Formación
Josep Maria Godoy, educador: "El 80% del trabajo de un maestro en el aula es motivar al alumno"
Afronta las últimas semanas antes de jubilarse como director del Centro de Recursos Pedagógicos del Alt Empordà y coordinador del Servicio Educativo
"Se ha invertido mucho dinero en ordenadores, pantallas y proyectos, pero quizá en muchos casos habría sido más útil poner a otro maestro dentro del aula"

Josep Maria Godoy / SANTI COLL
Josep Maria Godoy i Tomàs, Hotxin (Figueres, 1965), afronta las últimas semanas antes de jubilarse como director del Centro de Recursos Pedagógicos del Alt Empordà y coordinador del Servicio Educativo. Su trayectoria no comenzó, precisamente, como la de un alumno modélico: dejó los estudios tras un intento frustrado de hacerse fraile de La Salle. Desde los diecisiete años se formó en pedagogía musical. Estudió magisterio e inició una larga carrera vinculada a la docencia, la gestión educativa y la pedagogía de la música. Fue concejal de Educación y Cultura del Ayuntamiento de Figueres en el equipo del alcalde Santi Vila, un papel institucional que no era ajeno a su familia, ya que su padre, Joan de la Creu Godoy, también fue concejal en tiempos de Ramon Guardiola, y su hermano Antoni siguió el mismo camino en Llançà con Josep Maria Salvatella. Y, para rematarlo, su tía, Dolors Godoy Rotllens (Figueres, 1929) tiene el honor de haber sido la primera mujer alcaldesa del Alt Empordà, aunque se ganó el cargo a pulso en Cassà de la Selva, donde reside. Como músico, Hotxin también pasó una etapa en el mundo de las habaneras, con Oreig de Mar y otros grupos.
Usted nació en Figueres el 13 de febrero de 1965. ¿Cómo recuerda los primeros años de escuela?
Empecé párvulos en las Franceses, porque entonces los niños todavía podían ir allí durante esa primera etapa. Después pasé a La Salle, donde estudié hasta llegar a BUP. Al empezar primero de BUP me fui a Cambrils porque los hermanos de La Salle me habían propuesto prepararme para ser fraile. Me pareció una experiencia interesante, pero al cabo de un tiempo me invitaron amablemente a no seguir por ese camino. Evidentemente, no cuajó.
Su trayectoria académica posterior tampoco fue muy convencional.
Volví a La Salle de Figueres y repetí primero de BUP, pero seguía sin tener ninguna gana de estudiar. Después empecé a trabajar en la oficina de seguros de mi padre y mi hermano e incluso cursé un tercer primero de BUP nocturno en el Instituto Ramon Muntaner. Finalmente, decidí dejar pasar unos años y retomar los estudios cuando tuviera 25 años.
¿Y cumplió esa promesa?
Sí. Cuando cumplí 25 años me presenté a las pruebas de acceso a la universidad, estudié magisterio, terminé la carrera y aprobé las oposiciones. En aquella primera etapa simplemente no tenía ganas de estudiar, pero eso no quería decir que no pudiera hacerlo más adelante.
¿Esta experiencia personal le ha ayudado a entender mejor a los alumnos que pierden la motivación?
Me ha dado una perspectiva distinta. Siempre explicaba mi experiencia a los jóvenes que habían dejado los estudios y se sorprendían mucho. Evidentemente, lo mejor es estudiar y seguir el itinerario académico habitual, pero hay adolescentes rebeldes que no encuentran sentido a lo que hacen. No podemos cerrarles todas las puertas. Hay que dejarles alguna vía para que, cuando estén preparados, puedan retomar la formación. Actualmente, por suerte, hay más posibilidades de acceder a los estudios desde itinerarios diferentes.
¿Hasta qué punto es importante que el maestro motive al alumno?
Es imprescindible. Tenemos que trabajar las matemáticas, las ciencias y las lenguas, pero diría que actualmente el 80% del trabajo de un maestro en el aula consiste en motivar al alumno para que funcione. El objetivo sigue siendo enseñar y lograr que los alumnos aprendan, pero ni los niños ni las familias son iguales que hace diez, veinte, treinta o cuarenta años. La realidad ha cambiado mucho.
¿Cuándo comenzó su vínculo con la música?
Estudié música de pequeño en la escuela del Casino de Figueres, aunque durante mi etapa más rebelde también lo dejé. Posteriormente, mi hermano Joan me introdujo en el mundo de la pedagogía musical. Joan de la Creu, responsable de la Flauta Màgica, fue uno de los pioneros en impartir clases de música en las escuelas de la comarca y me animó a entrar en ello porque me gustaba la música y ya tenía experiencia como monitor de centros de ocio y colonias.
Empezó a dar clases siendo muy joven.
Tenía dieciséis o diecisiete años cuando empecé a trabajar en la escuela de Vila-sacra. Íbamos los viernes por la tarde un profesor de educación física y yo. Mientras yo daba música a un grupo, él daba educación física al otro, y después intercambiábamos las clases. Estuve en otras escuelas: Peralada, Vilajuïga, Castelló, Llançà... En aquella época la educación musical todavía no estaba regulada como ahora y los especialistas solíamos ser contratados por los ayuntamientos o las asociaciones de familias.
¿Su vocación musical ha sido más pedagógica que instrumental?
Sí. Mi dedicación principal ha sido la pedagogía y la didáctica de la música, más que la carrera de instrumentista. También tuve una etapa vinculada al mundo de las habaneras. Empecé con Oreig de Mar durante el último año de existencia del grupo y después continué unos nueve años en otra formación. Cuando aprobé las oposiciones dejé esa actividad porque suponía pasar los veranos cantando y recorriendo muchos kilómetros.
¿Cómo empezó su trayectoria como maestro de la escuela pública?
Aprobé las oposiciones en 1996 y obtuve plaza en la escuela Sol i Vent de Vilafant. En el segundo curso me propusieron ser secretario y me quedé un tercer año para apoyar al equipo directivo. Posteriormente pasé a la escuela Sant Pau de Figueres, donde ejercí como secretario y jefe de estudios. En total, estuve allí diez años.
En 2008 se incorporó al Centro de Recursos Pedagógicos. ¿Qué función tiene este organismo?
Es difícil resumirlo porque hacemos muchas cosas distintas. El Centro es el eslabón que conecta los servicios territoriales del Departamento de Educación con los centros educativos. La función principal es dinamizar y coordinar la formación del profesorado, pero también facilitamos recursos pedagógicos, creamos materiales y organizamos actividades compartidas entre los centros y los alumnos.
¿De qué volumen de trabajo estamos hablando?
Gestionamos más de 200 actividades de formación y coordinamos proyectos como el English Day, el English Time, Cantània, Cantarella o la UAP, entre muchas otras propuestas. También asumimos los programas y encargos que llegan del Departamento de Educación. Son muchas actuaciones diferentes y, precisamente porque no hay una única función visible, a veces cuesta explicar todo lo que se hace desde el centro.
¿Por qué es importante que este servicio se preste desde la propia comarca?
Porque representa una descentralización y permite trabajar desde la proximidad. Sin los centros de recursos, buena parte de la formación y los proyectos tendrían que gestionarse directamente desde Girona. Nosotros conocemos los centros, trabajamos estrechamente con la inspección educativa y podemos valorar qué escuelas o institutos son los más adecuados para participar en cada iniciativa.
Uno de los proyectos que se pondrá en marcha el próximo curso es el de las escuelas Tándem.
Es un proyecto muy interesante que busca vincular una escuela con una gran entidad cultural de su territorio. Hacía años que había planteado la posibilidad de que la Fundación Gala-Salvador Dalí se implicara. Finalmente, tras un proceso de selección entre varios centros de Figueres, se ha escogido la escuela Josep Pallach para trabajar conjuntamente con el Museo Dalí. Será un proyecto de tres años que debe reforzar el proyecto educativo del centro y su proyección dentro de la ciudad.
¿Cómo valora el conflicto actual entre el profesorado y la Administración?
El mundo educativo está muy quemado, y con razón. A los centros se les han ido encomendando más funciones, pero los recursos humanos no han crecido en la misma proporción. Se ha invertido mucho dinero en ordenadores, pantallas y proyectos, pero quizá en muchos casos habría sido más útil poner otro maestro dentro del aula. La educación es humana y lo que piden los docentes, sobre todo, son más manos y más personal.
¿La Administración escucha suficientemente a los maestros?
A menudo da la sensación de que las personas que toman las decisiones desde Barcelona no conocen suficientemente bien la realidad de las aulas. Los maestros han llegado a un punto en el que reclaman que se les escuche, y hay que hacerles caso. También entiendo que los recursos económicos son limitados, pero la cuestión es decidir cuáles son las prioridades y dónde se quiere poner el dinero.
¿Comparte la decisión de algunos docentes de dejar de organizar excursiones, colonias y actividades fuera del horario?
Entiendo que estas actividades se utilicen como medida de presión porque implican muchas horas y mucha responsabilidad, pero creo que en algunos casos se ha ido demasiado lejos. Hay proyectos como Cantània que tienen un enorme valor educativo y que forman parte del trabajo que se realiza durante muchas horas en el aula. También hay docentes que siempre se han implicado mucho y otros que ya no participaban en estas actividades antes del conflicto. Hay que evitar que los primeros acaben perdiendo frente a los segundos.
Antes de dedicarse plenamente a la educación trabajó en la empresa familiar Godoy de seguros.
Estuve poco tiempo y hacía tareas de oficina muy básicas. La idea de mi familia era muy clara: si no quería estudiar, tenía que trabajar. Recuerdo que mi hermano Antoni y yo teníamos una voz muy parecida y a menudo los clientes nos confundían por teléfono. Aunque seguí otro camino, me hace mucha ilusión que la empresa centenaria haya tenido continuidad en la persona de Joan Nogué.
¿Qué hará el 1 de septiembre, cuando comience oficialmente su jubilación?
Quiero recuperar toda la parte musical que he ido dejando durante estos años. Ya he empezado a cantar en una coral y estamos preparando el Réquiem alemán de Brahms, una obra muy exigente que requiere estudio en casa y ensayos periódicos. También me gustaría incorporarme a alguna otra coral de Figueres y volver a estudiar guitarra clásica, que tengo abandonada desde hace mucho tiempo. Además, ya tengo una lista bastante larga de tareas pendientes en casa.
¿También retomará su vínculo con la Asociación de Docentes de Música de Cataluña?
Sí. Fui uno de los fundadores de la entidad junto con Gènia Casellas. La idea surgió después de un congreso de pedagogía musical celebrado en Girona y el 12 de mayo de 2002 convocamos la asamblea fundacional en la Universidad de Girona. La asociación ha llegado a reunir a unos 600 docentes de toda Cataluña y ha organizado una veintena de escuelas de verano. Fui su presidente durante diez años y ahora me han pedido que vuelva a colaborar en tareas de gestión.
Usted fue concejal del Ayuntamiento de Figueres entre 2011 y 2015, gestionando Educación y Cultura. ¿Qué extrajo de aquella experiencia?
Estuve cuatro años y tuve suficiente. Tuve que dejarlo por una cuestión de salud, pero también porque ya había decidido que no quería continuar. Estoy satisfecho del trabajo que hice, pero no me gustó la manera en que funciona el mundo político. En un ayuntamiento, tanto si se está en el gobierno como en la oposición, el objetivo debería ser la ciudad. Se pueden tener visiones diferentes, pero hay determinados proyectos que deberían poder impulsarse entre todos.
Durante aquella etapa propuso la creación de un conservatorio de música en Figueres. ¿Por qué era necesario?
Figueres ya disponía de oferta de escuelas de música, aunque considero que algún día también debería tener una escuela municipal. El principal problema era que los alumnos podían cursar aquí los cuatro primeros cursos del grado profesional, pero para cursar quinto y sexto tenían que desplazarse al Conservatorio de Girona, donde a menudo no había plazas. Esto obligaba a algunas familias a buscar alternativas todavía más lejanas y provocaba que muchos jóvenes acabaran abandonando la música.
¿Hasta dónde llegó el proyecto?
Inicialmente se planteó que el Conservatorio de Girona impartiera en Figueres dos líneas de quinto y sexto, pero esta opción no prosperó. Después se trabajó en la creación de un conservatorio propio, que incluso llegó a tener código de centro y la autorización del Departamento. El proyecto debía vehicularse a través de la Fundación Clerch i Nicolau, pero finalmente no salió adelante. Era una propuesta cara porque el Ayuntamiento no podía subvencionarla y el coste habría recaído casi íntegramente sobre las cuotas de los alumnos. El conservatorio era una buena propuesta, habría sido muy útil.
La escuela Carme Guasch sigue en barracones después de dos décadas. ¿Figueres necesita una nueva escuela?
Sí. A pesar del descenso general de la natalidad en Cataluña, Figueres tiene una realidad específica marcada por la matrícula viva y por la llegada continuada de nuevos alumnos durante el curso. Todos estos niños tienen derecho a ser escolarizados y, por tanto, la ciudad necesita una escuela más. En su momento se planteó construirla en los espacios exteriores de la antigua prisión, con edificios nuevos, una biblioteca y un gimnasio abiertos al barrio. Era un proyecto que me gustaba mucho, pero se descartó.
¿Dónde considera que debería construirse?
No tiene sentido mantener el Carme Guasch en barracones dentro de una zona que ya está muy congestionada y donde hay otros centros educativos. Hay que trasladarlo a un sector de la ciudad que necesite una escuela. La propuesta de situarlo en Turó Baix, presentada en el Consejo Escolar Municipal, me parece perfectamente asumible porque daría servicio a una parte de Figueres que actualmente tiene que desplazarse hacia otros barrios.
**¿Qué se lleva de los dieciocho años en el Servicio Educativo?**
Una sensación muy positiva, porque hemos hecho mucho trabajo. Durante los últimos años hemos continuado el proceso de modernización del servicio, hemos transformado la mediateca, hemos impulsado actividades y hemos dejado preparados proyectos para que puedan continuar. También estoy muy satisfecho de la coordinación entre los tres equipos que forman el Servicio Educativo: el Centro de Recursos Pedagógicos, el equipo de lengua, interculturalidad y cohesión social, y el equipo de asesoramiento y orientación psicopedagógica. Somos profesionales con perfiles muy distintos, pero hemos trabajado y convivido muy bien, y mantenido una buena relación con todo el mundo, por ejemplo con el Movimiento de Renovación Pedagógica.
Después de tantos años dedicado a la educación, ¿le costará desconectar?
Tengo muchas ganas de descubrir qué pasa cuando llegue el 1 de septiembre y todo el mundo vuelva a trabajar menos yo. No creo que me aburra, porque tengo a la familia, la música, la asociación, la guitarra, las corales y muchas otras cosas pendientes. Empiezo una etapa nueva y quiero aprovecharla.
Suscríbete para seguir leyendo
Fuente: Empordà
- Un bombero ayudó a que naciera y 22 años después recorrió 1.000 kilómetros para estar en su graduación: 'Tenemos un vínculo muy especial
- El padre de la niña fallecida en Alzira (Valencia): 'El pilar aplastó a mis hijos, fue horrible, no parecía real; esto no se puede superar
- Última hora del asesinato en Manresa, en directo: detenidos por la muerte de Carles Vilajosana, investigación del crimen y funeral de la víctima
- Uno de los dos menores detenidos por el crimen de Manresa estaba en libertad vigilada por otro caso
- Estos son los servicios mínimos para la huelga educativa del 8 de septiembre
- Renfe permitirá acceder con patinete eléctrico a la mayoría de sus trenes, pero los servicios de Rodalies quedan excluidos
- Comienza el ensayo en humanos de terapia génica nacida en España frente al alzhéimer: mejora la memoria y la neuroinflamación
- Elisa, psicóloga clínica, sobre las falsas bajas por salud mental: 'El paciente ha de cumplir con sus obligaciones