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Sedimentos retenidos

Catalunya abrirá compuertas en los embalses del Ter y el Llobregat para recuperar las playas

El plan del Govern para tratar de liberar sedimentos hacia la desembocadura de los ríos incluye esta medida, así como el derribo de pequeñas presas y azudes

MAPA | Las presas de las cuencas internas retienen cada año más de un millón de toneladas de sedimentos

MULTIMEDIA | Así es el plan de crecidas provocadas para salvar al delta del Ebro

La desembocadura de la riera de Sant Climent en la playa de Viladecans.

La desembocadura de la riera de Sant Climent en la playa de Viladecans. / MANU MITRU / EPC

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Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
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Los embalses, además de retener agua para el riego y el abastecimiento urbano, también acumulan en su interior arenas, gravas y limos que los ríos transportarían de forma natural hasta la desembocadura. Ahora, con las pruebas piloto realizadas en el río Ebro como espejo, Catalunya empezará a movilizar estos sedimentos retenidos para devolverlos a los cursos bajos de los ríos y permitir que alcancen y restauren las playas que se encuentran en regresión.

Una de las fórmulas planteada para conseguirlo, según ha podido confirmar EL PERIÓDICO, pasa por abrir las compuertas de los embalses, siempre y cuando las circunstancias lo permitan, y generar crecidas artificiales que impulsen estos materiales bloqueados en los pantanos hacia el caudal de ríos como el Ter y el Llobregat. Durante los últimos años, la Agència Catalana de l'Aigua (ACA) ya disponía de una partida presupuestaria para la gestión de los sedimentos. No obstante, la última sequía impidió ejecutar los trabajos previstos y el proyecto se abordará durante el próximo ciclo de planificación.

Vista desde la Torre Mirador de Cal Francès de la desembocadura de la riera de Sant Climent y la playa de Viladecans, en el delta del Llobregat, donde está previsto aplicar crecidas controladas inspiradas en el modelo del río Ebro para favorecer el aporte de sedimentos en la desembocadura. A 5 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU

Una de las playas del Baix Llobregat. / MANU MITRU / EPC

Mònica Bardina, jefa del departamento de planificación y restauración del medio de la agencia, admite que no se ha podido gastar el medio millón de euros que estaba reservado para este objetivo. "La idea es ampliar el presupuesto e incorporar lo que no se ha invertido en el nuevo periodo para dedicarle más esfuerzos", señala. La ACA, años atrás, realizó un pequeño experimento para comprobar si era posible trasladar sedimentos desde la cola del embalse a la presa y, luego, abrir las compuertas de fondo con la idea de movilizad una parte de estos sedimentos. El reto es repetir la operación a mayor escala.

Solo con lluvias

Pero, para hacerlo, se tienen que dar dos condiciones. Primero, la operación debe llevarse a cabo en un periodo de lluvias, para no perder un recurso tan importante como el agua dulce. Y, segundo, se tiene que garantizar que hay ciertos sedimentos cerca de la presa, cosa que no siempre ocurre. "Uno de los problemas es que muchas veces, los limos y las arenas están en la cola del embalse, lejos de la presa", detalla Bardina.

"Las cuencas internas y sus playas también se resienten de la ausencia de sedimentos"

Albert Rovira

— Técnico de la ACA

¿Cómo fluirían por el río los sedimentos sin la existencia de grandes embalses? Durante las crecidas naturales, estos materiales avanzarían y se irían distribuyendo por todo el curso fluvial. Sin embargo, los pantanos imposibilitan el proceso. "El plan, en los lugares donde hay grandes presas, es generar caudales de crecida que imiten una avenida y así mover una parte de los sedimentos", expone la especialista. Albert Rovira, técnico de la ACA, avanza que una de las posibilidades es desembalsar por debajo una vez al año. "Aun así, la incertidumbre respecto a la lluvia es elevada en el Mediterráneo y no siempre se podrá hacer", avisa.

De momento, este sistema se ha probado con éxito en los embalses de Mequinenza, Riba-roja y Flix, en el Ebro. "Es un reto muy complejo desde el punto de vista técnico", reconoce Miguel Ángel García Vera, jefe de planificación de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). De momento, tan solo se ha logrado trasladar un 0,2% de los sedimentos atascados, según estimaciones, en este engranaje de tres embalses: "Vamos sin prisa pero sin pausa y confiamos en que el proyecto se vaya consolidando".

Imágenes de la apertura de compuertas en el pantano de Riba-roja d’Ebre por la crecida controlada del río.10-03-2026

Imágenes de la apertura de compuertas en el pantano de Riba-roja por la crecida controlada del río, el pasado octubre. / CHE

Pero no solo el delta del Ebro necesita sedimentos. "Las cuencas internas y sus playas también se resienten de su ausencia", resume Rovira. "Si se rompe la relación entre al mar y el río, el sistema se altera", prosigue. De hecho, cualquier curso fluvial requiere que exista un "tránsito de materiales" que llegue hasta las playas y humedales.

De todas formas, cabe subrayar que los grandes embalses de las cuencas internas de Catalunya (las que no forman parte del Ebro) no tienen nada que ver con los del Ebro. Infraestructuras como Sau o Susqueda están situadas, por lo general, en los primeros tramos de los ríos. "Esto significa que la cantidad de sedimentos retenidos no es tan preocupante como en el caso del Ebro", especifica Rovira. En realidad, una parte importante de los sedimentos llega a los ríos a través de afluentes que desembocan en el Ter o el Llobregat una vez superadas las grandes presas.

La excepción, en este caso, la representan el Foix y el Gaià, dos ríos cuyos embalses se ubican en la parte final del río. Para estos dos pantanos, la ACA prepara proyectos que permitan liberar sedimentos y, al mismo tiempo, mejorar los ecosistemas fluviales. En el caso del Gaià, incluso se llegó a poner sobre la mesa el derribo de una parte de la presa. Sin embargo, todavía no se ha determinado cómo actuar.

Otras fórmulas

Por tanto, para remediar el déficit de sedimentos, no basta con las crecidas controladas provocadas. Otra de las fórmulas pasa por retirar pequeñas presas y azudes que han quedado obsoletos y que interrumpen el tránsito natural de arenas. La ACA ya ha impulsado varias actuaciones de este tipo en distintos puntos de las cuencas internas.

Imágenes de la desembocadura del Estany de la Murtra y de las playas de Gavà, en el delta del Llobregat, donde está previsto aplicar crecidas controladas inspiradas en el modelo del río Ebro para favorecer el aporte de sedimentos en las desembocaduras. A 5 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU

Las playas de Gavà, en el delta del Llobregat. / MANU MITRU / EPC

Este proceso implica un cambio de mentalidad. "Antes parecía que los sedimentos eran una especie de residuo; ahora la idea es que pertenecen al río y deben permanecer en él", subraya Bardina. De esta forma, cuando se elimina una de estas barreras, los materiales acumulados no se extraen: "Se dejan en el cauce para que, con las futuras avenidas, desciendan y se vayan distribuyendo por el río".

La retirada de azudes permite, además, recuperar el paso de los peces y mejorar el funcionamiento general del ecosistema. Pero este tipo de intervenciones aún generan recelos. "Existe cierto miedo y reticencia", reconoce Bardina. Por este motivo, la ACA apuesta por "actuaciones progresivas" y por "controlar su evolución" una vez ejecutadas.

Imágenes de la desembocadura del Estany de la Murtra y de las playas de Gavà, en el delta del Llobregat, donde está previsto aplicar crecidas controladas inspiradas en el modelo del río Ebro para favorecer el aporte de sedimentos en las desembocaduras. A 5 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU

La desembocadura del Estany de la Murtra y las playas de Gavà. / MANU MITRU / EPC

Los técnicos también plantean recuperar espacio para el río y eliminar motas u otras barreras laterales, como canalizaciones artificiales, que impiden que el agua se expanda durante las crecidas. La canalización de los cauces, advierten los expertos, ha estrechado muchos ríos, ha favorecido que el lecho se hunda y ha aumentado la velocidad del agua y reducido el traslado de fangos. En algunos casos, las soluciones pueden incluir la recuperación de antiguos meandros o el traslado de gravas desde zonas donde se acumulan hasta otros tramos deficitarios. El objetivo final es restablecer una dinámica que durante décadas ha quedado interrumpida y conseguir que los materiales vuelvan a circular desde las cabeceras hasta el litoral.

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