Fenómeno europeo
El año de pausa antes de la universidad gana terreno en España para el desarrollo personal
Más de 20.000 jóvenes optan por este paréntesis asentado en los países nórdicos y anglosajones
Ni sueldo ni ascenso profesional: los jóvenes consideran que el éxito es trabajar en lo que les gusta y poder conciliar

Dos jóvenes pasean por Barcelona, este verano. / Ferran Nadeu

Terminar Bachillerato y tomarse un año antes de entrar en la universidad es una tendencia asentada en muchos países europeos y anglosajones. Bautizado como 'gap year', el fenómeno empieza a asomarse también en España, donde no hay datos oficiales, sino estimaciones. La empresa de educación internacional Education First calcula que entre un 5% y un 10% de los jóvenes participan en programas de gap year. Si se toma como referencia únicamente a los chicos y chicas de 17 años –la edad más habitual para iniciar un 'gap year'– hablaríamos de más de 20.000 jóvenes.
Los expertos reconocen que su traducción al castellano, año sabático, no define bien el fenómeno. De hecho, recuerdan que el 'gap year' es positivo solo si aporta experiencias o aprendizaje al joven. En los países donde está más asentado –como Reino Unido, Noruega, Finlandia o Australia– se le considera un esfuerzo educativo o laboral y una oportunidad de desarrollo personal. “Si solo te dedicas a pensar qué vas a hacer con tu vida, estamos ante una oportunidad perdida”, sentencia Sylvie Pérez, psicopedagoga y profesora de los estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
"Si permites a tu hijo tener un año ‘libre’ no significa que le estés sobreprotegiendo ni convirtiendo en un 'nini', pero es importante hablar con él para que ese paréntesis en su vida académica no responda a falta de capacidad para tomar decisiones, miedos o incertidumbres"
"Parar un año en términos académicos no significa perder el tiempo, sino aprovecharlo para tomar perspectiva, no ir tan asfixiado y vivir otro tipo de experiencias"
En España, aprobar Bachillerato, presentarse a la selectividad y enlazar inmediatamente con la universidad o con la FP superior supone a menudo un 'sprint' en el que muchos estudiantes llegan con el agua al cuello por la presión académica y, en ocasiones, la familiar y social. “En Europa se toman las cosas con más calma”, asegura Joan Miquel Verd, director del Centre d’Estudis Sociològics sobre la Vida Quotidiana i el Treball y catedrático del departamento de Sociología de la UAB. El experto destaca que parar un año en términos académicos no significa perder el tiempo, sino aprovecharlo para tomar perspectiva, no ir tan asfixiado y, sobre todo, vivir otro tipo de experiencias.
“Lo importante es que el 'gap year' tenga estructura. Es decir, apuntarse a un voluntariado, viajar a otros países para mejorar un idioma, obtener el carnet de conducir si no se tiene, o probar algún trabajo para ir conociendo el mercado laboral y tener ingresos”, añade la profesora de la UOC. “Con 50 años, si te tomas un año sabático es para no hacer nada o descansar porque ya llevas muchos años trabajando. Pero con 17 tienes que hacer cosas, esa pausa que te das te tiene que servir de algo”, destaca.
Miedo a no dar la talla
El 'gap year' como experiencia valiosa no tiene nada que ver con el año sabático que se toman algunos jóvenes por miedo a no dar la talla. “Son chicos y chicas con estudios universitarios y másteres, pero que están angustiados nada más dar el paso al mundo laboral o, incluso, antes de encontrar un trabajo”, asegura el psicólogo José Ramón Ubieto en su libro 'Adolescencias del siglo XXI'. “Han superado exámenes y han viajado, pero, en el momento de dar la talla, se desmontan. Muchos de ellos se autoprotegen de esos temores dándose un año sabático para reflexionar y darse un tiempo antes de zambullirse en el remolino laboral adulto”, asegura el especialista y divulgador.
El papel de la familia
La psicopedagoga Pérez recuerda que el 'gap year' está vinculado a las clases sociales medias y altas porque disponer de un cómodo colchón económico familiar facilita poder permitirse ese paréntesis. En estos casos, las familias deben tener un papel determinante y activo. “Si permites a tu hijo tener un año ‘libre’ no significa que le estés sobreprotegiendo ni convirtiendo en un 'nini', pero es importante hablar con él para que ese paréntesis en su vida académica no responda a falta de capacidad para tomar decisiones, miedos o incertidumbres. Si solo sirve para aplazar, por ejemplo, la decisión de qué grado universitario va a estudiar, no hablamos de una experiencia valiosa porque se limitaría a un tiempo para contemplar la vida. Se trata de que ese año tenga contenido y estructura. De esa manera, ganará autonomía y madurez”, concluye la profesora de la UOC.
Suscríbete para seguir leyendo
- Última hora de la alerta por lluvias y la cancelación de clases, en directo | Previsión del Meteocat, ES-Alert y comarcas afectadas por el Inuncat
- Suspendida la actividad educativa y se restringe la movilidad en cinco comarcas catalanas por la previsión de fuertes lluvias
- Cambio de hora en España: el BOE confirma cuándo será el cambio al horario de invierno
- Tiempo en Catalunya mañana miércoles: avisos por lluvia intensa y clases canceladas en Barcelona
- Alex Tensso (28 años), camionero: 'Con la tranquilidad de saber que por aquí al lado no va a pasar ningún camión a 90 kilómetros por hora, que me vaya a mover de un lado para otro, me doy por satisfecho
- Catalunya activa la alerta del plan Inuncat por lluvias intensas este martes por la noche y el miércoles
- Detenidos otros dos menores de 16 años por el crimen de un hombre en Manresa
- Los Mossos investigan un presunto secuestro a tiros en Gavà