Mascotas
Las olas de altas temperaturas hacen aumentar las visitas a los veterinarios
Las razas de perros y gatos que tienen el hocico corto, como los bulldogs, los carlinos y, en el caso de los gatos, los persas, son especialmente vulnerables a las altas temperaturas debido a las dificultades que tienen para respirar
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Noemí González, en la clínica de Santpedor, con el gato que tienen como mascota. / Ruben Costa
Los humanos no somos los únicos que notamos las olas de calor; los animales también sufren los efectos del calor. De hecho, las visitas veterinarias aumentan cuando suben las temperaturas y hay diversas razas que son especialmente vulnerables. "Las razas braquicéfalas, como los bulldogs, los carlinos o los gatos persas, debido a su anatomía, tienen más dificultades para respirar y, con el calor, todavía les cuesta más regular la temperatura", explica Noemí González, veterinaria de la clínica Vida Animal de Santpedor. La experta asegura que cualquier animal puede sufrir un golpe de calor, pero que las razas con este tipo de fisonomía son aún más sensibles a las altas temperaturas.
Durante los meses de verano, los animales pueden sufrir diferentes problemas de salud. González explica que uno de los más frecuentes son las dermatitis provocadas por el calor y las alergias. También son habituales los accidentes con las espigas, que pueden afectar a las orejas, la nariz, las patas o la piel y acabar provocando complicaciones.
Quemaduras en las patas
El entorno donde vive el animal también condiciona los riesgos. En las ciudades, el suelo puede calentarse mucho debido al sol y a los vehículos y llegar a provocar quemaduras en las patas. En cambio, en las zonas rurales hay una mayor presencia de espigas y otros elementos de la vegetación que pueden acabar afectando a los animales. "Cada lugar tiene sus particularidades", explica la veterinaria.
Uno de los principales peligros es el golpe de calor. Los síntomas pueden variar según el animal, pero entre los más habituales se encuentran el jadeo excesivo, las encías muy rojas y congestionadas y las conjuntivas también enrojecidas. En los casos más graves, el animal puede sufrir convulsiones y llegar a morir. Para prevenir estas situaciones, González recomienda evitar los paseos durante las horas de más calor y optar por primera hora de la mañana o última hora del día. También es importante que los animales dispongan de agua y de espacios con sombra y que, siempre que sea posible, estén en zonas ventiladas o con aire acondicionado.
Otro de los riesgos del verano son los trayectos en coche. Aunque el vehículo tenga el aire acondicionado encendido, los animales pueden sufrir si están nerviosos o tienen problemas respiratorios. En cualquier caso, la recomendación es no dejarlos solos dentro del vehículo, ni siquiera durante unos minutos. El verano también es una época en la que aumentan determinadas consultas veterinarias.
Además de los golpes de calor, Carla Carrera, veterinaria de la clínica de Navarcles, explica que son habituales las consultas relacionadas con las dermatitis, las alergias, las otitis o los problemas gastrointestinales. También aumentan las consultas relacionadas con los viajes, especialmente sobre vacunas, desparasitación, chip y documentación necesaria para viajar con los animales.
El cambio de hábitos
Carrera asegura que los efectos de las altas temperaturas también pueden observarse en el comportamiento de los animales. Durante los días más calurosos pueden estar más apáticos, dormir más y reducir considerablemente su actividad física. Esta conducta es una respuesta natural ante el calor. Los animales intentan gastar menos energía y buscan espacios donde puedan mantener una temperatura más baja. En el caso de los gatos, es habitual que busquen rincones frescos de la casa y pasen buena parte del día descansando.
Por ello, Carrera recomienda adaptar también las rutinas durante los episodios de calor. Los paseos deben realizarse preferentemente a primera hora de la mañana o cuando ya haya bajado el sol, y hay que evitar que los animales hagan ejercicio intenso durante las horas más calurosas. La capacidad para soportar las altas temperaturas también depende de cada animal. Los más jóvenes, los que tienen sobrepeso y los que padecen patologías cardíacas o respiratorias son más vulnerables. En este sentido, los animales con problemas respiratorios pueden tener más dificultades para regular su temperatura, ya que los perros utilizan principalmente el jadeo para eliminar calor. "Si el mecanismo que tienen para regular la temperatura ya falla porque tienen un problema respiratorio, pueden tener muchos más problemas", explica Carrera.
El pelo es muy importante
El pelaje también tiene una función importante durante el verano. Carrera desmiente la creencia de que rapar a los animales muy peludos les ayuda a soportar mejor el calor. "El pelo protege", advierte, ya que actúa como una protección frente al sol y las temperaturas exteriores. Por tanto, en los animales con doble capa de pelaje, como los huskies o los malamutes, "lo que se debe hacer es retirar el pelo muerto, no raparlos", resume la veterinaria, ya que, si se les quita todo, puede ocurrir que no vuelva a crecer adecuadamente.
Esta cuestión es especialmente importante durante la muda. Los animales eliminan de forma natural parte del pelaje que han acumulado durante los meses más fríos y, según Carrera, hay que ayudarles a retirar este pelo sin eliminar la capa que los protege. La veterinaria también recomienda tener en cuenta el estado de la piel de cada animal. Si hay alguna zona con una patología concreta, una herida o una falta de pelo, esta parte puede quedar más expuesta al sol y necesitar una protección específica. En general, las mascotas no necesitan protección solar, pero hay una excepción: "En el caso de los animales de pelaje blanco, sí que está muy recomendado, sobre todo si deben estar expuestos al sol", afirma la experta.
Recomendaciones
Las recomendaciones para afrontar el verano pasan por adaptar las rutinas y observar el comportamiento de cada animal. Evitar las horas de máxima calor, garantizar agua fresca, facilitar espacios de sombra y ventilación y controlar especialmente a los animales más vulnerables son algunas de las medidas que pueden ayudar a los animales a pasar los meses más calurosos de la mejor manera.
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Fuente: Regió7
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