Calor y gente mayor
Una de cada dos residencias en Barcelona no tiene aire acondicionado en las habitaciones
La normativa actual no obliga a instalar climatización en todos los espacios, solo a mantener una temperatura ambiente inferior a 27ºC
La patronal trabaja en actualizar protocolos para hacer frente al aumento de noches tórridas
A 33ºC y sin aire acondicionado en plena ola de calor: así viven los ancianos de un geriátrico de Barcelona
Drets Socials ha llevado a cabo 195 inspecciones en residencias en lo que va de verano

Residencia de Barcelona donde hay aire acondicionado / Jordi Otix / EPC
Las noches de verano son cada vez más calurosas y peligrosas para la población. En Barcelona, este año se han registrado hasta 52 noches tórridas, entre los 25ºC y los 30ºC de media. El problema presenta un riesgo para la salud de muchas personas, y especialmente para las personas mayores, que tardan más en notar los síntomas de la deshidratación. La problemática afecta también a las residencias de ancianos, que en ocasiones se encuentran con problemas para poder climatizar el interior de las habitaciones de los residentes. EL PERIÓDICO ha hecho un extenso censo de estos centros en Barcelona y ha podido hablar con 125 de las 189 residencias de Barcelona con más de diez plazas. De estas 125, 67 (un 53,6%) contaban con aire acondicionado en las habitaciones, mientras que las 58 restantes (un 46,4% de los casos) tenían aire acondicionado solo en las zonas comunes, como los comedores, pero no en las habitaciones.
Los geriátricos no están obligados, por normativa, a tener sistemas de climatización centralizados ni tampoco a tener aire acondicionado dentro de las habitaciones. Un decreto de 2015 obliga a que no se supere una temperatura ambiente de más de 27ºC pero, tal como reconocen fuentes del Departament de Drets Socials, la previsión se refiere “al conjunto del establecimiento” y no fija un régimen específico para las habitaciones.
El grueso de las residencias tienen protocolos propios para combatir el calor de la temporada estival
Las residencias inscritas antes de 2015 tampoco están sujetas a esa normativa, así que están reguladas por una ley aún más antigua (de 1987) que no estipula ninguna temperatura mínima y no habla de los episodios de calor veraniegos. La normativa de entonces solo recoge que en las residencias debe haber calefacción en funcionamiento cuando la temperatura lo requiera y determina unos estándares para la ventilación de las estancias.
Los centros evitan hacer actividades en las horas centrales del día y tratan de concentrar a buena parte de los residentes en las zonas comunes donde sí hay aire acondicionado
Las residencias, eso sí, están sujetas al POCS, el plan operativo para prevenir los efectos del calor sobre la salud, que está activo durante todo el verano. Se trata de un amplio programa que activa distintos recursos durante los episodios tórridos para minimizar los efectos del calor sobre la salud en el conjunto de la sociedad catalana. En las residencias, este plan se traduce en una serie de recomendaciones que pasan por tener listos los recursos para atender a los residentes por golpes de calor y estar atentos a que no se deshidraten –las personas mayores tiene una mayor tolerancia a los síntomas–. Además, el POCS establece que Drets Socials debe tener a punto “refugios climáticos” para poder ayudar a los residentes, especialmente a los más vulnerables.
Cinta Pascual, directora de la patronal de residencias ACRA, explica que el grueso de las residencias de Catalunya ya tienen protocolos propios para combatir el calor de la temporada estival, que se ponen en marcha precisamente cuando la Generalitat activa el POCS. Pascual defiende también que muchos de estos centros, de hecho, no solo tienen refugios climáticos establecidos para sus residentes en las zonas comunes, sino que actúan como refugios generales para el resto de la población.
Un estudio de la UPF apunta a que la mortalidad de las personas mayores durante los episodios de calor extremo crece más en las residencias que en los domicilios particulares
Así, la situación durante el día en las residencias suele estar controlada. Los centros evitan hacer actividades en las horas centrales del día y tratan de concentrar a buena parte de los residentes en las zonas comunes donde sí hay aire acondicionado, se aseguran de que estén bien hidratados o salen al paso con soluciones imaginativas, como llevar a los residentes a piscinas.
Otras formas de climatización
El problema, admite Pascual, es durante las noches y especialmente este año, cuando se ha registrado el máximo histórico de madrugadas tórridas: en Barcelona ya van 52 noches por encima de los 25 grados. La directora de la patronal asegura que ACRA está trabajando en actualizar el protocolo que impulsaron el año pasado para determinar las directrices exactas para hacer frente a estas noches especialmente calurosas. De momento, apunta que tratarán de tener refrigerados todos los pasillos, pero defiende que en las habitaciones de las residencias se instalen ventiladores y no máquinas de aire acondicionado.
La Conselleria de Drets Socials no tiene previsto introducir cambios en la normativa actual
Pascual explica que todas las nuevas residencias que se están construyendo se conciben ya con aire acondicionado, “como no puede ser de otra manera”, ante los episodios de calor cada vez más intensos. Sin embargo, defiende que es complicado que este tipo de climatización llegue a todas las residencias, especialmente a aquellas que están en edificios antiguos. Comparte la opinión Alfred Rivera, vicepresidente del Col·legi Oficial del Treball Social de Catalunya. “Encuentras residencias muy bien climatizadas, como la mayoría de las públicas, y otras más pequeñas, privadas, que se adaptan como pueden”, explica.
Más mortalidad en las residencias
En este sentido, un reciente estudio de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) apunta a que la mortalidad de las personas mayores durante los episodios de calor extremo crece más en las residencias que en los domicilios particulares. En concreto, el informe del investigador Albert Prades Colomé indaga en los datos de mortalidad de residencias y de personas mayores asistidas a domicilio entre 2015 y 2024 y concluye que existe un repunte de muertes en los geriátricos los días posteriores a un episodio de calor intenso superior al que se da en las casas y pisos de gente mayor dependiente.
El estudio señala como posibles causas del fenómeno tanto problemas de infraestructura como la refrigeración, la ventilación, la temperatura interior, como cuestiones organizativas: personal insuficiente, rotación, trabajadores afectados por el calor o aumento de la carga asistencial. El investigador propone medidas a corto plazo que pasan por la mejora de la ventilación, reforzar los protocolos específicos relacionados con el calor, mejorar las ratios de los trabajadores y formarlos específicamente para hacer frente a estos episodios.
En este sentido, tanto Pascual como Rivera explican que el modelo de los cuidados en Catalunya avanza cada vez más hacia la atención domiciliaria, y que las personas que llegan a las residencias suelen hacerlo con problemas de salud más delicados que antes.
Pascual explica que las residencias se están “poniendo las pilas” para adaptarse y poder hacer frente a esta tendencia. Para Rivera, por su parte, el hecho de que los casos que llegan a las residencias sean cada vez más complicados implica que la climatización de los centros debería ser cada vez más central, de manera similar a lo que ocurre en hospitales u otros centros sanitarios.
Sin cambios a la vista
Otra de las recomendaciones del estudio, a largo plazo, es que esta adaptación que están llevando a cabo las residencias por su cuenta entre también en la normativa. De momento, fuentes de Drets Socials afirman que no hay ninguna modificación normativa en concreto prevista al respecto.
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