así", expone Miguel Ángel Sánchez Arrocha, responsable del dispositivo en playas de Cruz Roja Española, a EFE.

Factores de riesgo en la piscina

Lo cierto es que, para los más pequeños, las piscinas pueden convertirse en una trampa mortal. Esto ocurre principalmente por factores de riesgo como la succión de los filtros, la falta de vigilancia o los elementos de flotabilidad, que pueden generar una falsa sensación de seguridad.

En algunos casos, los ahogamientos ocurren incluso cuando el menor está rodeado de gente: "El niño es un ahogado silencioso, porque no va a dar señales de víctima activa aunque esté apurado, porque tendrá la boca cerrada para evitar que le entre agua", afirma Felipe Lordén, técnico de Emergencias Sanitarias de la Comunidad de Madrid, también a EFE.

Otras veces, la persona que se está ahogando, por instinto, intentará utilizar el cuerpo de otra persona como un escalón para mantener su propia cabeza fuera del agua, lo que puede provocar un doble ahogamiento.

Lo que deben hacer los niños

Precisamente, sobre este riesgo ha querido advertir la maestra y creadora de contenido Eva Matsa en TikTok, después de presenciar junto a su hija cómo un niño se ahogaba en una piscina: "Hemos vivido una situación un poco tensa, un accidente, y he tenido una charla con Emma [su hija], que sabía que algún día tendría que tener, pero no pensaba que tan temprano", empieza su discurso.

"Hoy a mi hija le he dejado claro en su mente que si delante suyo un niño se sumerge debajo del agua y no sale, ella jamás lo podrá salvar. Nunca tiene que ir debajo del agua a sacarlo. No tiene nunca que ayudar a salir a ese niño ni meter sus manos dentro ni tirarse ella a salvarlo", dice de forma contundente.

A esto, añade: "La única forma de salvar a ese niño es gritar todo lo que pueda. [...] Con la fuerza de una niña de tres años lo que puede hacer es gritar, pero nunca podrá sacar a un niño del agua. Gritando muy fuerte conseguirá que venga un adulto y que ese adulto salve al niño".

Un nuevo plan de actuación

En el momento en que se produce un ahogamiento, tanto las personas del entorno como los servicios de emergencias empiezan una carrera contrarreloj contra la hipoxia, la falta de oxígeno en el organismo que afecta principalmente al cerebro y al corazón y que puede dejar graves secuelas.

Lo primero que suelen hacer los sanitarios cuando reciben un aviso es evaluar el estado de la víctima y, si se encuentra en parada cardiorrespiratoria, dar indicaciones por teléfono para iniciar las maniobras de reanimación. Se trata de una intervención clave para aumentar las probabilidades de supervivencia de la víctima y que, posteriormente, asumen los profesionales a su llegada.

Por ello, Matsa recalca que es importante advertir a los niños: "Esta conversación la hemos tenido sin drama, sin hablar de muertes, sin la palabra 'ahogarse', porque yo no quiero que nadie tenga miedo a la piscina, pero sí hemos puesto encima de la mesa un plan de actuación por si vuelve a pasar lo que ha pasado, algo parecido a lo que ha pasado hoy delante de ella [su hija]".