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Calor y gente mayor

Catalunya ha realizado 195 inspecciones en residencias en lo que va de verano

La patronal ha solicitado a la Generalitat un plan de ayudas para los geriátricos que quieran actualizar sus sistemas de climatización

Una de cada dos residencias en Barcelona no tiene aire acondicionado en las habitaciones

Cuando el aislamiento de los ancianos se vuelve trampa mortal durante la ola de calor: "Son muertes evitables"

Barcelona 17/08/2026 Sociedad. Residencia de Barcelona donde hay aire acondicionado. AUTOR: JORDI OTIX

Barcelona 17/08/2026 Sociedad. Residencia de Barcelona donde hay aire acondicionado. AUTOR: JORDI OTIX / Jordi Otix / EPC

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Pau Lizana Manuel

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Barcelona
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El Departament de Drets Socials ha llevado a cabo en lo que va de verano –entre el 1 de junio y el 10 de agosto195 inspecciones en residencias de ancianos. En ese número se engloban las actuaciones rutinarias de los equipos de la conselleria, que tienen que realizar al menos una inspección al año por cada centro para cumplir con la normativa, y también aquellas que se realizan a raíz de quejas de usuarios o residentes. De momento, Drets Socials no tiene una cifra sobre las sanciones porque los casos “se encuentran en fase de valoración individual”, pero aseguran que en los meses de calor las inspecciones “incluyen la comprobación de las medidas destinadas a mantener el confort térmico” y a detectar incidencias asociadas a los episodios de calor.

Las inspecciones, por norma general, no se limitan a las zonas comunes de las residencias, aunque la normativa no especifique cómo deban estar climatizadas habitaciones o pasillos más allá de esos 27 grados centígrados máximos que se pueden registrar en el conjunto del centro. En caso de detectar alguna infracción, los equipos de Drets Socials “hacen seguimiento” y se requieren las “medidas correctoras correspondientes”, según explican a EL PERIÓDICO fuentes de la conselleria.

Muchas veces, esas medidas pasan por la instalación provisional de ventiladores o de pingüinos que deben correr a cargo de la propia residencia.

"Si todo el mundo que se queja lo hubiera hecho por escrito, ya hubiera cambiado algo"

Alfred Rivera

— Vicepresidente del Col·legi de Treballadores Socials de Catalunya

La directora de la patronal ACRA, Cinta Pascual, explica que ha solicitado a la Generalitat un nuevo protocolo de ayuda para que las residencias que lo soliciten puedan hacer frente directamente a los gastos de actualización de los sistemas de climatización.

De momento, la petición no ha tenido respuesta, aunque Pascual admite que su consulta ha llegado en mal momento por la época de vacaciones y por el relevo en la conselleria, que ahora encabeza Raúl Moreno tras la salida de Mònica Martínez Bravo. “Ahora cuando volvamos de vacaciones, nos volveremos a poner a trabajar”, explica. La idea es que aquellos centros de personas mayores “que tengan ganas, pero no los recursos,” puedan acceder a algún tipo de prestación para renovar sus electrodomésticos.

Desigualdades entre residencias

El vicepresidente del Col·legi de Treballadores Socials de Catalunya, Alfred Rivera, advierte de que son especialmente las residencias pequeñas y las privadas las que tienen más dificultades para climatizar sus centros y pide protocolos como el propuesto por ACRA para ayudar. "En estas pequeñas residencias privadas que no tienen ni infraestructura ni ingresos suficientes es donde más problemas pueden encontrarse con el calor", afirma Rivera, que pide que cualquier normativa o protocolo que se apruebe al respecto sea "uniforme" para que no se generen más desigualdades según el tipo de residencia.

Mientras se acaban de cuadrar los diferentes planes de futuro, Rivera recuerda la importancia de formalizar por escrito cualquier queja ante la residencia o ante la Generalitat para que estos problemas se puedan detectar y rescolverse en el menor tiempo posible. “La gente grita mucho y escribe poco”, ejemplifica el vicepresidente de los trabajadores sociales catalanes. “Si todo el mundo que se queja lo hubiera hecho por escrito, ya hubiera cambiado algo”, asegura.

En este sentido, Rivera asegura que no ha recibido prácticamente quejas por temperatura, más allá de episodios concretos en los que los sistemas de climatización de la residencia han fallado. Confirma esta tendencia Pascual, de ACRA, que explica que ha recibido menos quejas que en años anteriores, pese a que ha detectado un repunte de entre el 10% y el 15% de los incidentes relacionados con el calor en sus centros.

No se trata únicamente de afecciones a la salud de los residentes, sino también de incidencias técnicas como las averías que pueden producirse en ascensores o en otros electrodomésticos, especialmente en las residencias más antiguas. Pascual asegura que el protocolo propio que desplegaron el año pasado en sus geriátricos, que pasa por climatizar espacios comunes y pasillos –y adaptar habitaciones con ventiladores–, ha funcionado bien y “no está preocupada” por las temperaturas porque han ido solucionando las incidencias. Ahora, trabajan por actualizar de nuevo su protocolo ante la subida de las temperaturas nocturnas.

El problema llega a las casas

Rivera señala un último problema relacionado con el calor y las personas mayores: la adaptación de las viviendas particulares al clima. El vicepresidente de los trabajadores sociales catalanes sostiene que el grueso de la gente mayor hace vida en sus pisos de toda la vida, que muchas veces no están adaptados a las intensas olas de calor registradas este año. "Hasta ahora no lo teníamos en cuenta, porque no hacia este calor tan salvaje, así que aquí habrá problemas", expone Rivera, que sostiene que el calor ya es un factor determinante en la desigualdad entre personas mayores.

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