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Campaña solidaria

Hugo y Noa, mellizos con parálisis cerebral, necesitan un vehículo adaptado de 70.000 euros

“Un coche adaptado para mis grandes guerreros” es una iniciativa impulsada por su madre Laura; quien comparte que los trayectos del día a día son complicados

Los mellizos Noa y Hugo

Los mellizos Noa y Hugo / Fundación Donio

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Mar Navarro

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Cuando Laura estaba embarazada de sus mellizos, Hugo y Noa, todo parecía ir bien. Pero en la semana 20 tuvieron que hacerle un cerclaje de urgencia porque el cuello del útero empezó a acortarse. Se trata de un intervención quirúrgica empleada para prevenir partos prematuro o un aborto espontáneo cuando existe debilidad cervical. Los bebés necesitan más tiempro en el interior de Laura y gracias a estos pequeños puntos de sutura hechos alrededor del cuello del útero, Hugo y Noa aguantaron un par de semanas más.

Sin embargo, en la semana 27, Noa decidió que quería venir al mundo y sobrevino el parto. Con él y con el tiempo, llegaron los diagnósticos: parálisis cerebral y sordera. Aunque el camino ha sido y es muy difícil desde entonces, la familia no se rinde. Junto con la Fundación Donio, han creado La campaña “Un coche adaptado para mis grandes guerreros”, con el fin de recaudar 70.000 euros para adquirir un vehículo adaptado a los pequeños que aporte mayor seguridad y facilite la rutina marcada por las necesidades de los menores. Se trata de una necsidad básica para la familia que afronta día a día todo un reto para facilitar el tránsito de Hugo y Noa.

Vehículo repleto con las necesidades básicas de los mellizos

Vehículo repleto con las necesidades básicas de los mellizos / Fundación Donio

Tal como explican desde la fmailia y la fundación que los ayuda, "Salir de casa nunca es sencillo. Necesitan desplazarse diariamente para acudir al colegio, terapias y consultas médicas. Hay que subir y bajar sillas de ruedas, cargar mochilas, material adaptado y organizar cada desplazamiento como si fuera un puzle. Hay días en los que tengo que cargar las sillas cuatro veces… y otros en los que pueden ser hasta ocho veces". Toda una odisea que, a simple vista puede pasar desapercibida pero que tiene un coste altísimo tanto en lo personal como económico.

El día a día "no es fácil". "El esfuerzo físico no es la única dificultad", reconoce la familia. Y es que durante los desplazamientos en coche se producen situaciones que preocupan especialmente a la familia: "Hugo puede desabrocharse el cinturón y salir de su silla, mientras que Noa puede inclinarse hacia un lado sin ser capaz de recuperar por sí misma una postura adecuada". Es junto en ese momento cuando se generan circunstancias que ponen en riesgo a los menores. Hasta tal punto que sus padres se ven en la obligación de detener el vehículo para atenderlos.

Es por eso que la familia y la fundación han puesto en marcha esta iniciativa ha puesto en marcha esta iniciativa con la que pretenden recuadar los 70.000 euros que cuesta el vehículo adaptado que permitiría el desplazamiento de los menores con total seguridad. Concretamente, ese vehículo tendría una configuración adecuada para que las dos sillas pudieran entrar en su interior y evitar problemas como los que describen: "Todo lo recaudado se destinará a conseguir un vehículo adaptado que nos permita desplazarnos con Hugo y Noa de una forma más segura, cómoda y acorde a sus necesidades. Un coche adaptado facilitará los desplazamientos al colegio, a las terapias, a las consultas médicas y a todas las actividades que forman parte de su desarrollo. También reducirá el enorme esfuerzo físico que supone nuestra rutina diaria y hará que podamos dedicar más tiempo y energía a lo verdaderamente importante: ellos", explican desde la familia y la fundación

“No quiero esperar a que ocurra un accidente para reaccionar. Me ha costado mucho tomar esta decisión. No estoy pidiendo un capricho, estoy pidiendo llevar a mis hijos al colegio, a sus terapias, al hospital o simplemente a dar un paseo con la seguridad que necesitan y con la tranquilidad que queremos cualquier padre para sus hijos”, explica Laura, la madre de Hugo y Noa.

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Fuente: Levante - EMV