DILEMAS COTIDIANOS (1)
"¿Debo dejar que mi hija de 14 años salga sola con sus amigas en la fiesta mayor, donde el alcohol corre libremente?"
EL PERIÓDICO inicia una serie de verano sobre dilemas cotidianos, especialmente vinculados con la familia, que vivimos en periodo estival
Abrimos fuego con una cuestión que preocupa a los padres de adolescentes: ¿cómo gestionar la salidas y el alcohol?
Claves de la nueva ley de alcohol y menores

Manu Mitru / vídeo: Redacción

Los estudios sobre consumo de alcohol entre menores ofrecen motivos para el optimismo y para la preocupación, y también alguna que otra paradoja. Para alegría de los padres, las últimas encuestas sobre hábitos de ocio entre adolescentes revelan un progresivo desapego de los jóvenes hacia la ingesta de bebidas alcohólicas. Para inquietud de esos mismos progenitores, la edad media en que los chavales toman su primera copa continúa estando hoy entre los 13 y los 14 años. Lo paradójico es que la ley es clara cuando señala que ningún menor debería probar ni una gota de alcohol antes de los 18 años. La prohibición –lo saben los padres y lo asumen las autoridades sanitarias– no impide que el consumo de alcohol entre menores siga siendo una realidad cada fin de semana en nuestro país.
Este incierto panorama salta por los aires en el periodo estival, cuando se multiplican las convocatorias festivas y el alcohol corre con más alegría y menos vigilancia que en el resto del año. Verbenas populares, fiestas mayores y saraos playeros de todo tipo elevan la posibilidad de que un adolescente de 14 o 15 años acabe emborrachándose, y ante esa eventualidad, la duda asalta a infinidad de familias. La plantea Núria Martín, madre de una niña de 14 años: "¿Debo permitir que mi hija salga con sus amigas en la fiesta mayor del pueblo, donde corre el alcohol, o sería mejor prohibírselo? ¿Cómo puedo protegerla ante una situación en la que la tentación de beber seguramente será más fuerte que la resistencia?"
Escucha y diálogo
“Por sistema, prohibir no suele funcionar con los adolescentes. Al contrario, lo prohibido les atrae porque implica saltarse una norma”, responde Cristina Delgado, coordinadora de los programas de prevención de Projecte Home Catalunya, que recomienda “la escucha y el diálogo” antes que “la represión o el castigo” a la hora de preparar a los menores frente a un hábito que está socialmente admitido y es legal, pero no para ellos.
Prohibir no suele funcionar con los adolescentes. Al contrario, lo prohibido les atrae porque implica saltarse una norma
En este sentido, la experta cree que “es más eficaz marcar límites que prohibir”, incluso en épocas como el verano, en que las normas parecen relajarse. “Los chicos deben ser conscientes de las consecuencias que tienen sus actos, porque esto les ayudará a hacerse adultos. Si son las fiestas del pueblo y están en ambientes en los que hay alcohol, han de saber que el día siguiente no tendrán permiso para volver a salir si regresan a casa en mal estado”, explica la educadora.
Según la última Encuesta sobre uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España ESTUDES 2025, el consumo de alcohol entre los menores ha caído cuatro puntos en los últimos dos años –del 56,6% al 51,8%, un descenso notable- y las borracheras entre adolescentes han bajado al 17,2%, el mínimo en lo que va de siglo. Sin embargo, los entendidos en prevención advierten contra la tentación de bajar la guardia, ni siquiera en entornos como las celebraciones veraniegas.
Alcohol cero
“Con los menores, el mensaje debe ser coherente: alcohol, cero. Los mensajes ambiguos, como permitirles beber solo un poco, o únicamente en determinadas celebraciones, o admitiendo bebidas de baja graduación, pueden dificultar esa interiorización. La prevención empieza mucho antes del día de la verbena o la celebración”, señala Paqui Mbomio, responsable de proyectos de la Fundación Alcohol y Sociedad (FAS).
El consumo de alcohol entre los menores ha caído cuatro puntos en los últimos dos años –del 56,6% al 51,8%- y las borracheras entre adolescentes han bajado al mínimo en lo que va de siglo
Sin embargo, ninguna campaña de prevención evita que las situaciones de consumo de alcohol entre menores, e incluso de abuso, se sigan dando. La escena la conocen muchos padres: su hijo o su hija regresa a casa de madrugada con síntomas de borrachera, o reciben una llamada para que acudan a recogerles de la calle en ese estado.
La recomendación de las expertas es clara: “La conversación educativa debe producirse después, cuando los padres y el menor estén tranquilos, nunca en caliente. Hay que preguntarle qué ocurrió, cuánto bebió, cómo consiguió el alcohol, qué papel desempeñó el grupo y si fue consciente de los riesgos”, explica Mbomio.
El objetivo, recuerda la trabajadora social, no debe ser castigar por castigar, sino evitar que vuelva a repetirse una situación similar. “Escuchar no significa justificar. Una reacción basada únicamente en el enfado o el castigo inmediato puede cerrar la comunicación y dificultar que el menor vuelva a pedir ayuda en una situación de riesgo. Y ahí, la prohibición por sí sola no les enseña a enfrentarse a la siguiente situación”, advierte.
Suscríbete para seguir leyendo
- Termina sin acuerdo la reunión entre Ustec y Educació: la huelga del primer día de clase en Catalunya sigue en pie
- Los Mossos creen que el autor de la puñalada mortal en Manresa sabía lo que hacía
- La práctica de la marcha nórdica se dispara de la mano de mayores de 50 años: 'Pasé de no tener masa muscular a tener una movilidad perfecta
- Delfín Couto, cirujano vascular: 'Con la marcha nórdica los pacientes acaban viviendo más y mejor
- Detenido en Sitges un multirreincidente que acababa de robar violentamente un reloj de 9.000 euros a un turista
- Dolors Liria, decana del Colegio de Psicología de Catalunya: 'Si alguien se quiere aprovechar de una baja, le será más fácil tirar por la vía de la salud mental
- Rescatado un cayuco con al menos cinco migrantes fallecidos al sur de Gran Canaria
- Muere un instructor de kitesurf mientras su pareja grababa el accidente sin dar se cuenta: '¿Dónde estás gordito? No te veo