Refugios climáticos
Las piscinas de Barcelona viven un verano de multitudes y 'sold-out' por las continuas olas de calor: "Es la única salvación"
Varias instalaciones informan de cierres puntuales por aforo completo, mientras que bañistas reconocen que acuden más para refrescarse que para divertirse
El calor empuja a vecinos de Barcelona a buscar refugio en las piscinas: “Es extraordinario venir a refrescarse”

La Piscina Municipal de Montjuïc, este viernes, jornada alta afluencia y calor extremo. / Zowy Voeten / EPC
Meritxell M. Pauné / Cristina Sebastián
El calor extremo está poniendo a prueba la red de piscinas estivales de Barcelona, cada vez más utilizadas como refugios climáticos. Las reiteradas olas de calor de este 2026 se notan en la afluencia de público, una alta demanda que ha provocado jornadas de aforo completo en algunas instalaciones y ha evidenciado la necesidad de mejorar la información en tiempo real, especialmente por la falta de un espacio de consulta centralizado con la ocupación de cada recinto.
Según han confirmado a EL PERIÓDICO, la mayoría de las 15 piscinas descubiertas operativas todo el verano en la ciudad están registrando una mayor afluencia que en años anteriores debido a las altas temperaturas registradas. De hecho, nueve instalaciones (más del 56%) han llegado a registrar aforo completo, especialmente durante algunos fines de semana de julio. Esta creciente demanda subraya la necesidad de garantizar que las piscinas sean asequibles para todos los barceloneses, en especial los colectivos vulnerables con menos alternativas para refrescarse. Las diferencias de precios entre piscinas y la ausencia de instalaciones en algunos distritos dificultan un acceso igualitario.
De ocio a necesidad
Abel González, un joven de 22 años y usuario habitual de la piscina del parque de la Creueta del Coll, explica que la piscina es prácticamente el único lugar donde puede quedar con sus amigos durante el verano. "En la calle no se puede estar a según qué horas por el calor que hace, venir a la piscina es nuestra única salvación". Además, cuenta que para él, quedarse en casa no es la mejor opción. "Muchas veces en casa hace incluso más calor que en la calle y no tengo aire acondicionado. Prefiero venir aquí unas horas y estar más fresco", explica.
Abel considera que la situación ha cambiado respecto a otros años, ya que "antes hacía menos calor y venir a la piscina era un plan esporádico para divertirme, ahora vengo por necesidad de refrescarme más que por diversión". Por ello, reclama que haya más espacios de este tipo y que sean gratuitos al menos cuando las temperaturas sean extremas. "Hay días que cuando he llegado había largas colas y he tenido que esperar a que vaya saliendo la gente para poder entrar", cuenta el joven.
40 euros solo en entradas
Las piscinas también se han convertido en una alternativa para las familias con niños. Alba Poveda acude a la piscina de Can Dragó junto a su marido y sus hijos de tres, siete y once años. "Para los niños es una forma divertida de pasar el día y, al mismo tiempo, estar protegidos de las temperaturas tan altas sin estar encerrados en casa", explica.
Sin embargo, el precio puede convertirse en una barrera. Alba considera que, si las piscinas son consideradas refugios climáticos, el precio debería ser más accesible. "Nos gustaría venir más, pero es imposible. Al día nos gastamos casi 40 euros solo en las entradas. Si luego sumamos comidas y bebidas, se nos va de presupuesto", señala.
16 instalaciones muy dispares
El gobierno municipal “es consciente de la importancia de los equipamientos deportivos y de las piscinas como infraestructuras de salud y refugios climáticos, especialmente en un contexto de altas temperaturas y episodios de calor intensa”, indican a EL PERIÓDICO fuentes municipales. Por ello, ha obligado a un club de Montjuïc a abrir a toda la ciudadanía su piscina de verano que hasta ahora solo usaban los socios y ha presionado a la adjudicataria de la nueva piscina de la Sagrera para que la abra este sábado 15 de agosto, sin esperar al estreno completo del polideportivo en septiembre.
Con la Sagrera, la ciudad suma ahora 16 piscinas descubiertas. Abren los siete días de la semana y son accesibles a personas con movilidad reducida para que cualquiera pueda “disfrutar de un día de sol y agua en un ambiente agradable y seguro”. Además, el consistorio resalta también que durante este mandato ha duplicado la inversión en equipamientos deportivos, al pasar de 50 a 100 millones de euros.
No obstante, la red de instalaciones acuáticas municipales tiene también asignaturas pendientes. Cubre ocho de los 10 distritos de la ciudad: el Eixample y Les Corts no tienen ninguna. Cada instalación la gestiona una empresa o entidad concesionaria y tiene unas características propias. La disparidad es muy alta. Abren al público en fechas distintas, entre mayo y junio habitualmente, y ofrecen tarifas que van desde los 18,73 euros del CEM Parc de la Ciutadella -la más cara- hasta los 2,75 euros de la Creueta del Coll -la más barata-. A ello hay que sumar múltiples especificidades, como disponer de césped, bar, zona infantil o gimnasio y horarios de cierre más tempranos o tardíos.
Sin información oficial a tiempo real
La pluralidad de opciones permite que cada usuario elija la que más encaje con sus gustos y necesidades, pero obstaculiza la gestión de aforos. Portavoces municipales responden a EL PERIÓDICO que no disponen de datos exactos sobre cuántas jornadas u horas han cerrado las 15 instalaciones este verano por exceso de público. No existe una web o app en la que la ciudadanía pueda informarse del grado de afluencia a tiempo real, a diferencia de las 10 playas de la ciudad, donde el consistorio instaló tras la pandemia un sistema que recuento estimativo que orienta a los bañistas hacia arenales sin aglomeración.
Así pues, si una familia acude a su piscina habitual este agosto y la encuentra cerrada por aforo completo, deberá improvisar una alternativa por su cuenta sin información oficial. Llamar por teléfono a las piscinas más cercanas es la mejor vía disponible hoy en día para confirmar disponibilidades.
Gratuidad y aforo, mala pareja
Distintos partidos de la oposición, como ERC y Bcomú, han pedido en los últimos años estudiar la implantación de paréntesis de gratuidad en las piscinas cuando haya olas de calor, cada vez más intensas y frecuentes. La medida no ha llegado nunca a aplicarse, en gran parte por el tremendo reto logístico que supone. Si las 15 piscinas descubiertas de la ciudad ya tienen altos niveles de afluencia con entradas de pago, el acceso libre puntual podría desencadenar una demanda inasumible.
Incluso con un sistema de reserva previa, la avalancha digital y la consiguiente asignación de plazas por orden de solicitud tendría un fuerte carácter regresivo: la población más vulnerable, a la que en principio se dirige una gratuidad por ola de calor, no tendría preferencia sino más bien desventaja. En definitiva, demasiados retos sobre la mesa para implantar a corto plazo una medida anticalor de este tipo en Barcelona.
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