Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La guerra cannábica

El crimen del ‘jardinero’ de Rubí: cinco años por matar a un falso policía que quería robarle marihuana

En el narcoasalto participaron otros jóvenes que huyeron cuando el vigilante repelió el ataque con un cuchillo

El jurado cree que el hombre actuó en defensa propia, pero también que pudo protegerse sin apuñalar en el corazón

El crimen del ‘jardinero’ de Rubí: cinco años por matar a un falso policía que quería robarle marihuana

Mossos / vídeo: Redacción

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Guillem Sánchez

Guillem Sánchez

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Aquel clásico de abril de 2021 se disputó en Valdebebas porque el Santiago Bernabéu estaba en obras. Durante el partido, llovió a cántaros sobre Madrid, pero solo se mojaron los jugadores: las gradas, un año después de la pandemia, seguían vacías. La primera parte fue de los blancos. En la segunda, el Barça, un equipo inferior, intentó remontar.

Saliou, un senegalés que había aceptado un trabajo de vigilante de una plantación de marihuana escondida en una urbanización de Rubí (Vallès Oriental), estaba recostado en el sofá, frente al televisor. Pendiente de esa reacción blaugrana, no se percató de que un grupo de jóvenes de origen marroquí, veinteañeros en el paro que se habían aficionados a los deportes de combate, habían saltado la valla de su casa y estaban a punto de colarse en el recinto que debía proteger.

Los jóvenes, con guantes y el rostro semioculto, irrumpieron violentamente, al grito de "¡policía!". De un salto, Saliou se reincorporó y, con el sonido del partido de fondo, vio la figura de unos individuos que se abalanzaban sobre él. Saliou, de complexión fuerte, no opuso resistencia cuando lo derribaron y recordó el pacto con los narcos que le habían contratado como 'jardinero' de la plantación: si llegaba la policía, tenía que decir que la marihuana era suya, de nadie más.

Pero los golpes de aquellos tipos que decían ser policías no cesaban. Y mientras recibía una paliza, Saliou comprendió que no eran agentes, sino ladrones de marihuana. Saliou se levantó como pudo y salió corriendo hacia la cocina con los agresores pisándole los talones, agarró un cuchillo, se dio la vuelta y se lo clavó al primero de ellos, que ya volvía a abalanzarse sobre él. Fue una puñalada que entró por el costado de la caja torácica. La hoja se hundió en el corazón del atacante. Ilyas, así se llamaba el joven que había recibido la cuchillada, se dio la vuelta, anduvo dos metros y se desplomó. Los otros atacantes, al ver a su amigo Ilyas agonizante, huyeron.

Vecinos de casas adyacentes a la de Saliou oyeron el griterío de la trifulca y se asomaron a las ventanas. Lo que vieron a través del cristal fue a unos jóvenes corriendo por la calle y a un hombre herido persiguiéndoles con un cuchillo de cocina en la mano.

Investigación

Los Mossos d’Esquadra, alertados por uno de los vecinos, enviaron varias patrullas de seguridad ciudadana a esta casa de la urbanización Les Fonts de Rubí. Saliou les esperaba a la entrada. Los agentes hallaron el cadáver de Ilyas tendido en el suelo de la cocina. Saliou se había deshecho del cuchillo –que nunca apareció–, pero acabó confesando. ¿Y la marihuana de quién es?, le preguntaron los policías mientras le ponían los grilletes. "Mía", aseguró Saliou.

Seis días después de aquel narcoasalto fallido, de que Saliou se convirtiera en un homicida mientras miraba tumbado en el sofá cómo el Barça intentaba remontar un clásico que tenía perdido, el Grupo de Homicidios arrestó a los dos amigos de Ilyas que habían irrumpido en su casa y a un tercero que les había esperado en el exterior haciendo tareas de vigilancia. El juez ordenó que los implicados ingresaran en prisión preventiva. Pero los amigos de Ilyas salieron a las dos semanas, y Saliou, casi dos años después. Aún faltaba el juicio.

Juicio

En abril de 2026, 'jardinero' y ladrones de marihuana volvieron a encontrarse en la Audiencia de Barcelona. Les tocó sentarse juntos, en el mismo banco de acusados de la sala del jurado, frente a nueve ciudadanos escogidos al azar que debían analizar desde la cordura el despropósito que costó la vida al joven Ilyas.

Tal como informó la emisora local Ràdio Rubí la semana pasada, los asaltantes fueron sentenciados por haber intentado robar marihuana. Pero no tuvieron que regresar a la cárcel. Saliou, que fue declarado culpable de la muerte de Ilyas, tampoco. Al ser la pena de cinco años, y ya haber cumplido casi dos de encierro, el tribunal suspendió su reingreso en un centro penitenciario.

El veredicto del jurado dice que es verdad que Saliou mató a Ilyas en defensa propia, pero también subraya que pudo haberse defendido sin asestarle una cuchillada en el corazón.

Las plantas de cannabis fueron cortadas y destruidas.

Cada año, en episodios vinculados a la marihuana como el que protagonizaron Saliou e Ilyas mientras se disputaba el clásico de abril de 2021, que el Barça nunca remontó, mueren en Catalunya entre 3 y 5 personas.

Suscríbete para seguir leyendo