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Presión policial

Los golpes a las bandas de carteristas hacen caer un 20% los delitos en el metro y Rodalies

En Barcelona, los denuncias se han desplomado el 40% respecto al año pasado

La mayoría de ladrones operan de forma individual en la red ferroviaria catalana

Los delitos en el transporte público de Barcelona han caído un 24% en el último año

Macrodispositivo de Mossos contra los carteristas en el sistema ferroviario.

Macrodispositivo de Mossos contra los carteristas en el sistema ferroviario. / Zowy Voeten

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Germán González

Germán González

Barcelona
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La semana pasada, en la estación de Rodalies de Les Franqueses del Vallès, un hombre subió a uno de los trenes en dirección a Barcelona y, justo cuando sonaba la señal acústica de cierre de las puertas, arrebató el teléfono móvil que una mujer sostenía entre sus manos, aprovechando un momento de distracción. En pocos minutos, el individuo subió al tren, localizó a la víctima y se escapó con el botín.

Este modus operandi está ampliamente extendido entre los ladrones que se dedican a cometer hurtos en Rodalies, que suelen actuar de forma individual aprovechando un momento de descuido de los viajeros y, casi nunca, empleando violencia. El cerco policial se ha ido estrechando sobre las bandas organizadas. De hecho, la investigación policial y los golpes a los grupos que operan en la red ferroviaria catalana han logrado reducir un 20% los delitos en los trenes.

Reducción desigual

Según datos de los Mossos d'Esquadra, en los primeros seis meses de este año los delitos en todo el transporte ferroviario catalán –que incluye Ferrocarrils de la Generalitat, Renfe y el metro– han descendido un 20% en comparación con 2025. En las regiones policiales metropolitanas con mayor número de usuarios de tren, la reducción ha sido desigual: en Barcelona, que concentra la mayoría de los viajeros, se han desplomado el 40%, frente al 11% en la región norte y el 19% en la región sur. En esta última, la mayoría de los delincuentes suelen actuar en las conexiones con el aeropuerto, ya que las víctimas bajo e foco son los turistas que llegan a la ciudad.

En declaraciones a este diario, el inspector Eduard Muñoz, jefe del Área Central Aeroportuaria y de Transporte Público (ACAT) de los Mossos, y el sargento Marcos García, jefe de la Unidad de Investigación de la ACAT, señalan la doble vertiente de la actuación policial para combatir el fenómeno de los carteristas. Por un lado, está la vigilancia tanto en las estaciones como en el interior de los convoyes. Los agentes actúan tanto uniformados como de paisano para intentar detener a personas especializadas en aprovechar trenes o estaciones abarrotados para sustraer objetos de valor, principalmente teléfonos móviles y carteras. El inspector Muñoz subraya que el 92% de los delitos que se cometen en el transporte público ferroviario son hurtos o robos, sin emplear ningún tipo de violencia.

Más allá de eso, los agentes remarcan que un grueso importante del descenso de los delitos en los trenes, especialmente en Rodalies, está relacionado con las labores de investigación que lleva a cabo la ACAT para desarticular bandas organizadas muy activas. Gracias a la información obtenida a partir de diversos robos, los Mossos pueden determinar si se trata de criminales que actúan en grupo e identificarlos mediante las imágenes captadas por las cámaras de videovigilancia.

Aprovechar la distracción

Los métodos para delinquir en Rodalies son variados. Algunos carteristas distraen a las víctimas mientras otros compinches aprovechan para robar: tal es el caso de los que se hacen pasar por tusitas y preguntan mostrando un mapa. Un cómplice suele aprovechar ese momento de distracción para apoderarse de algún objeto valioso que queda oculto por el mapa.

También hay criminales que suelen abrir bolsos o mochilas con mucha habilidad para llevarse la cartera o el móvil. Si los delincuentes van en grupo se pasarán el botín unos a otros por si alguien los ve. En el caso de los ladrones solitarios, acostumbran a bajarse en la siguiente parada.

Otra de las formas de robar es aprovechar las aglomeraciones. Hay criminales que suelen dar un empujón cuando hay una gran afluencia de personas intentando acceder al tren y así sus compinches pueden sustraer objetos sin que la víctima se dé cuenta en ese momento.

La policía también ha detectado bandas especializadas en observar el número PIN de las tarjetas bancarias cuando la víctima compra el billete para, posteriormente, seguirla y robarle la cartera. Una vez obtienen la tarjeta, extraen dinero rápidamente antes de que el pasajero presente la denuncia. Los agentes lograron desarticular una banda que utilizaba este método, conocido en la jerga de los Mossos como "mirapins", y han constatado que sus integrantes se han desplazado a otras ciudades fuera de Catalunya para continuar con su actividad delictiva.

Contra la multirreincidencia

La labor policial ha permitido reunir pruebas suficientes para acreditar que se trata de delincuentes organizados y atribuirles varios delitos. Con la aplicación de la ley de multirreincidencia, aprobada hace unos meses, se puede solicitar su ingreso en prisión por la comisión reiterada de hurtos o instar a los juzgados a que les impongan órdenes de alejamiento tanto de estaciones como de líneas ferroviarias específicas.

Para combatir el fenómeno de la multirreincidencia, los Mossos, en colaboración con vigilantes de seguridad y otros cuerpos policiales, han llevado a cabo dispositivos Kanpai en el transporte ferroviario. En estas actuaciones se ha logrado identificar a numerosos sospechosos que pretendían actuar en los trenes o en las estaciones, especialmente en las más concurridas.

En este sentido, los Mossos señalan que una de las estaciones que más delincuentes atrae es Sants-Estació, debido a su conexión con el aeropuerto, por lo que buena parte de la actividad policial se concentra en este punto para prevenir robos y garantizar que los usuarios se sientan seguros. Pese a ello, insisten en que muchas sustracciones se producen por descuidos de las propias víctimas.

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