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Reciclaje

Catalunya alcanza los objetivos europeos y supera el 76% de recogida separada de envases

El peso total de los residuos recogidos a través del contenedor amarillo supera al verde, el del vidrio

¿Qué cambia con la entrada en vigor del nuevo reglamento de envases de la Unión Europea el 12 de agosto?

Planta de reciclaje de Ecoembes.

Planta de reciclaje de Ecoembes. / EFE

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Catalunya supera ya el 76% de recogida separada de los envases. El dato rebasa el objetivo del 65% establecido por la Unión Europea, según datos facilitados por Ecoembes a EL PERIÓDICO. La organización destaca que el reciclado global de los materiales recogidos se sitúa por encima del 80%, en un contexto marcado por los cambios en los formatos de los envases y la necesidad de adaptar las plantas de selección a las nuevas exigencias regulatorias por parte de Europa.

Estos porcentajes sobre la fracción de los envases, sin embargo, no son suficientes para resolver la asignatura pendiente en cuanto a reciclaje. De hecho, tanto en Catalunya en particular como en el resto de España todavía no se alcanzan las metas marcadas por Bruselas y el volumen de basura que termina en el contenedor de la fracción resto, a la espera de los datos oficiales de la Generalitat, es muy superior a la prevista.

Contenedores de reciclaje.

Contenedores de reciclaje. / EFE

Aun así, los resultados de Ecoembes muestran una evolución positiva de la recogida de envases ligeros. En Catalunya, las toneladas depositadas en el contenedor amarillo aumentaron un 6%, mientras que las correspondientes al contenedor azul se mantuvieron estables. Además, cabe destacar que, por primera vez, el peso de los envases recogidos a través del contenedor amarillo superó al del vidrio, el verde.

En materia de reciclado final, más del 80% de los materiales procedentes de la recogida separada termina reciclándose en las plantas. El porcentaje restante responde tanto a "ineficiencias en los sistemas de separación" de las estaciones como a las mermas que se producen durante el procedimiento, que se acaban revalorizando energéticamente, o sea, incinerándose.

Futura adaptación

Fuentes de Ecoembes destacan que uno de los principales retos de los próximos años será adaptar el sistema a la transformación de los envases y al incremento de las obligaciones de segregación de materiales derivadas de la normativa europea. Hasta la fecha, las 96 plantas de selección existentes en España (13 de ellas en Catalunya) debían separar siete tipos de materiales dentro de la fracción. Con la nueva normativa, cómo mínimo, se deberán clasificar 10 categorías.

Las cápsulas de café pasarán a ser consideradas envase

A estos cambios, se sumará la incorporación de nuevos productos al circuito de los envases. Es el caso, por ejemplo, de las cápsulas de café, que pasarán a ser consideradas envases y se podrán depositar en los contenedores amarillos para que luego sean separadas en las plantas.

Ecoembes, que trabaja para participar en concursos para construir nuevas plantas de tratamiento, apunta hacia un modelo basado en un menor número de instalaciones, pero de mayor capacidad. En Catalunya, la disponibilidad de espacios para levantar nuevas infraestructuras de tratamiento y separación supone una dificultad añadida, ya que la implantación de nuevas plantas suele generar rechazo en los municipios. Por esta razón, una de las opciones más sencillas es ampliar instalaciones ya existentes y concentrar nueva capacidad en zonas donde actualmente ya se gestionan residuos.

Calidad de la recogida

Otro frente abierto por la compañía es la mejora de la calidad de la recogida. Ecoembes advierte de que la presencia de residuos impropios en los contenedores reduce el rendimiento de las plantas y provoca pérdidas de material durante la selección. Una de las posibilidades para que en los contenedores haya solamente los materiales esperados es aplicar métodos más eficientes como los contenedores cerrados o el puerta a puerta.

No obstante, esta decisión depende de los ayuntamientos. Algunos de ellos ya se plantean introducir bonificaciones o penalizaciones a los ciudadanos en función de su comportamiento a la hora de tirar la basura. Pero otros todavía están lejos de aplicar estos sistemas, cuya puesta en marcha se ha ralentizado por el calendario electoral. Ecoembes está preparando un decálogo de buenas prácticas para la implantación de estos modelos.

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