Verano
El modo del aire acondicionado que nadie conoce y que te salvará la vida en la cuarta ola de calor: enfría y ahorra al mismo tiempo
Este sistema permite reutilizar el aire ya enfriado de la habitación, reduce el esfuerzo del equipo y ayuda a gastar menos
El error más común con el aire acondicionado en verano: parece que enfría antes, pero solo consume más

El modo del aire acondicionado que nadie conoce y que te salvará la vida en la cuarta ola de calor: enfría y ahorra al mismo tiempo / EUROPA PRESS / VÍDEO: REDACCIÓN

España encara desde hoy un nuevo episodio de calor extremo, con avisos en buena parte del país y temperaturas que pueden superar los 40 grados en varias zonas. Según la Aemet, la nueva ola de calor llega con máximas muy elevadas, riesgo de incendios y una situación especialmente delicada para niños, mayores, personas con enfermedades previas y quienes trabajan o pasan muchas horas al aire libre.
En días así, el aire acondicionado deja de ser un simple elemento de confort y se convierte en una herramienta clave para mantener la vivienda habitable. El problema es que también dispara el consumo eléctrico si se usa mal. Poner el aparato a temperaturas muy bajas, abrir y cerrar ventanas constantemente o encenderlo y apagarlo cada pocos minutos puede hacer que enfríe peor, trabaje más y gaste más. Por eso, conocer bien los modos del mando puede marcar la diferencia entre refrescar la casa con sentido o convertir el aparato en una máquina de consumir energía.
Modo recirculación
Uno de los modos menos conocidos, aunque muy útil en determinados equipos, es la recirculación. Esta función permite que el aire acondicionado reutilice el aire que ya está dentro de la habitación, en lugar de introducir constantemente aire caliente del exterior. La lógica es sencilla: no cuesta lo mismo enfriar aire interior que ya está a 26 grados que intentar bajar la temperatura de aire exterior que puede estar a 35, 38 o 40 grados en plena ola de calor. Al trabajar sobre un aire que ya se ha enfriado parcialmente, el equipo necesita menos esfuerzo para alcanzar la temperatura seleccionada.
Este detalle es importante porque el mayor gasto del aire acondicionado se produce cuando el compresor tiene que trabajar durante mucho tiempo para salvar una gran diferencia térmica. Si el sistema toma aire muy caliente de fuera o si la estancia no está bien cerrada, el aparato se ve obligado a funcionar más tiempo y con más intensidad. En cambio, si recircula el aire interior, el proceso de enfriamiento es más rápido y estable. La recomendación práctica es clara: cerrar puertas y ventanas, evitar entradas continuas de calor y permitir que el equipo trabaje con el aire de la estancia ya climatizada.
Truco para enfriar más
Hay un matiz importante: muchos aparatos domésticos tipo split ya funcionan recirculando el aire de la habitación por defecto, por lo que no siempre existe un botón específico de “recirculación” como ocurre en algunos sistemas de climatización o en el aire acondicionado del coche. En esos casos, el “truco” no consiste tanto en buscar una tecla escondida como en crear las condiciones para que el aparato pueda trabajar de forma eficiente: habitación cerrada, persianas o cortinas bajadas en las horas de más sol, filtros limpios y temperatura razonable. Los expertos suelen recomendar una horquilla de entre 24 y 26 grados para equilibrar confort, ahorro y eficiencia, y advierten de que poner el aire a 18 grados no enfría antes, sino que fuerza al equipo a trabajar durante más tiempo.
Ventilación
La recirculación, sin embargo, no debe confundirse con ventilación. Enfriar el mismo aire ayuda a ahorrar, pero no renueva el ambiente ni elimina dióxido de carbono, olores o contaminantes interiores. Por eso, lo aconsejable es ventilar la vivienda en las horas más frescas del día, como primera hora de la mañana o por la noche, y después cerrar bien antes de encender el aire acondicionado. En plena ola de calor, abrir ventanas a mediodía puede ser contraproducente: entra aire caliente, sube la temperatura interior y el equipo necesita mucho más tiempo para recuperar el confort.
También conviene evitar otro error habitual: pensar que bajar mucho el termostato acelera el frío. El aparato no enfría más deprisa por ponerlo a 18 grados; simplemente seguirá trabajando hasta intentar alcanzar una temperatura muy exigente. Una estrategia más eficiente es seleccionar 24, 25 o 26 grados, activar la oscilación de las lamas para repartir mejor el aire, usar el modo automático cuando la habitación ya esté fresca y mantener una velocidad moderada. En equipos inverter, además, suele ser más eficiente mantener una temperatura estable que apagar y encender el aparato constantemente, porque el sistema ajusta su potencia para conservar el ambiente con menos picos de consumo.
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Fuente: Información
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